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Prohibido fumar; sin derecho a pataleo marzo 6, 2011

Posted by Tomás Horacio Hernández in Articulo, En las rocas.
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La Ministra para la Salud, Eugenia Sader, anunció en la Gaceta 39.627 que no se puede fumar en los espacios públicos de ahora en adelante. Hace unos días ya habían aprobado esta ley, luego místicamente la echaron para atrás y finalmente decidieron retomar la medida.

 

Es curiosa y hasta impresionante la actitud de los venezolanos ante semejante hecho tiránico. La mayoría se ha quedado muda y aplaude en silencio. En Europa y Norteamérica, el debate sobre si dejar fumar o no en los espacios públicos se tardó varios años. En ningún momento se está cuestionó el daño que causa el cigarrillo, ¡Ojo!, eso estaba perfectamente claro, pero el debate se dio justamente por un principio democrático. Esta es precisamente mi crítica a muchos venezolanos.

 

Se dice que la democracia es el gobierno de las mayorías pero respetando a las minorías. Sin embargo, el gran talón de Aquiles de los gobiernos democráticos es que corren el riesgo de sobreactuar bajo el nombre de la mayoría y de esta manera se convierten en una tiranía de las mayorías. Cuando una ministra se levanta un día y decide aprobar una ley de semejante envergadura sin tomar en cuenta un debate previo y de esa manera los argumentos de la contraparte, pues entonces se esta pasando por encima de las minorías.  Y cuando la mayoría “celebra” este hecho en silencio es aún más grave.

 

Dejemos algo claro para evitar polarizaciones: NO SOY FUMADOR.  Pero al creer en la democracia y en sus principios, es cuando debo defenderla cuando se realizan atropellos. Vamos a ponernos un poco más gráficos a ver si se entiende el punto. Que pasaría si mañana se levanta la ministra y decide que todas las personas cuya cédula termine en el número 3 deben donar un riñón  al Estado, por que la mayoría piensa que tener 2 riñones es innecesario. ¿Es una locura? Seguramente. Pero la mayoría lo decidió entonces debe ser razonable y racionable la decisión. ¿No?  O que pasaría si la ministra nos dice que ver películas en inglés es traición a la patria y la “mayoría” está de acuerdo en prohibir dichas películas en los cines. Vuelvo y repito, ¿absurdo? Probablemente si lo es, pero al no darse el debate nunca lo sabremos.

 

Creer en un sistema democrático no es una cuestión de conveniencia. No puede ser que la opinión publica se movilice y actúe a favor de la democracia en unos aspectos y en otros simplemente decide callarse.  Es evidente que esta medida favorece a la “mayoría” no fumadora en la cual me incluyo, pero ¿qué pasaría si fuese al revés? ¿Y si la mayoría fumara?

 

El debate se tiene que dar en todas las circunstancias, solo así podemos llamarnos verdaderos demócratas.

 

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