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Respaldo absoluto al líder julio 24, 2010

Posted by Tomás Horacio Hernández in Articulo, política nacional.
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Eso dijo entre líneas el Ministro de la Defensa, General Carlos Mata Figueroa el día viernes con respecto al rompimiento de las relaciones diplomáticas con Colombia. Lealtad al líder supremo y comandante en jefe. ¿Se podría esperar menos?

Lo que nadie ha respondido es que si hay o no hay guerrilleros en nuestro país. Como no lo han hecho, entonces tendremos que suponer. Si no hay guerrilleros no ha pasado nada, nuestra “seguridad” sigue intacta y el embajador Hoyos simplemente perdió su tiempo. Ahora bien si hay guerrilleros en territorio venezolano, les estamos dando la bienvenida con alfombra roja al cáncer que ha atormentado a Colombia en las ultimas décadas. Aun mas interesante es preguntarnos a quien obedecerán esos guerrilleros. Si el dueño de la casa los dejo pasar, les dio comida y hasta refugio, pues la lealtad de los guerrilleros tiene nombre y apellido. ¿O no?

Los cubanos ya sabemos que se sienten en casa. Dictan las directrices en las misiones de salud, educación y de seguridad. La inteligencia cubana asesora a las cúpulas del gobierno y según palabras del mismísimo mandatario venezolano, nuestro norte como nación es la isla Caribeña. Bueno en ese camino vamos, ¿o no? En fin, con un dueño de casa tan espléndido, ofreciendo y cumpliendo con buenos negocios, y permitiendo desarrollar en Venezuela la ideología obsoleta que los llevó al fracaso económico como país pero no como individuos, pues no hace falta ni preguntarnos a quien le pertenece la lealtad de los amigos caribeños.

Por lo visto no hay nadie quien le mantenga lealtad a la constitución de nuestro país y por ende a sus ciudadanos. A los que les corresponde eso es a nuestra Fuerzas Armadas Nacionales, pero ellos ya se declararon bolivarianos, patrióticos, socialistas y vencedores. Pero si decidimos soñar un poco, supongamos que las fuerzas armadas recapaciten y decidan respetar, obedecer y defender al pueblo venezolano, como debería ser. Con la lealtad de los cubanos y de los colombianos del otro lado, el escenario que se plantea es bien complicado por no decir otra cosa. Ahí sí es que la palabra soberanía estaría en juego y nuestras vidas también.

PD: No me metan preso, estoy solo suponiendo.

¡Adelante camarada Mauser! pero vaya pa la sala abril 6, 2010

Posted by Manuel Andrés Casas in política nacional.
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Aunque mejor dicho deberíamos decir “Camarada Kalashnikov”.

Un posible contrato de compra de 5.000 millones de dólares (¿serán a 2.15?), rastros de ira chechena y una espada de Bolívar menos -como escuché decir muy acertadamente el otro día “la espada de Bolívar es el juguete de cajita feliz que te dan cuando eres un tirano que viene de visita- es lo que trae la visita del Primer Ministro Putin.

No pretendo entrar en el cliché Borgístico (de Julio, no de Jorge) de criticar todo gasto militar realizado por el Gobierno. Lo que si me dispongo a cuestionar es la elección -¿imaginación?- de enemigo.

Un gasto de envergadura en artefactos militares que hacen explotar cosas implica una cosa: existe cierto temor de que cierto enemigo intente ciertamente poner en peligro cosas tan preciadas como la soberanía patria o la integridad territorial. La ecuación parece sencilla: miedo es igual a acción, acción es igual a compra de armas, compra de armas significa potencial solución del eventual riesgo. En cuanto a lidiar con imaginarios riesgos de que  Juan Manuel Santos y Uribe (ni hablar de Vargas Lleras) -apoyados por Obama en un triciclo- vendrán a invadirnos descendiendo épicamente por la Sierra de Perijá como los jinetes del apocalipsis es algo en lo que el gobierno sacase 20.

El problema es que, probablemente, eso no va a pasar.

Reitero, no estoy del todo en desacuerdo con el gasto en armamento. En países peligrosos -muy peligrosos- como este, es necesario que los cuerpos de seguridad del Estado estén equipados adecuadamente para poder combatir al enemigo. El problema es que el enemigo no está afuera, Arturo Valenzuela no va manejando la moto donde el parrillero, Sebastian Piñera, viene a asaltar a mano armada a la República. El enemigo está adentro, y por ende el gasto en armamento (y básicamente en todo lo necesario para tener cuerpos de seguridad decentes) debe ser destinado a la seguridad interna. En vez de fusiles Kalashnikov utilizados por la Guardia Nacional se debería invertir en mejores equipos para las policías locales, o, -esto es algo que nadie sabía- en pagarle un sueldo decente a los policías para tratar de evitar la corrupción.

Lamentablemente creo que nos equivocamos es en la elección de socios comerciales. Porque hasta donde yo sé en Rusia no fabrican valores ni honestidad que podamos exportar.

Seguridad primero, las arepas, después marzo 17, 2010

Posted by Manuel Andrés Casas in política nacional.
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Los niños cuando empiezan a intentar moverse por sí mismos comienzan por lo más sencillo: gatean. Si no logran gatear exitosamente, difícilmente lograrán caminar, en caso de lograr pararse en dos piernas sin haber cumplido el prerrequisito de gatear la consecuencia es una caída estrepitosa.

Como pasa con los niños, pasa con los Estados. La función primordial de un Estado es la de garantizar la seguridad y el orden público; es decir, asegurarle a los ciudadanos que su propiedad, o por lo menos su integridad física y su vida estarán, en la mayor medida de lo posible, libres de todo daño, o, en caso de ser lesionadas, que se hará todo lo posible para castigar adecuadamente al culpable.

¿Qué pasa cuando un gobierno, o peor aún, cuando una pueblo, olvida este principio fundamental? El Estado, eventualmente, colapsa.

¿Por qué afirmo esto con tanta certeza? Porque sencillamente considero que será el curso natural de las cosas y que, en algún momento, cuando nos caigamos bien duro y nos demos un buen coñazo, saldremos del estupor en el que nos encontramos sumidos y recordemos que, antes de tener corporaciones de mercados socialistas o areperas el fin principal de un gobierno es garantizar la seguridad de sus ciudadanos. Siempre, claro está, manteniendo el debido respeto por los derechos civiles.

Dada la situación deplorable de violencia a la que ve sometido el pueblo venezolano a diario no me queda más que pensar a qué me recuerda el actual proceder del Estado.

Visto que este ha fracasado miserablemente en lo que debería ser su meta principal, el mismo me recuerda a un niño que, aunque está repitiendo por cuarta vez consecutiva 5to grado de primaria insiste en gastar su tiempo en practicar mil deportes (en los que también es malísimo), tocar mal un instrumento de música y perder las elecciones para presidente del centro de estudiantes.

Primero lo primero, cuando podamos medianamente garantizarles a las madres de nuestro país que sus hijos tienen altas probabilidades de llegar ilesos a sus casas es que debemos pasar a preocuparnos por otras cosas, incluso antes que de la salud y la educación. Obvio que estas dos son esenciales, de ninguna manera pretendo menospreciarlas, pero sólo son útiles una vez que la vida y la integridad física están protegidas adecuadamente. ¿De qué sirven hospitales magníficos si por los tiros que te pegaron ya estás muerto cuando llegas? ¿Para qué tener miles de colegios prístinos con maestros motivados y bien pagados si antes de terminar tu formación te matan para robarte cualquier nimia?

Tratemos de poner en perspectiva la razón por la cual decidimos tener gobierno en primer lugar (éste, a diferencia de la grama, no lo trajo el mundo de fábrica) y es para que, mediante el monopolio de la violencia legítima éste garantice que nadie atentará contra nuestras vidas. Por lo tanto es necesario alinear nuestras prioridades. Seguridad primero, arepas, después.

Vidas acabadas. Ideas traicionadas diciembre 10, 2009

Posted by Manuel Andrés Casas in política nacional.
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Nunca he visto con buenos ojos el autoritarismo. La concepción del hombre fuerte que lidera un pueblo me parece un eufemismo romántico para insinuar la necesidad de un caudillo, que a su vez no es más que un eufemismo para referirnos a un déspota con dejos folclóricos. He creído que las democracias liberales con gobiernos débiles y amplias libertades individuales son la mejor manera de garantizar la mayor suma de felicidad posible.

Sin embargo, desde hace un tiempo he venido desarrollando la convicción de que esa no es la opción para Venezuela . La abominable cantidad de muertes semanales que ocurren en el son algo, más que alarmante, aterrorizante. El día de ayer Jesús Eduardo Ramírez Bello se convirtió en otra de esas víctimas.

No creo poder plasmar con palabras lo que me produce ver ocurrir la muerte de un joven, digo un joven porque eso es lo esencial, eso, no que sea o no sea un estudiante, es lo que nos debe producir tristeza y dolor. Tristeza y dolor de ver como nuestra sociedad ha llegado a deteriorarse  hasta tal punto que asesinar de manera salvaje a alguien por razones políticas es algo que somos capaces de hacer.

Tristeza y dolor de ver cómo nos han podido influenciar de tal manera que alcanzamos niveles de odio que nos vuelcan a unos contra otros. Sin embargo, tal vez estoy equivocado, tal vez el pueblo venezolano nunca ha conocido el verdadero sentido de la hermandad. ¿Qué ha sido nuestra historia más que una casi ininterrumpida matanza de venezolanos contra venezolanos? ¿No son la mayor cantidad de muertos de la guerra de independencia venezolanos matados por venezolanos? ¿Pero, antes de ellos no existían encarnizados conflictos entre tribus? ¿Acaso no gateábamos todavía como república y no empezamos a matarnos unos a otros en base a colores? ¿Y justo después de eso no usamos erradamente la excusa de la ideología (conservadora vs. Los que querían ser lo contrario que los conservadores) para seguir matándonos unos a otros? ¿Y después no nos engañamos haciéndonos creer que somos un pueblo pacífico, alegre y bonachón, pero que si escudriñamos al fondo vemos como esa fachada se derrumba, descubriendo que siempre latente h existido una especie de instinto primitivo que nos lleva a desembocar en violencia? Será, me veo forzado lamentablemente a preguntarme ¿Qué somos un pueblo irremediablemente violento?

Francamente ahorita no sé qué pensar. Por momentos siento que me traiciono a mí mismo y a todo en lo que supuestamente creo y me inclino por comulgar con la teoría de Vallenilla Lanz que indica que pueblos como el nuestro, si pretenden vivir en paz, necesita un hombre fuerte, un pacificador, un “gendarme necesario”. Ahora, hablando con mis parientes mayores, los que acudieron a las urnas en el 99, me doy cuenta de que con esas esperanzas eligieron al actual presidente.

P.D. Sí, este post no es absolutamente coherente, tal vez ni tiene mucho sentido, pero la amargura e impotencia que me causa toda la situación me obnubila un poco.

Futuro devaluado diciembre 9, 2009

Posted by Tomás Horacio Hernández in política nacional.
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Qué desgracia. Qué tristeza. Con apenas 19 años, Jesús Eduardo Ramírez  murió ayer por un impacto de bala en la cabeza. Jesús era un estudiante de 2do semestre de la UNET, quien protestaba junto a sus compañeros por los recortes de electricidad y gasolina que actualmente tienen en el estado Táchira. El hecho ocurrió en un enfrentamiento con unos tipos armados que salieron de la Universidad Bolivariana de Venezuela (UBV) que disparaban cual vaqueros a los estudiantes de la UNET.

En Venezuela debido a la cantidad de personas que mueren día a día, la pérdida de un ser humano ha pasado de ser un hecho de dolor a convertirse en una cifra más. Sin embargo, cuando muere un estudiante o un niño es cuando por alguna razón nos damos cuenta que estamos perdiendo el futuro del país. Mientras más niños y jóvenes mueren cada día, menos profesionales, menos músicos, menos deportistas, menos médicos, menos padres y madres de familia tendremos en el futuro.

Es preocupante que los venezolanos corremos el riesgo de perder nuestra vida no solo por pensar diferente al régimen sino simplemente por poner un pie en la calle. Ayer también murió otro estudiante de la Universidad Metropolitana llamado Rafael Yánez cuando salía del estadio de beisbol y lo intentaron atracar.

¿Ustedes creen que el hampa te pregunta tu tendencia política antes de matarte? Aquí no importa si eres chavista, adeco, ni-ni, copeyano, o apático. Igual todos estamos expuestos a este estado de anarquía. Pero según muchos seguidores del gobierno aquí estamos en un paraíso donde todo funciona perfectamente y las instituciones son eficientes. ¡Por favor! Díganme como llego a eso paraíso por que en el que estoy me van a matar.

Hoy se activaron las protestas estudiantiles a nivel nacional. Aparentemente ellos son los únicos que entienden la seriedad de perder un ser querido. Mientras eso sucede, el gobierno evade las responsabilidades de lo ocurrido y pone su casette de siempre. Los culpables de todo lo malo del país son los fascistas, derechistas, capitalistas y hasta manicuristas.  Lo que no entiendo es por qué los funcionarios de alto rango del gobierno se mueven para todos lados con un equipo de guarda espaldas e inclusive con la guardia nacional.  Van de esa manera a sus sitios de trabajo y hasta fiestas en la noche. ¿Será que esa es la manera de sentirse en el paraíso del cual siempre hablan?

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Inseguridades noviembre 16, 2009

Posted by Leonidas in política nacional.
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Si en algo están de acuerdo las encuestas en Venezuela es en que la inseguridad es percibida como el mayor problema que tenemos. La estrategia, o falta de estrategia, del gobierno en lidiar con este problema es considerada por cantidad de analistas como una de sus mayores debilidades. Aunque recientemente han habido algún esfuerzo para mejorar la situación, el problema de la inseguridad está muy lejos de estar resuelto.

Una de las características especiales del gobierno de Chávez ha sido que mejorar las cosas para bien requiere en muchos casos deshacer en vez de hacer. Eliminar controles de precios, de cambios, regulaciones innecesarias y sofocantes, restricciones a la libertad de expresión; dejar de reprimir manifestaciones, de incitar conflictos con nuestros vecinos, de “regalar” dinero en el exterior, de comprar armas, de nacionalizar todo lo que se mueve. Como bien sabemos todos, la inseguridad no se resuelve con inacción, y las acciones a tomar no son obvias ni fáciles.

Un ejemplo es mejorar la calidad de nuestra policía. Una posible medida sería purgar a la policía de sus elementos más corruptos, y elevar los salarios de forma de reducir los incentivos a ser corrupto. Suena bien en papel, pero la corrupción probablemente está altamente institucionalizada en la policía venezolana. Purgar a la policía de los “corruptos” implicaría entonces casi empezar de cero, y sería indudablemente resistido por la policía actual. Medidas más progresivas, en cambio, requieren para su éxito de un cambio de cultura insitutucional que sólo puede ser lento. Y la policía por ahora sigue siendo atribución de los gobiernos locales, que salvo escasas excepciones tienen grandes problemas para generar los ingresos que requiere una reforma policial.

Vemos así que mejorar la policía es lento, díficil, y dependiente de la voluntad de los gobiernos locales. Otras ideas para mejorar la seguridad serían mejorar el funcionamiento del sistema de justicia. Al incrementar la probabilidad de que los criminales vayan a la cárcel se reducen los incentivos a delinquir y, mientras estén en encarcelados cuando menos, se evita que vuelvan a cometer crímenes. Como en el caso de la policía, sin embargo, no se puede simplemente despedir a todos los jueces y comenzar desde cero. El sistema judicial sólo puede mejorar con relativa lentitud, por mucho que se le dé mayor prioridad en cuanto a asignación de recursos.

Pero el sistema judicial solo no puede hacer mucho sin un sistema penitenciario eficaz: por mucho que se logre dar justicia a todos los crímenes se tiene que poder castigar a los criminales. Y si hay algo que es caro es mantener un sistema penitenciario que deje algo de dignidad al preso y mantenga una mínima oportunidad de rehabilitación. Involucraría, dado el nivel de criminalidad venezolano, construir decenas de cárceles, que necesitarían a millares de personas trabajando en ellas para funcionar.

Estas son las soluciones más simplistas al problema de la inseguridad. No son ni originales ni particularmente eficaces, pero son las que conozco. Por eso me parece que hace falta pensar mucho más sobre el tema. Con muy raras excepciones, hasta el venezolano más preparado, más interesado en los problemas de su país, tiene  escasas nociones de cómo carrizo se puede hacer para resolver nuestro principal problema. No es un área que se presta a soluciones ideológicas, no hay medidas socialistas o liberales en cuanto a inseguridad, y eso la hace interesante.

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