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Acuerdos van y vienen mayo 8, 2010

Posted by Tomás Horacio Hernández in política nacional.
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Y nadie les hace seguimiento. El último de ellos fue el firmado con los Rusos por 500 millones de dólares para “arreglar” el tema de la vivienda en Caracas. Según palabras del mandatario venezolano, Putin se fue muy preocupado por las condiciones de las viviendas de los sectores de menos recursos de la capital y ofreció por ende su ayuda para resolverlo de inmediato. Y es que por ese precio, mas de uno hace florecer su buena voluntad.

Siendo Petare el barrio más grande de Latinoamérica, uno no hace mas que preguntarse si el mandatario accederá a trabajar con el Alcalde Carlos Ocariz. ¿O es que pasearon a Putin sólo por los barrios del municipio Libertador? Si bien es cierto que el tema de la vivienda requiere de una atención inmediata, también se debería apuntar a mejorar la calidad de vida de las personas que no pueden salir de los barrios. Con menos de esa cantidad de dinero se pueden dar los primeros pasos para mejorar el sistema de aguas negras, el sistema de basura, el caos en el sistema eléctrico y hasta fortalecer a los cuerpos de seguridad en los barrios de Caracas.

Es de gran intriga que el gobierno venezolano busque ayude tan lejos para mejorar a la capital, cuando la capital de nuestro país vecino, Bogotá, ha tenido una de las gestiones de políticas publicas mas impecables y ejemplares del continente. Que distinto seria Caracas si uno pudiera caminar a media noche sin temor a que te roben, te secuestren o que te maten.  Lo digo por que eso es un hecho en la capital Colombiana. Y cuentan además, los que han podido visitarla, que hasta se respira prosperidad y posibilidades de superación. Que cosa no,  y pensar que han recibido ayuda del Imperio.

En fin, se aplauden las iniciativas del gobierno para mejorar y embellecer a la capital venezolana. Pero si lo van hacer como prometieron los cubanos mejorar el sistema educativo y los hospitales del país,  no se molestan cuando la consigna sea: Yanquis come home.

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Henri Falcón y su mal hábito febrero 19, 2010

Posted by Tomás Horacio Hernández in política nacional.
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Las avenidas de Barquisimeto se ven más limpias, la construcción de nuevos distribuidores ha aumentado la fluidez del tráfico y la sensación de una buena gestión está en el aire. Contradiciendo  a muchos opositores radicales, Henri Falcón está trabajando en el estado Lara y se nota a simple vista.

Desde su gestión de Alcalde se perfilaba como un político que quería mejorar su entorno y ahora desde la gobernación ha seguido con su compromiso. Lo interesante es que lo ha hecho sin despotricar a los empresarios, sin cortarse las venas por el Presidente y manteniendo un discurso ecuánime y objetivo.

Su trabajo es una prueba fidedigna de que los venezolanos, a pesar de pensar ideológicamente distintos, podemos superarnos como país. La clave del progreso es evitar las polarizaciones   y pensar en el bien común.  El verdadero socialismo no se logra quitándole  los recursos a los que tienen sino más bien distribuyendo los mismos adecuadamente a una población. Falcón se identifica con esas ideas tradicionales y por eso resalta con tanta magnitud entre los políticos chavistas.

Hay algunos que se precipitan colocándolo como candidato presidencial y otros que desconfían enormemente de su persona. Lo cierto es que este personaje le está haciendo daño al gobierno y no precisamente fomentando la desestabilización. Por alguna razón está practicando el terrible hábito de dedicarse a gobernar y seguir cumpliendo con su palabra. Si su liderazgo trascendiera de las fronteras del estado Lara, contagiando a su vez a alcaldes y gobernadores con su mal hábito, el gobierno de Miraflores se enfrentaría a una sociedad en búsqueda de la absurda idea de vivir respetándose como seres humanos y con las ganas de progresar como país.

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Twitter: @TomasHHR

Defendiendo la devaluación enero 14, 2010

Posted by Leonidas in Economía Nacional.
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Llevo tiempo sin escribir (mea culpa) pero me parece que la devaluación merece algunos comentarios. Voy a defender  la devaluación. A pesar de que la manera en que se ha manejado ha sido verdaderamente lamentable, creo que es una medida positiva y necesaria para Venezuela. Sí, su necesidad es consecuencia de los desastres de política económica del gobierno, sí, el control de cambio es nocivo y debería ser desmantelado. Pero eso no quita los indudables elementos positivos de la devaluación.

Reconozcamos en primer lugar la finalidad del sistema de control de cambio. Además de ser un mecanismo insuperable para castigar a enemigos y premiar aliados, el control de cambio es primariamente un subisidio al consumo de los bienes que se pueden comprar a la tasa controlada. Por lo tanto, el tipo de cambio dual, abierto a la corrupción como sin duda estará, era una idea que a mi juicio se caía de madura. El hecho de que en los primeros 3 trimestres del 2009 una fracción significante del subsidio cambiario venezolano, casi 2,5 millardos de dólares, se haya ido a financiar el consumo de los más pudientes en el exterior era un exabrupto que tenía que ser corregido. Tener un tipo de cambio separado para estos consumos reduce muy relevantemente la magnitud de este subsidio regresivo, y no puede verse sino como un elemento positivo de la medida. Además, me parece que es extraordinariamente fácil de fiscalizar: todo lo que sea con tarjeta de crédito es a 4,30 y punto: no está abierto a muchas trampas evidentes.

El resto del tipo de cambio dual crea más incovenientes, pero dentro de todo es lógico que las importaciones menos “necesarias” se pueden conseguir a un mayor cambio. El control de cambio no es un sistema particularmente eficaz de subsidiar a los pobres, pero si ha de subsidiar el consumo de algo, mejor que sea el consumo de bienes de primera necesidad. Estará abierto a corrupción sin duda alguna pero al menos la intención no es mala, que es más de lo que se puede decir de mucho de lo que hace el gobierno.

Sobre la necesidad de la devaluación no creo que quede duda alguna: el sistema vigente era enteramente insostenible, y si algún error hubo es que no se devaluó antes o más. A nadie en el país le conviene que Venezuela vaya a la quiebra, y la corrección sin duda mejoró la solvencia del Estado venezolano. El sentido común económico además nos dice que ayudará a estimular la producción nacional. El sector exportador no petrolero venezolano está tan atrofiado que dudo que se pueda esperar mucho en ese sentido, pero empresas que simplemente no podían competir con importaciones a 2,15 probablemente aumentarán su producción. Sin duda la inflación será sustancialmente más alta de lo que sería de no haber devaluación, pero es exagerar decir que el impacto en los precios será uno a uno.

En resumen, aunque diste muchísimo de ser una política perfecta la devaluación del bolívar, mientras se siguiera en el marco del control de cambio, es una medida con más bueno que malo. No quiero que esto se tome como una defensa del control en sí: me parece una política ineficiente, cuyos propósitos no políticos (contener la inflación) se podrían lograr más eficientemente por otros medios. Tampoco quiero defender la forma en que se implementó la medida, en la que rápidamente se cerraron negocios por especuladores, se amenazó a los productores del país, y se dejaron muchas dudas sobre los detalles de la medida. Pero tratando de ver el asunto imparcialmente, la enmienda de una política insostenible nos conviene a los venezolanos.

P.D.: El FMI se expresa.

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Crónica de los afiches de una ciudad sin alcalde diciembre 27, 2009

Posted by Manuel Andrés Casas in política nacional.
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En navidad siempre vengo a Maracaibo, nacía acá y crecí acá y siempre es un momento grato para estar con la familia y las amistades. Sin embargo, en esta visita en particular me he percatado de una serie de circumstancias particulares que ocurren en maracaibo que son bastante particulares y que son bastante disímiles a las que encontramos en la capital.

En primer lugar, es impresionante la diferencia en la balanza propagandística imperante en la tierra del sol amada. En Caracas existe un collage bastante interesante de vallas, carteles, pancartas y afiches que promueven una amplia gama de propuestas y de ideologías, pero siempre existe una fuerte preponderancia de propaganda oficial. Entre las reliquías de la campaña del sí en la enmienda hasta las más recientes cuñas de “Lo extraordinario se hace cotidiano” podemos percibir casi de manera omnipresente algún retozo de tele que nos recuerde quién está al mando del ejecutivo nacional.

En Maracaibo la situación es diametralmente opuesta. La omnispresencia pareciera estar del otro lado, creo que no hay rincón en el que uno no encuentre una valla azul con el insigne relámpago del catatumbo alusivo a la bandera del estado contentiva de la foto de Pablo Pérez (y muchas ya anticuadas con el rostro de Rosales), en estas encontramos al gobernador inmerso en una serie de actividades de índole social, siempre atendiendo al bienestar del pueblo zuliano y en las que siempre se concluye que “el Zulia sigue ganando!”. Las vallas del ejecutivo central no es que son inexistentes, pero su cantidad es considerablemente menor a la que encontramos en otras regiones (pero en los edificios de PDVSA no hay pele). Podemos concluir que en Maracaibo hay mucho más azul que rojo, MUCHO más.

Viendo tal nivel de populismo, que debo aceptar es mucho más burdo y abrumador que el desplegado por los jefes de propaganda de Miraflores, hice un comentario en desaprobación, el cual fue objetado por numerosas personas. ¿Cómo oso a reprochar la brillante gestión del insigne gobernador zuliano?

Lo cual me lleva a dos conclusiones: (1) El grado de la polarización existente entre los venezolanos los lleva a condonar todo tipo de conductas erróneas que despliegue el bando del cual son partidarios, lo cual hace que la autocrítica sea casi que imposible. PELIGRO y (2) En los últimos tiempos en Venezuela el nivl de propagando al que nos vemos sometidos es vertiginoso, al punto de que niveles absurdos de la misma han dejado de impresionarnos.

Pues yo decidí que quiero un gobierno invisible. No quiero conocer mejor la cara de los gobernantes que de las personas que me importan, no quiero que cada esquina de la ciudad pretenda decirme que pensar, no quiero saber cuánto ha gastado fulano o sultano ministerio en viviendas para los desvalidos o en medicinas para ancionos. Simplemente quiero resultados. Quiero mandatarios con rostros olvidadizos pero con obras memorables, ministros incógnitos que produzcan resultados positivos. Quiero que se pase una Ley que prohiba utilizar los recursos del Estado para que los titulares de cargos públicos se hagan autocampaña. Quiero una Ley que prohiba el populismo visual.

¡Glasnost! diciembre 8, 2009

Posted by Manuel Andrés Casas in política nacional.
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Ese era el clamor del pueblo, pueblo que clamorosamente exigía transparencia de parte de la gestión gubernamental, que exigía acceso a la información, que demandaba una gestión abierta por parte de las instituciones públicas. Glasnost, la medida con la que Gorbachev intentó hacer frente a la rampante corrupción imperante en la cúpula del polit-buró que regía Rusia.

Los acontecimientos recientes han hecho de conocimiento público ciertas situaciones irregulares que ya tenían un tiempo en la punta de las malas lenguas. Los resultados no han sido nada despreciables, 7 bancos intervenidos, dos infames boliburgueses en celdas ¿o suites? De la DISIP, y un ministro dejando su cargo a la orden. Pareciera, pareciera, que las autoridades gubernamentales le están dando una respuesta contundente a una serie de situaciones turbias de las que –según quieren hacernos creer- no estaban al tanto. La conclusión lógica pareciera ser que el Ejecutivo nacional está teniendo mano fuerte contra la corrupción, claramente algo que no es tolerado en socialismo, una vez que todo salió a la luz pública, empezaron a rodar las cabezas.

Por más que Arné esté detenido y que Fernández Barrueco también, creo que nada más apartado de la realidad venezolana que glasnost. Sencillamente somos un país opaco, en el que los asuntos públicos se tramitan de manera truculenta, donde no hay ningún tipo de rendición de cuentas por parte de los políticos y funcionarios públicos ante la ciudadanía. Esto, debo decir, ocurre en ambos bandos. Si pudiera dar una recomendación a los espacios en manos de la alternativa democrática sería que fueran transparentes con sus gastos, publiquen sus presupuestos en sus páginas de internet, hagan pública la declaración de intereses de los burgomaestres y gobernadores.

Debemos afrontarlo, Venezuela es un país corrupto, de hecho, según Transparencia Internacional, el segundo más corrupto de la región (los haitianos tuvieron el descaro de ser más corruptos que nosotros) Debo confesar que comencé a escribir la frase pasada de la siguiente manera “tuvieron el descaro de tener niveles africanos de corrupción” pero, al detenerme a revisar los datos, me di cuenta de que la mayoría de los países africanos son menos corruptos que nosotros. Esa es la gravedad del asunto, al punto de que es considerado Nigeria es un país más recto que Venezuela.

Chile (siempre Chile, espero que algún día en estas cosas digan Venezuela, siempre Venezuela) es el paradigma regional de honestidad, teniendo niveles de corrupción incluso inferiores a los que presentan países como Portugal, España e Italia. Para certificar la veracidad de esa afirmación los invito a ver los siguientes enlaces. En este, podemos observar la declaración patrimonial y de intereses del Sr. Urbano Marín Vallejo, el presidente de la Corte Suprema de Chile. (el Luisa Estela de allá) En esta otra, podemos ver desglosados con bastante minuciosidad, todos los gastos realizados por el Senado Chileno. No sé si es injusto decir que vivimos en una suerte de kleptocracia, pero creo que estamos a muchos años de ver en la página web del TSJ la declaración patrimonial de Luisa Estela o ver en el sitio de la Asamblea en que se gasta la plata Darío Vivas.

Esto no es una cuestión de plata, es meramente una cuestión de tener la voluntad política de agarrar a altos funcionarios, hacerlos que declaren su patrimonio, escanear la hojita y montarla en internet. Claro está que eso es dejando de lado la cuestión de los testaferros.

El intento ruso de transparencia fracasó abruptamente (a juzgar por el nivel de mafiosismo que impera en el Kremlin). Espero que Venezuela pueda ser un caso aparte, que seamos en un futuro un ejemplo de libro de texto de cómo superar la corrupción de manera eficiente y para siempre.

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Inseguridades noviembre 16, 2009

Posted by Leonidas in política nacional.
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Si en algo están de acuerdo las encuestas en Venezuela es en que la inseguridad es percibida como el mayor problema que tenemos. La estrategia, o falta de estrategia, del gobierno en lidiar con este problema es considerada por cantidad de analistas como una de sus mayores debilidades. Aunque recientemente han habido algún esfuerzo para mejorar la situación, el problema de la inseguridad está muy lejos de estar resuelto.

Una de las características especiales del gobierno de Chávez ha sido que mejorar las cosas para bien requiere en muchos casos deshacer en vez de hacer. Eliminar controles de precios, de cambios, regulaciones innecesarias y sofocantes, restricciones a la libertad de expresión; dejar de reprimir manifestaciones, de incitar conflictos con nuestros vecinos, de “regalar” dinero en el exterior, de comprar armas, de nacionalizar todo lo que se mueve. Como bien sabemos todos, la inseguridad no se resuelve con inacción, y las acciones a tomar no son obvias ni fáciles.

Un ejemplo es mejorar la calidad de nuestra policía. Una posible medida sería purgar a la policía de sus elementos más corruptos, y elevar los salarios de forma de reducir los incentivos a ser corrupto. Suena bien en papel, pero la corrupción probablemente está altamente institucionalizada en la policía venezolana. Purgar a la policía de los “corruptos” implicaría entonces casi empezar de cero, y sería indudablemente resistido por la policía actual. Medidas más progresivas, en cambio, requieren para su éxito de un cambio de cultura insitutucional que sólo puede ser lento. Y la policía por ahora sigue siendo atribución de los gobiernos locales, que salvo escasas excepciones tienen grandes problemas para generar los ingresos que requiere una reforma policial.

Vemos así que mejorar la policía es lento, díficil, y dependiente de la voluntad de los gobiernos locales. Otras ideas para mejorar la seguridad serían mejorar el funcionamiento del sistema de justicia. Al incrementar la probabilidad de que los criminales vayan a la cárcel se reducen los incentivos a delinquir y, mientras estén en encarcelados cuando menos, se evita que vuelvan a cometer crímenes. Como en el caso de la policía, sin embargo, no se puede simplemente despedir a todos los jueces y comenzar desde cero. El sistema judicial sólo puede mejorar con relativa lentitud, por mucho que se le dé mayor prioridad en cuanto a asignación de recursos.

Pero el sistema judicial solo no puede hacer mucho sin un sistema penitenciario eficaz: por mucho que se logre dar justicia a todos los crímenes se tiene que poder castigar a los criminales. Y si hay algo que es caro es mantener un sistema penitenciario que deje algo de dignidad al preso y mantenga una mínima oportunidad de rehabilitación. Involucraría, dado el nivel de criminalidad venezolano, construir decenas de cárceles, que necesitarían a millares de personas trabajando en ellas para funcionar.

Estas son las soluciones más simplistas al problema de la inseguridad. No son ni originales ni particularmente eficaces, pero son las que conozco. Por eso me parece que hace falta pensar mucho más sobre el tema. Con muy raras excepciones, hasta el venezolano más preparado, más interesado en los problemas de su país, tiene  escasas nociones de cómo carrizo se puede hacer para resolver nuestro principal problema. No es un área que se presta a soluciones ideológicas, no hay medidas socialistas o liberales en cuanto a inseguridad, y eso la hace interesante.

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No es culpa de Obama noviembre 5, 2009

Posted by Leonidas in política internacional.
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Se cumple un año de la elección de Obama, y parece buen momento para hacer revista de sus logros hasta el momento.406px-Official_portrait_of_Barack_Obama-2 Debo confesar que simpaticé mucho con el candidato republicano en las elecciones del 2008 (aunque al final me hubiera inclinado por Obama por el efecto Palin), con lo que algo de la inspiración de esta entrada viene de probar que Obama ha estado bastante lejos de cumplir las expectativas depositadas en él. Esto sin duda es parcialmente culpa del propio Obama. No por ineficaz, ojo, sino porque el mismo contribuyó tanto a crear unas expectativas tan exageradas de lo que podía lograr.

Vamos a comenzar por lo más básico. La gestión interna de Obama hasta el momento ha estado marcada por la lucha contra la recesión en la que Estados Unidos estaba al tomar la presidencia. Se suele asociar mucho a la recesión con Bush, lo cual creo que es una exageración de la capacidad del presidente de incidir sobre el ciclo económico, pero la realidad es que la economía gringa estaba hecha un desastre. Entre el paquete de estímulo y los diversos rescates bancarios se ha consumido buena parte de la energía y popularidad de Obama, dejándolo con menos para dedicar al resto de su agenda. Dicho eso, Estados Unidos está saliendo de la recesión, con alguna ayuda de sus medidas, entonces en esto al menos se puede atribuir un éxito.

En cuanto a la política exterior, los cambios han sido mucho más simbólicos que reales. Existe una cierta apertura a Irán y Norcorea, sin resultados hasta el momento. La salida de Irak procede a un paso no particularmente acelerado, y el número de soldados en Afganistán de hecho ha aumentado sustancialmente. El escudo de misiles en el Este de Europa aparentemente no va, aliviando sustancialmente las tensiones con Rusia. Se ha anunciado la intención de cerrar Guantánamo, pero por ahora ha sido sólo eso, una intención. Sin duda la recuperación de la imagen de Estados Unidos ha sido un gran éxito, pero en mucho existe una sorprendente continuidad con Bush. Lo cual otra vez no es malo: el “marketing” de Bush era tan terrible que hasta medidas sensatas suscitaban odio universal.

Es en política interna donde creo que Obama ha resultado una decepción para quienes creían que representaba un gran cambio. Porque la característica definitoria ha sido la inercia. Meses de negociaciones han llegado a un acuerdo precario en el tema de salud que puede colapsar en cualquier momento. Hay propuestas en la mesa para hacer algo contra el calentamiento global, pero nada que se traduzca a realidad. En inmigración ni eso hay. Se han implementado algunas medidas que favorecen a los sindicatos, pero nada para impedir su progresivo deterioro. La comunidad gay no ha logrado la eliminación del retrógrado “don’t ask, don’t tell” que impide que personas abiertamente homosexuales formen parte del ejército, ni hablar de otras cosas.

Atribuirle estos fracasos a Obama, sin embargo, es ir demasiado lejos. Creo que en el resto del mundo los debates y la discusión acerca de la presidencia nos dan una idea exagerada de su poder. El Presidente en Estados Unidos es sorprendentemente débil, aún cuando el Congreso está controlado abrumadoramente por su partido. El sistema está repleto de pesos y contrapesos, que hacen que un inmenso número de grupos de interés tenga que estar de acuerdo con una política para que esta pueda llevarse a la realidad. Vencer la inercia es sumamente difícil, a pesar de la popularidad de las medidas y el apoyo personal a Obama. Por eso, creo que aún es muy temprano para emitir un veredicto sobre Obama. Muchas de sus energías han sido consumidas en manejar la recesión, y el resto se ha ido en mover a un sistema rígido hacia el cambio.

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Corriendo la arruga octubre 9, 2009

Posted by Leonidas in Economía Nacional.
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Desde donde estoy, sonaba que las medidas que iba a anunciar el gabinete económico venezolano iban a significar giorrod08algo, un cambio de dirección en álgún sentido. Quizás sea inocente de mi parte esperar cambios de parte de nuestro querido gobierno/régimen, especialmente con el petróleo a 60 y la economía mal pero no terrible. Pero en las elegantes palabras de Giordani “esperaban un paquete de medidas y se quedaron con la guayabera puesta”.

No ha dejado de ser una semana interesante para la economía venezolana. La ONU publicó el informe que contiene el nuevo ranking de índice de desarrollo humano, en el que Venezuela avanzó 4 puestos. Algunos estarán sorprendidos por esto, pero recordemos que las cifras corresponden al 2007, en que la economía venezolana creció más de 8%, explicando así buena parte de nuestro avance. Adicionalmente, se dio una emisión de bonos de $5 mil millones, con lo cual se ha reducido el precio del paralelo. El gobierno naturalmente se mostró muy orgulloso de la demanda, que no debería sorprender a nadie dado que están regalando dinero. También se anunció, que en un acto de extraordinaria responsabilidad, el presupuesto del 2010 se calculará con la cesta venezolana a $40 el barril. Claro, al mismo tiempo se dice que se producen aproximadamente un 50% de lo que de verdad se hace, con lo que efectivamente se está presupuestando al precio de hoy. Por último, se está discutiendo la nueva Ley del Trabajo, con la aparente meta de llevar a Venezuela al último lugar en libertad de contratación (ya estamos entre los primeros 10) a nivel mundial.

A pesar de todas estas noticias, había cierta expectativa en que se anunciara alguna medida interesante ayer. Aunque no pude ver la rueda de prensa completa, parece que considerable tiempo fue dedicado a explicar los éxitos económicos del gobierno. Se descartó de plano devaluar el bolívar, o aumentar la gasolina, con lo que el escapismo seguirá siendo un principio base de la política económica venezolana. A la vez la política cambiaria entra ahora en una fase ezquiode, en que se busca controlar una variable (el cambio paralelo), que oficialmente no existe. Para eso se harán emisiones de bonos con el objeto (implícito) de relajar las presiones sobre el paralelo. Las otras medidas anunciadas fueron la creación de un presupuesto de divisas, una reforma del sector financiero y de un nuevo fondo de desarrollo para impulsar la economía.

Lo interesante del paquete de medidas es lo verdaderamente poco que hace para atacar los problemas fundamentales de nuestra economía: un ambiente de inversión atroz, la inflación más alta del continente, controles asfixiantes a cualquier actividad económica legal, un tipo de cambio muy poco competitivo. De una forma cada vez más explícita, la política económica se basa en el principio de correr la arruga: hacer lo estrictamente necesario para evitar el desastre, con la esperanza de que un repunte petrolero venga a salvarnos. Con la triste consecuencia de cuando venga el ajuste, será peor.

A decriminalizar se ha dicho septiembre 4, 2009

Posted by Leonidas in política internacional.
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Una de las cosas que siempre he envidiado de la blogósfera gringa es el debate. Los blogs de política gringos no suelen ser monólogos, sino diálogos entre personas pensantes. En el espíritu de propiciar el debate aquí, quiero contestar a una entrada que recientemente me refieró un amigo, y que se encuentra en un blog de concepto bastante similar a éste. Si les da flojera leerla (aunque sugiero que lo hagan), en resumen se trata de un ataque a la noción de “legalizar” las drogas. No queda del todo claro, pero legalizar parece incluir también cualquier acción liberalizadora en este ámbito.

Aterricemos la discusión un pelo, además aprovechando para expresar un principio al cual espero permanecer fiel. No está en la agenda pública en ningún país que yo conozca la noción de legalizar las drogas. Aunque exista un grupo de personas, incluyéndome a mí, que aboga por esto, es irreal suponer que algún país legalizará plenamente el consumo, producción y distribución de drogas más allá de la marihuana. Por lo tanto, presentar los pro y contra de la legalización puede ser muy interesante, pero al mismo tiempo inútil. A los liberales nos encanta caer en la trampa de discutir propuestas que no tienen el más remoto chance de hacerse realidad, lo cual contribuye muchísimo a aislarnos y nos hace parecer unos locos. En el caso de las drogas, lo que se está proponiendo en la vida real son diversas formas de descriminalización del uso y posesión de drogas, no su plena legalización. Por lo tanto, tiene sentido discutir lo primero, no lo segundo.

Volviendo al tema, el primer problema que tiene la argumentación de Andrés sobre las drogas es que mezcla a la legalización con la liberalización. Lo que está pasando en Argentina y se aprobó en Méjico es la descriminalización. Esto quiere decir que la compra, consumo y posesión (hasta cierta cantidad) de drogas sin dejar de ser ilegal, ya no será castigado con sanciones criminales (cárcel), sino con sanciones no criminales (tratamiento). Por lo tanto, la descripción de las consecuencias de la legalización sencillamente no es relevante para el debate actual.

Lo que si es relevante es ésto:

Uribe y Calderón, personas que le han dado buena batalla a los carteles y al consumo de droga en general, parecen haber flexibilizado las leyes al consumo. Esto no es nuevo, todos los organismos dedicados a este tema (DEA, gobiernos latinoamericanos, CEPAL, la ONU, la OEA, etc.) han diferenciado las estrategias supply-side, con las estrategias demand-side. Es decir: o una estrategia que ataque la oferta, o una estrategia que ataque la demanda.

Señores esta estrategia está destinada a fracasar: ¿de qué sirve atacar a los carteles si cada vez crece más el mercado de consumidores? Si en Venezuela cerraran todas las casas de bolsa y sociedades de corretaje, ¿eliminarían el dólar paralelo? Evidentemente que no, porque donde hay consumidores hay mercado.

La estrategia es clara para mí la estrategia de aumentar el precio ilegalizando la producción y el consumo es fundamental: cierras una gran parte del mercado. Sin embargo, la única estrategia sostenible a largo plazo que promete acabar con el problema es el fortalecimiento de la familia. Una familia con valores, con metas, una familia virtuosa. Nadie dijo que este era el camino fácil, usualmente lo correcto es el camino más difícil.

Vamos a ser claros. La primera estrategia que propone Andrés no está destinada a fracasar. Ya fracasó. Estrepitosamente. 4 décadas de “guerra” contra las drogas han tenido un impacto mínimo (si existente) sobre el consumo de drogas. Los países con políticas antidrogas más fuertes no tienen menor consumos que otros, sino todo lo contario. Un estudio de Science Daily reporta que fue Estados Unidos, quizás el país del mundo que más fielmente ha aplicado la estrategia de Andrés, el país con mayor tasa de consumo de cannabis y cocaína. La estrategia no solo ha fracasado en prevenir el consumo. La criminalización del consumo ha llevado a cientos de miles de consumidores a la cárcel, que comparten con ladrones, asesinos y violadores. Además, impide que los drogadictos busquen tratamiento y dificulta los esfuerzos para atenderlos. El precio de estos éxitos, en Estados Unidos, es de $40 mil millones al año.

Frente a esta estrategia tenemos ejemplo de Portugal, que en el 2001 decriminalizó el uso de las drogas. Un estudio del Instituto Cato determinó que “la decriminalización no ha tenido efectos adversos en las tasas de uso de droga en Portugal”, tasas que por lo demás ya se encontraban entre las más bajas de Europa. Eso sí, ha permitido un mejor trato de las personas que sufren de drogadicción. En vez de ser perseguidos por la policía y mandados a la cárcel por fumarse un porro, ahora pueden conseguir tratamiento para superar su condición. Las muertes relacionadas con drogas han bajado y la transmisión de enfermedades por uso de drogas ha bajado. No digo que estos indudables éxitos se repitan en exactamente Argentina y Méjico, pero son causa de optimismo.

Sobre la segunda estrategia, la de fortalecer a la familia, debo decir que aunque seguramente tengamos conceptos distintos de familia, no dudo que las familias fuertes reduzcan el consumo de drogas. El problema es que conseguir promover a la familia desde el Estado es punto menos que imposible.

El Rol del Estado en la educación agosto 28, 2009

Posted by Manuel Andrés Casas in política nacional.
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Encontramos que actualmente en Venezuela, gracias a todo lo referente a la Ley Orgánica de Educación (LOE), el tema del rol del Estado en la educación ha sido recurrente en la palestra pública.

Sin embargo, más que hablar del mencionado texto legal, quisiera enfocarme más bien en el rol que el Estado debe tener en la educación. Pues, claro está, en un Estado Social como Venezuela, éste debe estar involucrado en un área de vital importancia para el quehacer de la nación. No obstante, la intervención estatal en la educación no es un asunto de sí o no, más bien se trata de una cuestión donde imperan los matices. Veamos entonces en que matiz queremos que se ubique la labor del mismo.

Encontramos dos extremos, en uno, el extremo estatista por llamarlo de alguna manera, encontramos que el rol del Estado en la educación es monopólico. En dichas situaciones, afines a sistemas autoritarios, el Estado juega un papel hegemónico en la educación. Acá el Estado no sólo dice qué y cómo se estudiará, sino que también es el único que controla los planteles educativos. Creo que no hay que decir mucho para poner en evidencia las carencias de un sistema como éste, en el que el denominador común es la falta de alternativas y la pérdida de control de los padres -sin duda los principales responsables de la educación de sus hijos- sobre la instrucción que recibirán sus descendientes.

En el otro extremo encontramos el modelo en el cual el Estado no tiene ningún rol en la educación, su labor en dicha área es inexistente. Creo que dicha postura tampoco resulta aceptable. Afirmación que hago por considerar bastante obvio la unanimidad existente acerca de la importancia de la educación, y de como, en la medida de lo posible, nadie debería resultar excluido del acceso a la misma.

Creo que ya hemos visto como ambos extremos, a saber, el exceso de control y la ausencia de participación estatal son inaceptables. Entonces, aceptamos que el Estado debe intervenir en la educación, pero ¿hasta qué punto? ¿En qué manera? ¿Cuál es la forma en la que puede hacerlo de manera más eficiente?

Acá es cuando creo que debemos establecer ciertos pilares a partir de los cuales podamos desarrollar un planteamiento concreto. Creo entonces que los 3 pilares deberían ser los siguientes:

1. Aceptar que la educación es un fin común unánimemente aceptado y que por tanto el Estado debe garantizar el acceso de todo ciudadano a la misma hasta un nivel mínimo (educación básica por decir algo)

2. Aceptar que, siendo los padres los principales responsables de sus hijos, éstos deben tener, dentro de un marco establecido, la mayor libertad posible para decidir como serán educados sus hijos.

3. Aceptar que el rol del Estado en la determinación del contenido de los programas educativos debe limitarse a (en los casos en que sea necesario) establecer las bases mínimas de conocimiento necesarias, a establecer si se quiere un piso (mediante la declaración de obligatoriedad de las materias estrictamente elementales) quedando así los planteles facultados para elaborar el resto de su programa.

Habiendo establecido estos puntos creo que podemos entonces comenzar a ubicar en un plano la cantidad de intervención estatal que queremos. En el área de garantizar acceso creo que está claro que queremos un Estado activo, que permita a la mayor cantidad de niños posibles acceder a una educación de calidad. Esto se puede lograr de varias maneras. Claro está que la existencia de planteles públicos es una manera de lograr este fin. Otra manera que también ha demostrado ser eficiente es permitiendo a niños de escasos recursos estudiar en escuelas privadas y que sea el Estado (ya sea a través del gobierno nacional, estadal o municipal) quien pague la cuenta. Esta alternativa aparte de garantizar el acceso a la educación ha resultado ser más eficiente, puesto permite a más niños acceder a la escuela a un menor costo. De más está decir que para lograr este fin se debe permitir el desenvolvimiento del sector privado, que junto con el sector público permitirá la satisfacción de las necesidades educativas de la población.

Ahora, en el área relativa a la determinación del conocimiento a impartir creo que nos veríamos más beneficiados con un Estado que tienda más hacia la pasividad. Como ya hemos dicho es obvio que se debe establecer una base, pues sería absurdo pensar que alguien se graduara de bachiller sin saber multiplicar. Sin embargo no considero que el Estado deba regular más allá de lo que sea estrictamente necesario. Si habría que ponerlo numéricamente creo que el Estado, a lo sumo, no debería regular más del 30 o 40% del conocimiento impartido por las escuelas, cada escuela tendría entonces la autonomía para determina que quiere hacer con el porcentaje restante.

Sin duda alguna persona afín al paternalismo desbordado indicará que tanta autonomía para los planteles devendría en la impartición de materias inútiles a nuestra juventud. Sin embargo yo creo que los que están en mejor posición para juzgar eso son los padres de dicha juventud, en los que ya sea por ingenuidad o por instinto, confío. Son ellos y no algún burócrata iluminado en su encumbrada oficina ministerial quien sabe lo que es mejor para sus hijos y debemos permitirles tomar las decisiones que ellos consideren necesarias para lograr la mejor educación de los mismos.

Incentivos expropiados agosto 26, 2009

Posted by Tomás Horacio Hernández in política nacional.
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Las calles de Caracas te llenan de sorpresas todos los días. Y la calle del Registro Mercantil V en Chuao, en el Municipio Baruta, no es excepción. Hace poco me sorprendió la cantidad de personas que se encontraban en la calle y no me quedo otra opción que preguntarle a dos personas para que aclararan mi confusión. La primera me respondió un poco cansado: ” Tengo que resolver el tema de los papeles “, la otra por su parte fue muy franco y respondió : “ Estoy aquí pa’ venderle el puesto a un tipo mañana”.

Lo cierto es que desde que mudaron la ubicación física del registro mercantil a una zona residencial han ocurrido cosas interesantes. Primero vemos como los venezolanos tenemos que exponer nuestras vidas en las peligrosas calles caraqueñas con el fin de ” que con suerte me atiendan”. Por otro lado vemos que cada día que pasa la crisis económica es sinónimo de hambre, y somos capaces de restarle valor a nuestras vidas a cambio de quien sabe cuánto dinero. A su vez los vecinos de la zona vivirán un caos TODOS LOS DIAS DE LA SEMANA sin importar llantos ni pataleos .Y por último, la pregunta del millón de bolívares devaluados. Acaso las personas que trabajan dentro del registro no tienen la capacidad de trabajar eficientemente, y por eso las eternas colas desde el día anterior?

En efecto las personas que trabajan dentro del registro tienen toda la capacidad de poder trabajar eficientemente y eficazmente. Solo que cuando eso ocurría eran porque los motivaba una sola cosa, y completamente racional además. Los incentivos. Resulta que desde hace más de un año el ejecutivo nacional decidió centralizar todo lo relacionado a los registros, por ende los mismos perdieron su autonomía y finalmente su funcionamiento basado en premiar la productividad quedó archivado en el olvido. De la misma manera se decidió eliminar las llamadas habilitaciones, que servían para efectuar con mayor velocidad el procesamiento de algún documento fuera del horario normal del registro. En pocas palabras, se “socializo” el Registro Mercantil.

Pero no se preocupen que eso de socializar absolutamente todo está funcionando de maravilla. Para que trabajar duro, lo que en el ámbito del Registro Mercantil se traduciría en registrar cientos de documentos en una semana, si al final si registre 20 documentos al mes o 1000 documentos al mes, yo como funcionario público voy a ganar exactamente lo mismo. Y a quien se le ocurriría tener instituciones públicas que funcionen y que inspiren confianza, si por el camino que vamos ni siquiera la crisis mundial nos afecta.

En conclusión, debemos recordarles a nuestros camaradas cada vez que podamos que se olviden de recuerdos oscuros como lo pueden ser los incentivos y mucho más de las aspiraciones de superarse como ser humano a costas de trabajar arduamente. De no cumplirse esta tarea titánica mis queridos camaradas estaremos en alto riesgo de parecernos a un país industrializado en el cual se observan cosas absurdas. Tales como seguridad en las calles, libre competencia, instituciones que funcionan, y sobretodo calidad de vida. NO podemos olvidar nuestro norte que no es otro que la isla caribeña la cual nos entusiasma con su desarrollo.

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