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La culpa es nuestra agosto 27, 2010

Posted by sinelchivoysinelmecate in Articulo, Colaborador.
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De Jordy Enrique Moncada Cartaya

No hay duda, la culpa es nuestra, no de los pretextos, ni del tiempo, ni de un pasado que no nos pertenece y al cual no podemos cobrarle nada, pues sabemos que el pasado no salda deudas, somos nosotros quienes tenemos esa responsabilidad.

Es cuando menos irresponsable intentar justificar nuestros actos por razón del pasado, las deudas históricas vencen, como todas las deudas y es imposible encontrar el futuro si nos empeñamos en vivir del pasado.

Todos los seres humanos cometemos errores, claro que algunos errores tienen un nivel de impacto mayor que otros, pero pese al error, el tiempo sigue corriendo y no podemos enfrentar un error señalando a otro, mucho menos cuando somos titulares de responsabilidad, no podría yo decir que mi errado comportamiento, el cual hizo y hace daño, es culpa de un agente externo. La culpa es de uno y nunca es tarde para aceptarlo y corregir actitudes.

El actual discurso político en donde la argumentación intelectual se reduce a culpar al socialismo, al capitalismo o a la cuarta república, sólo refleja la barrera intelectual y racional de quienes enuncian el discurso (en muchos casos incluyéndome), pues antes de señalar a otro, lo correcto, lo legitimo y lo lógico, es que revisemos lo que hemos hecho.

¿Cuántos pueden afirmar que han hecho verdaderamente algo para enfrentar las situaciones sin basar su argumento en la actitud del otro? Muy pocos seguro, desde las constantes referencias a la cuarta república, hasta el absurdo “pa’ que coja mínimo”, confirman la creencia general de que la culpa siempre será de otro, nunca nuestra.

La culpa es nuestra, somos nosotros los que nos quejamos y poco hacemos, somos nosotros los que permitimos que nos dirijan desde ambos lados personas no capacitadas para hacerlo y muchos de nosotros tomamos el camino fácil de la crítica y nunca el de la acción.

Así que hasta que no llegue el día en que verdaderamente hagamos todo lo necesario para cambiar nuestras realidades, la culpa será de nosotros y no del tiempo ni de los pretextos, mucho menos tendrá que ver el socialismo o el capitalismo, la democracia o la dictadura, la cuarta o la quinta república.

El poder de transformación está en los seres humanos y mientras los seres humanos sigamos esperando los resultados de terceros, continuaremos negando que la culpa es nuestra, será más fácil echársela a quien adversamos.

jordyenrique@gmail.com
Twitter: @JordyMoncada

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La Venezuela Melancólica agosto 21, 2010

Posted by sinelchivoysinelmecate in Articulo, Colaborador.
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De Jordy Enrique Moncada Cartaya

Con el paso lento e inestable de quien viaja sobre el lomo de una mula mal alimentada, quizás con los Andes venezolanos de testigo, los días nos sumergen en recuerdos que no existieron, en momentos que no vivimos y hoy quisiéramos vivir, como sabemos es casi instintivo buscar la felicidad y desembocar en la tristeza, en la resignación que supone la melancolía.

Así avanza Venezuela, orgullosa de su Bicentenario, suponemos entonces que ya es hora de sentar la cabeza o debemos comenzar a escribir el testamento de esta adolescente que nos acoge cada vez que despertamos y seguimos respirando.

El petróleo y los constructores del último traje que visten los seres humanos, generalmente de madera, son nuestras mejores industrias. Petróleo que día a día extraemos menos y regalamos más, urnas que día a día construimos más y queremos menos. Y en cada tumba que visitamos nos damos cuenta que después de muertos no importan ya los vicios.

Con o sin foto las urnas llegan con prisa y es inevitable sentir nostalgia por esa vida que no sucedió, la nostalgia es mucho más fuerte que mil imágenes y hace mil veces más daño.

En un país en donde los mayores imponen sobre los jóvenes, necesitaríamos millones de jóvenes que repunten y levanten la lógica bandera de que si los mayores lo vienen haciendo mal, lo más sensato es darles paso a los jóvenes. Pero en un país tan joven y tan viejo muchas veces dejamos que el día termine sin siquiera medir si hemos crecido.

Nuestra enamorada eterna, sigue tambaleándose en su andar, encerrándose en su rutina de maquillaje y de viajes sin recuerdos. Buscando una primavera que nunca llegará, por el simple hecho de que no tenemos primavera, algo que olvidaron hace muchos años cuando construyeron esas autopistas con una brecha en el medio para apilar la nieve, incluso compramos las máquinas para recoger esa nieve que seguimos esperando para poder empezar a soñar con la obligada primavera que debería seguirle.

Somos unos aprendices resignados a no buscar la verdad en los labios y en el alma, por eso a Venezuela la sigue besando otro, con barba y cada día más viejo, al menos quien le de la extremaunción seguro ya es sacerdote.

Con la seguridad que da volver luego de huir, después de llorar por no llorar, sigue quedando un vacío en el estómago de esa Venezuela impregnada de la droga que es la melancolía, sola con su suerte, enfrentando a la mentira que tiene fuerza de ley y a la desidia con la que camina el niño de la calle cuando estrena a las aceras.

Y cuando la encontremos ya sin mula, por haber muerto de hambre, ahí donde sólo queda el olvido, nos daremos cuenta que la vida sigue pasando con o sin sentido.

jordyenrique@gmail.com
Twitter: @JordyMoncada

Un Plan de Derechos Humanos para Venezuela agosto 12, 2010

Posted by sinelchivoysinelmecate in Articulo.
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De Jordy Enrique Moncada Cartaya

Escapando de la coyuntura política, esa que día a día nos absorbe y saca lo mejor y lo peor de cada uno de nosotros, es preciso buscar puntos en común y no polarizados en los que debemos trabajar para mejorar la condición de vida de los venezolanos.

A veces es difícil hablar de Derechos Humanos y no caer en una posición ideológica, o en otros casos partidista, se señala directamente al Estado como único responsable de las violaciones a los derechos y olvidamos el compromiso ciudadano que debe existir en primero conocer los Derechos Humanos y luego respetarlos.

No creo que exista un gobierno en el mundo que pueda afirmar que en su ámbito de competencia no existen violaciones a Derechos Humanos, bien sea por acción o por omisión, por lo que se puede encontrar un punto medio en la búsqueda de soluciones a la actual situación de los derechos.

Para ello, se tienen que dejar de un lado los juicios previos, asumir que existe un espectro inmenso en el que se debe trabajar para así adoptar medidas que una vez cumplidas se transformen en la mejora de la situación de los Derechos Humanos en nuestro país y consecuencialmente se mejore la calidad de vida.

Apostamos por la búsqueda de un equipo de trabajo que apueste a la sensatez, en donde se dé un encuentro entre el Gobierno, la Academia y la sociedad civil. Debiéndose partir de indicadores y no de valoraciones subjetivas.

Debemos trabajar en la construcción del Plan de Derechos Humanos de Venezuela para el próximo periodo legislativo, siguiendo las recomendaciones de Naciones Unidas realizadas en Viena en 1993, en donde se recomendó a los Estados la creación de nuevos mecanismos para garantizar el efectivo cumplimiento de los Derechos Humanos, esos mecanismos fueron la figura del Defensor del Pueblo y el Plan de Derechos Humanos.

Éste debe ser un Plan de acción nacional en el que se determinen las medidas necesarias para que el Estado mejore la promoción y protección de los Derechos Humanos.

El plan debe ser un proceso continuo, público, orientado a la acción y que sea un reflejo de la interdependencia e indivisibilidad de los Derechos Humanos.

En nuestro existió un intento de elaborar un plan de Derechos Humanos, pero al final fue dejado de un lado por la actual administración.

Es necesario que este tema sea incluido dentro de la planificación estratégica para el próximo periodo legislativo y es fundamental que desde las organizaciones de la sociedad civil y desde las Universidades comencemos la discusión.

jmoncada@provene.org
Twitter: @JordyMoncada

El Registro Militar y la Objeción de Conciencia agosto 6, 2010

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De Jordy Enrique Moncada Cartaya 

Recientemente algunas Universidades del país han comunicado a sus estudiantes sobre la inscripción obligatoria en el Registro Militar, notificando que en cumplimiento de la Ley de Conscripción y Alistamiento Militar, de no presentar la mencionada inscripción su matriculación en la casa de estudios no podrá hacerse efectiva. Digámoslo así, para poder estudiar en la Universidad y graduarte, tienes que inscribirte en el Registro Militar.

 Nuestra Constitución en su artículo 134 establece que “Toda persona, de conformidad con la ley, tiene el deber de prestar los servicios civil o militar necesarios para la defensa, preservación y desarrollo del país, o para hacer frente a situaciones de calamidad pública. Nadie puede ser sometido a reclutamiento forzoso”. Nótese que dice Civil o Militar, no Civil y Militar.

 Asimismo, la Constitución en su artículo 61 reconoce de un modo peculiar la libertad de conciencia al establecer que “Toda persona tiene derecho a la libertad de conciencia y a manifestarla, salvo que su práctica afecte su personalidad o constituya delito. La objeción de conciencia no puede invocarse para eludir el cumplimiento de la ley o impedir a otros su cumplimiento o el ejercicio de sus derechos”.

 Es decir, nuestra Constitución no reconoce la objeción de conciencia, a diferencia de otras Constituciones y sistemas jurídicos que la reconocen como parte del derecho a la libertad ideológica  y religiosa.

 Es cierto que no toda objeción de conciencia debe ser acogida por el legislador. Sin embargo, en las tensiones entre la libertad personal y el poder jurídico estatal, el equilibrio debería ceder a favor de las conductas abstencionistas, es decir, aquellas que implican un no hacer frente a la norma. Lastimosamente, nuestra Constitución lo prohíbe y violenta así la propia libertad de los venezolanos.

 La Ley de Conscripción y Alistamiento Militar establece que las autoridades educativas deben “orientar” a los venezolanos que estén en edad para que se inscriban en el Registro Militar. Sorprendentemente esta “orientación” un poco más adelante se convierte en un requisito para la inscripción en las casas de estudio, así de imprevisible es nuestro legislador. Por último, se impone una multa de 12 Unidades Tributarias a quienes no estén inscritos en el Registro Militar, que bien pueden ser estudiantes que tienen como obligación estudiar y en muchos casos lo hacen a dedicación exclusiva, con lo que sería interesante evaluar con qué dinero pagarían esa multa.

 Podemos concluir entonces que en Venezuela no estar inscrito en el Registro Militar es suficiente para que el Estado proceda a violentarle su derecho a la educación a quien decide no hacerlo, ya que no podrá matricularse en su casa de estudio y sobre todo no tendrá la libertad para decir NO ESTOY DE ACUERDO.

 Twitter: @JordyMoncada

Su mal humor y mi libertad julio 31, 2010

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Por Jordy Enrique Moncada Cartaya

Dentro de lo colorido de nuestras calles, atrapados en la contaminación, con los negocios adornados por un supuesto plan de uso eficiente de la energía que termina siendo un plan coercitivo en contra de los individuos, Caracas cumplió años, sin muchas celebraciones, también cumplió años el país, sin mayores celebraciones, es normal pensar que no estamos para derrochar el dinero en celebraciones en tiempos de crisis.

Esos colores se desvanecen con el día, dando paso a una noche sombría y peligrosa, en donde el sonido de los cañones nos recuerda el toque de queda impuesto por el hampa, ese sonido capaz de acabar con la vida de inocentes y de otros no tan inocentes.

De a poco se siente el clima electoral, una vez más enfrentamos el presagio de una guerra que sólo existe en los medios de información, si, la guerra con Colombia después de ser inventada por los no muy dignos presidentes de ambos países, es recreada por los distintos medios de información, oficiales y no oficiales.

La guerrilla seguro estará en Venezuela y seguro está en Colombia, es una tarea pendiente del gobierno de Colombia acabar del mejor modo con ese gran problema y es una obligación de nuestro gobierno no permitir que volvamos a vivir experiencias de guerrillas en nuestro país, aunque día a día una guerrilla sin ideología nos ataca en las calles venezolanas, la guerrilla que nos enseñaron a denominar hampa común.

Los valores superiores de nuestro ordenamiento jurídico, la libertad y la dignidad de la persona, se ven reducidos a creaciones poco innovadoras del partido de gobierno, que pretende emular a los partidos de regímenes totalitarios como los de Cuba o de la bien extinta Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas.

Como no estamos para celebraciones, es casi lógico que enfrentemos todos los días al mal humor de quien nos gobierna y de sus fieles repetidores. Es lógico que ante cualquier crítica respondan con un ataque, lo que no es lógico es que nos enfrasquemos en una discusión sin sentido, queriendo responder a cada ataque que sólo busca desviar la atención.

En estos tiempos en donde no hay nada que celebrar, debemos tener objetivos claros, ante la supresión de las libertades, incluida la libertad de conciencia, a la cual consideramos fundamental, la lucha debe ser su práctica, la libertad se recupera practicándola y no encerrándose.

Las próximas elecciones sabemos que se querrán presentar como una lucha entre el bien y el mal, desde la perspectiva desde que se mire, sin embargo, podría ser mejor plantearla como dos formas de entender la libertad, quienes creen que la libertad se alcanza por medio del individuo y de quienes creen que es el Estado quien otorga la libertad.

Por suerte, yo no necesito del Estado para ser libre.

Twitter: @JordyMoncada

Educación ciudadana en Derechos Humanos julio 10, 2010

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De  Jordy Enrique Moncada Cataya

Los Derechos Humanos comúnmente forman parte del discurso de los diversos actores políticos del país, aquellos quienes aseguran que en Venezuela hay un alto grado de respeto a los derechos y quienes afirman que existe una constante vulneración a los derechos por parte del gobierno.

Sin embargo, se desprende de ambos discursos un profundo desconocimiento del concepto, fundamento y finalidad de los Derechos Humanos, es por esto que muchas denuncias o muchos aciertos no tienen efecto alguno. Antes que en un Tribunal, los Derechos Humanos deben estar en la conciencia de los ciudadanos titulares de los mismos.

En Venezuela pareciera que cada bando político reivindica un sector de los Derechos Humanos, hay quienes parecen creer que sólo forman parte de los derechos aquellos aportados por el liberalismo y la democracia, comúnmente conocidos como derechos civiles y políticos; y hay quienes parecen creer que sólo forman parte de los derechos aquellos aportados por el socialismo, comúnmente conocidos como derechos sociales, económicos y culturales. Dejando además fuera del discurso y de la acción la gama de nuevos derechos que vienen desarrollándose con fundamento en el valor de la solidaridad.

Lo anterior, además de ser una crítica, es una evidencia del desconocimiento que existe en nuestra sociedad sobre lo que son los Derechos Humanos, sobre la interrelación, interdependencia e indivisibilidad que existe entre los derechos.

Los brotes de especial virulencia que producen fenómenos preocupantes que día a día sufrimos, que reflejan falta de civismo, de violencia y de muerte, son sólo la punta de un iceberg que abarca a todas las dimensiones que afectan a lo que llamarían una pedagogía de la libertad.

En la formación recta de las conciencias, que es condición de la comprensión sobre el valor de la obediencia al derecho en las sociedades bien ordenadas, la educación es un instrumento indispensable. Es por ello que se hace necesaria una asignatura sobre educación en valores que no puede ser improvisada, ni coyuntural, ni oportunista, sino sistemática, completa y adecuada a la edad de los alumnos y que exige una estabilidad y una permanencia para que pueda producir frutos.

Se debe rechazar en una eventual implantación el adoctrinamiento político, así como también se debe rechazar el adoctrinamiento religioso.

Ahora sólo reciben esa formación en la Universidad los estudiantes de Derechos, Ciencias Políticas y en algún caso de Humanidades; cuando debería impartirse de modo generalizado y universal, por profesores especialmente preparados.

La educación ciudadana en Derechos Humanos es una asignatura que se debe trabajar e incorporar en nuestro sistema educativo. La violencia, el irrespeto a las leyes, a las personas, a la autoridad, son solucionables no únicamente mediante el uso de la fuerza y del derecho, sino a través de la formación de conciencias libres y tolerantes.

Twitter: @JordyMoncada

Quemar las naves julio 1, 2010

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De Jordy Enrique Moncada Cartaya

Y cuando por fin toca volver, cuando el Ávila se presenta como esa muralla que resguarda nuestra querida Caracas, verde porque verde es la esperanza, verde como el verde de Lorca, verde porque el verde nunca será rojo. Serán las olas del Caribe quienes me arrastren hasta la tierra en donde nací y en donde con suerte moriré. Me recibirá Vargas, un Estado lleno de heridas sin sanar, pisaré sus calles con las venas abiertas.

Cuando emerjan del negro subconsciente los recuerdos, me encontraré dentro de un mercado del mismo tono que presagió a mis recuerdos. El vapor inconfundible de Maiquetía me impregnará cuando se abran las puertas, esas puertas que sueño con atravesar en sentido contrario al que me tocó hace casi un año.

Como Caracas es idílica, tendré que subir para llegar a ella, a ese refugio donde sobreviven sus habitantes, a esas calles arropadas por la intransigencia, a ese contraste entre el fuerza ciudadana y la desidia gubernamental que supone la ciudad y el país.

Seguro las cosas habrán cambiado, los árboles quizás tengan otro verde, la vida cueste más, o menos, dependiendo del punto de vista del que se observe, pues quizás la vida nos cueste una discusión, pero consumir los alimentos necesarios para despertar cada mañana sea más costoso.

Las calles seguirán impregnadas por el tráfico, por los indigentes, por los niños de la calle, por la basura, por la basura electoral (que no se debe agrupar con la basura general), pero también por la belleza de las madres venezolanas, por esos estudiantes que levantarán en un futuro la bandera del Nunca Jamás.

El cielo seguirá en el mismo lugar y la noche seguirá siendo cómplice de tantas sonrisas que la ilusión reflejó en nuestras caras, el aire de libertad seguirá despeinándonos aunque nos quieran obligar a no despeinarnos, la lluvia nos seguirá recordando lo vital que es cuidar al medio ambiente que tanto descuidamos.

El río Guaire seguirá atravesando la ciudad y la funcionaria que prometió limpiarlo seguirá cobrando su sueldo con el dinero de los venezolanos, el olor del río se seguirá sintiendo en los Ministerios y la locura seguirá desbordada por la irracionalidad que sólo demuestra quien sabe que morirá mañana.

Sin embargo, esta es la Caracas que ofrece el reto de transformarla, una Caracas que nos ofrece derroches de belleza, retratos del alma, ternura de enamorados adolescentes, una Caracas que refleja esta locura que supone soñarla distinta.

Cómo recomendó el maestro Benedetti, el día o la noche en que por fin lleguemos habrá sin duda que quemar las naves, así nadie tendrá riesgo ni tentación de volver.

Twitter: @JordyMoncada

Los abogados y la indiferencia junio 26, 2010

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De Jordy Enrique Moncada

Habiéndose celebrado esta semana el día del abogado, consideramos oportuno reflexionar sobre el rol del abogado en un momento histórico como el que atraviesa actualmente Venezuela, en donde hay constantes vulneraciones al ordenamiento jurídico vigente, en donde día a día se intenta legitimar a través de leyes, visiones y atribuciones no contempladas en nuestra Constitución, conllevando así a una crisis normativa aguda y al aniquilamiento de la institucionalidad, del Estado de Derecho y en definitiva de la democracia.

Los abogados tenemos el deber y la responsabilidad de promover un sistema legal equitativo y justo, en donde impere el respeto a los Derechos Humanos y Constitucionales. Ahora bien, en situaciones como las actuales, es necesario precisar si los abogados estamos cumpliendo con nuestro deber, así como cuál es la forma idónea para cumplir con él.

Podemos agrupar a los abogados en dos grupos, quienes ejercen la profesión de modo independiente y quienes ejercen la profesión desde alguna institución privada o pública, en nombre de dicha institución, sin embargo, todos estamos agrupados bajo el Colegio de Abogados de nuestra localidad.

Sin caer en el absurdo de la generalización, identificamos dos grandes posturas con respecto a la forma de actuar de los abogados:

(1) Quienes entienden que no son dueños de los asuntos que tratan, sino que tratan asuntos encomendados por otros (el cliente), entrando aquí el condicionamiento en la actuación del abogado, pues las consecuencias de su actuar afectan directamente a los intereses del cliente, intereses que tienen el deber de proteger. Es por esto, que el cumplimiento de ese deber de promover un sistema legal equitativo y justo, de hacerse, se hace desde un perfil bajo o muy prudente, de modo de salvaguardar los intereses del cliente, que en muchas ocasiones es cómplice en cierto modo, de actos que normalmente condenamos.
(2) Quienes consideran que por encima de los intereses del cliente están los intereses del país, que por encima de conseguir hoy una asesoría, es preciso asegurar el futuro del país, quienes creen que escudarse en el argumento de los intereses del cliente conduce a un callejón sin salida, en donde cuidas al cliente mientras pueda sobrevivir en el sistema que actualmente se plantea y luego cuando el cliente sea expropiado o se vaya del país, ya no existan clientes posibles. Pareciera que es cuidar lo poco que se tiene y no trabajar en función de tener más.

En ambas visiones, existen abogados que de un modo u otro, trabajan por cambiar las realidades del país, sin embargo, la dispersión y la cautela clientelar, hacen que muchos de los esfuerzos se pierdan frente a los constantes ataques contra el ordenamiento jurídico.

Es por esto, que el llamado es a vencer un poco el miedo, ¿a quién se va a asesorar cuando ya no quede propiedad privada?, ¿a quién se va a asesorar cuando ya no quede libertad de expresión?, ¿a quién se va a asesorar cuando ya no tengamos gobernaciones ni alcaldías?

Yo quiero un país en donde los clientes sobren y no haya que cuidarlos porque están en peligro de extinción, por eso levanto la voz y por eso busco organizarme con mis compañeros para poder hacerle frente a la situación a la que en parte, gracias a nuestra indiferencia, hoy vivimos.

@JordyMoncada

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