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1 tumba 89 marzo 2, 2011

Posted by Manuel Andrés Casas in Articulo, política nacional.
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Con más frecuencia de la que me gustaría escucho a mucha gente decir que en este país nadie sirve para nada. Me molesta que digan eso. Me molesta, principalmente, porque es mentira.

Llámenme iluso, díganme que unas ansias de optimismo me han llevado a la locura, pero mantengo que tengo razón. En este país hay muchísima gente que vale la pena. Cuando hago ese comentario, y doy los ejemplos que tanto piden. Ante eso los que se niegan a ver el capital social venezolano tienen una respuesta común, un cliché casi: “pero eso no es Venezuela, eso es una minoría ¿Cómo vas a basarte en eso para decir que hay gente que sirve para algo?

Pues si lo hago. Por dos razones: en primer lugar, creo que en Venezuela ocurre el fenómeno de percepción en el que unas pocas cosas malas se vuelven mucho más notorias que muchas cosas buenas, es así como cuando un jugador de fútbol ha jugado bien por 89 minutos del partido pero en el último minuto hace un error grave, la gente se olvida de todos los minutos buenos y se enfoca únicamente en el minuto del error, algo así como el tiro penal que falló Roberto Baggio; en Venezuela ocurre lo mismo, 10 abusadores infelices se meten por el hombrillo y se colean, ya con eso es suficiente para que afirmemos que “no hay ciudadanos”  o  “en esta vaina todos son unos salvajes”, sólo les recuerdo que por cada infeliz de los que va por el hombrillo, hay 10 ciudadanos que van, civilizadamente, por el canal apropiado. No niego que haya gente salvaje, sólo digo que esos salvajes minoritarios y escandalosos hacen que nos olvidemos de la mayoría silenciosa.

En segundo lugar, aún si aceptáramos que los salvajes son mayoría ¿Quién dice que las minorías no cuentan? ¿Acaso no vivimos también en este país? Afirmar eso implica no sólo negar la relevancia de las mayorías, sino que parte de una visión del mundo que niega la posibilidad de que individuos excepcionales cambien el destino de su país. ¿Qué sería de la India o de Sur África sin Gandhi o Mandela? No creo que la mayoría de los indios o surafricanos hayan sido como ellos dos, pero eso no les impidió, a través de mucho trabajo, compromiso y pasión alcanzar sus ambiciosos objetivos.

En fin, espero haber podido expresar que: no todos somos salvajes y, aún cuando la mayoría lo fuese, una minoría determinada podría igual marcar la diferencia.

Carta abierta a la Señora Trinidad Jiménez. noviembre 3, 2010

Posted by Manuel Andrés Casas in Actualidad, política internacional.
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Señora Trinidad Jiménez, señora derrotada política Trinidad Jiménez, invidente señora Trinidad Jiménez. Sus declaraciones del día de ayer me resultan no sólo vergonzantes, sino de plano ofensivas al pueblo venezolano.

Quisiera expresar mi más rotundo repudio a sus afirmaciones respecto a los presos políticos en Venezuela, bueno, a la ausencia de. Dichas declaraciones me parecen el reflejo vil de la política exterior acomodaticia y vil que el gobierno que usted representa ha desplegado hacia Venezuela.

Especialmente cuando demuestra indubitablemente la existencia de estándares dobles en cuanto al trato que su país despliega ante los presos políticos del continente latinoamericano. Me parece plausible la actitud que ha asumido España con la situación de los presos políticos cubanos; los esfuerzos que dicho país encabezó en las negociaciones que han terminado en la excarcelación de varios disidentes cubanos es merecedora de aplauso.

Pero la política pusilánime, que podríamos equiparar a un laissez faire-laissez passer en las relaciones diplomáticas entre la península y la República Bolivariana de Venezuela, en las que España, cual avestruz, pareciera hundir su cabeza bajo tierra y pretender que las situaciones antijurídicas que conspicuamente existen actualmente en nuestro país son mera ficción. No me extrañaría escucharla decir que las mismas son producto de un engaño mediático fraguado por los latifundistas de la televisión.

Cita usted organizaciones no gubernamentales para fundamentar su decisión. Organizaciones no gubernamentales de Derechos Humanos que han tenido miembros expulsados de Venezuela. ¿Por qué no revisa los reportes de la Relatoría para Derechos Humanos de las Naciones Unidas? ¿Por qué no revisa el Reporte 2009 de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (la cual por cierto no ha recibido permiso para realizar una visita in loco a Venezuela) especialmente las páginas 23-29 en particular el parágrafo 111?

La selección de fuentes al parecer fue bastante conveniente. Si uno escoge con pinzas siempre se encuentra algo que favorezca nuestras posturas. Señor Trinidad Jiménez, lamento informarle que sospecho que la razón de su aquiescencia a las actuaciones autoritarias del Gobierno de Venezuela tiene un trasfondo económico…

Señora Trinidad Jiménez, concluyo diciéndole dos cosas: primero, que analice objetivamente los hechos que han ocurrido en Venezuela y piense cuál sería su reacción en caso de que los mismos ocurrieran en su país ¿los condonaría así tan fácil? No lo creo; en segundo lugar la invito a que pise tierra Venezolana y perciba la situación por usted misma, eso sí, le aseguro que si no se separa por un momento de sus guías turísticos gubernamentales pensará que este país es la tierra prometida.

Atentamente:

Manuel Andrés Casas

Estudiante de Derecho y venezolano indignado.

¿Será que voto? septiembre 11, 2010

Posted by Tomás Horacio Hernández in política nacional.
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No vale, para que si aquí todo está bien. ¿O no?

Nuestras familias septiembre 6, 2010

Posted by Manuel Andrés Casas in política nacional.
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Ya ha pasado varias veces. Me ofendo cuando caigo en cuenta de que mis familiares, aparte del hecho mínimo e insuficiente de ir a votar en las elecciones, no hacen más nada. Cero. ¿Ocurrírseles ser testigos de mesa? ¡Jamás! ¿Movilizarse para llamar a la gente a salir a votar? ¡Ni de vaina! ¿Algún tipo de participación ciudadana? ¿Pa´ qué?

Lo qué más me indignó fue el otro día que, al increparlos por su falta de compromiso me respondieron con la siguiente cachetada verbal:

-Si pa´ eso están ustedes, los jóvenes.

Ya va. Ya va. Ya va. Y ya va.

¿Me quieren decir qué ellos, una generación -en mi humilde opinión y sin ánimos de ofender- que NO SIRVIÓ PARA NADA, que despreciaron todo lo relacionado con la cosa pública, que son en gran parte responsables por permitir la llegada al poder del actual gobierno, que se boncharon los reales de cuando éramos un país buchón ahora pretenden, cual Pilato, lavarse las manos de todo este zafarrancho y dejarnos el muerto a nosotros?

Al parecer sí. Lo cual es una lástima. Preguntándoles a unos amigos, involucrados, me contaron que en sus casas la situación es bastante similar. Por tanto quisiera ahora dejar la pregunta abierta a todos aquellos que se encuentran en una situación similar ¿Cómo manejan ustedes esta situación? ¿Han logrado hacer a sus respectivas familias entrar en razón?

¿Cómo hacemos para superar tanta indolencia?

-Manuelita, ¡Al Panteón! junio 30, 2010

Posted by Manuel Andrés Casas in Actualidad, Personalidades, política nacional.
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Manuelita Saenz, compañera sentimental y amorosa del Libertador (aunque yo prefiero considerarla como sencillamente una mujer de moral un tanto distraída) será la nueva incorporación que se hace a la corte celestial de los próceres de la República. Con el traslado de sus “restos simbólicos” al templo celestial del Olimpo (el Panteón Nacional) se suma al ya nutrido grupo de dioses, semi-dioses y santos dignos de devoción que conforman la teología venezolana. Obviamente el lugar de Zeus estando ocupado por nuestro señor y redentor, el glorioso Libertador.

No quisiera incurrir en la herejía de cuestionar la exacerbada preponderancia que tiene en el ideario colectivo los héroes militares de la independencia, claramente eso sería suficiente para tildarme de pitiyanki apátrida y burgués. No obstante, hay que preguntarse dos cosas; primero, ¿Por qué la desproporción existente entre las glorias atribuidas a los héroes militares (muchísimas) y las (escasas) concedidas a los ilustres civiles que también tanto han contribuido en la formación de la patria?, luego, ¿Cuál es la razón del monopolio que ejerce la independencia en la repartición de glorias?, tal es el acaparamiento que ejerce sobre las mismas la etapa independentista que uno podría pensar que en este país después de 1830 no se ha hecho más nada…

El hecho de que pretendan aunar los restos -aun cuando sean simbólicos- de Manuela Saenz al Panteón me llevó a investigar un poco sobre este lugar; el resultado: una descarada preponderancia (monopólica y acaparadora) de líderes militares. Sí, de hecho hay ilustres civiles en el panteón: Simón Rodríguez, los Doctores Vargas, Razetti y Rangel, los abogados Sanojo, Sanabria y Toro, los intelectuales Gallegos, Baralt, Blanco-Fombona, Iragorry, Andrés Eloy Blanco y Tomás Lander; y importantes personajes de las artes como Teresa Carreño, Pérez Bonalde y Michelena, entre otros. Pero el hecho es que la representación civil es ínfima comparada con la de militares. No me tomé la molestia de sacar la cuenta entera, pero a simple vista creo que un estimado conservador de la proporción civiles-militares es algo así como 1 a 6.

Igual podemos ver como de los grandes monumentos y cenotafios (monumentos a un muerto que no tienen sus restos) sólo uno es dedicado a un civil, Andrés Bello.

Creo que la composición del Panteón es una muestra de la valoración que le da la mayoría del país a los logros en los diferentes ámbitos de la vida republicana; de hecho recuerdo que, durante la campaña presidencial de 1998 (a mis cortos diez años de edad) uno de los principales argumentos a favor del actual Presidente era que “es un militar, el sí va a poner mano fuerte acá”. Todo lo cual apunta a que, como sociedad, tendemos a colocar al desempeño castrense por encima de la cívica.

No sé si será nuestra cultura de machos caribeños la responsable de la atracción que sentimos como pueblo por la bota y la bayoneta; pero sí creo con bastante fervor que hasta que no aprendamos a valorar debidamente los logros civiles nos costará salir de este atolladero.

Por eso propongo que construyamos un nuevo monumento a los próceres, pero a los próceres civiles. El gran médico Humberto Fernández Morán (inventor del bisturí de diamante, rechazó un Nobel por no nacionalizarse yanki) merece ser más que un distribuidor en Maracaibo; Baralt (primer americano en ser miembro de la Real Academia Española) debe ser más que el nombre de una escuela secundaria y ni hablar de personajes como Rómulo Betancourt, que ya no es ni siquiera el nombre de un parque.

Palabras de fin de curso junio 25, 2010

Posted by Manuel Andrés Casas in Actualidad, política nacional.
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A SY.

Ahora que está terminando el año académico, varios Profesores tienen la costumbre de cerrar el curso con unas palabras, dichas alocuciones, por las circunstancias que atravesamos, han tendido a lo largo de mi vida universitaria a basarse en la situación del país; y en que debemos/podemos hacer para mejorarlas.

Me pareció particularmente acertado lo que un Profesor en particular dijo, razón por la cual me tomo la libertad de, en resumidas cuentas, replicar acá lo que él dijo en ese salón.

El Profesor comenzó refiriendo la razón por la que consideraba era su obligación dirigirnos unas palabras: la alarmante cantidad de sus anteriores alumnos que hoy día le comentaban cuando se encontraban que tenían ganas de irse del país, que sencillamente ya estaban hastiados de la falta de oportunidades, de la mala calidad de vida, de la tragicomedia política etc. (tomando en cuenta la cantidad de trabas existentes para los egresados de Derecho para ejercer en el extranjero la cantidad de gente queriendo irse es preocupante). No podemos abandonar el país nos dijo, si nacimos acá, crecimos acá, y queremos trabajar para que “acá” sea un lugar donde queramos estar, irse no es la solución, afirmó el catedrático.

Luego pasó, en un, hay que aceptarlo, raro momento de humildad, el jurista prosiguió a aceptar la culpa que él y su generación tenían en lo que respecta al status quo. Nos refirió que su generación veía con desdén los cargos públicos, como algo que olía mal, que no implicaba prestigio sino presunciones de corrupción; dicho desprecio por la función pública por parte de las personas más capacitadas no pudo tener otra consecuencia que lo que efectivamente ocurrió: las posiciones públicas de mayor jerarquía, aquellas que se encargan de la dirección de la nación pasaron a ser ocupadas por (seamos moderados y no digamos incompetentes) las personas que tal vez no eran las más aptas para asumirlos. Todo eso a raíz del vacío que una generación desarraigada e indiferente dejó a su paso.

En tercer lugar nos exhortó a que nos convirtiésemos en el cambio que queríamos ver en el país; que repudiáramos de manera contundente todas aquellas conductas que actualmente nos parecen despreciables, que rechazáramos bajar nuestros estándares simplemente por encontrarnos rodeados por un mar de mediocridad, que preservásemos a toda costa los principios republicanos (en el sentido de forma de Estado, no del partido…) que nos jactamos de profesar (y que tanto nos ha costado internalizar).

Por último, que entendamos que no por el hecho de no tener la disponibilidad de acceder a cargos en el sector público (aspiración de varios jóvenes venezolanos, cosa que me produce mucha alegría y esperanza) no implica que no podamos contribuir a la creación de un país mejor, que asumiendo una postura crítica y reflexiva, intentando determinar las conductas que resultan nocivas para la República y dedicando tiempo a pensar en posibles soluciones a las mismas estaríamos ya dando los primeros pasos para asegurar la construcción de un país al que la gente quiera pertenecer.

De más está decir que me parece bastante acertada la reflexión que hizo el mencionado Profesor, espero que a ustedes les haga el mismo eco que a mí.

Seguridad primero, las arepas, después marzo 17, 2010

Posted by Manuel Andrés Casas in política nacional.
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Los niños cuando empiezan a intentar moverse por sí mismos comienzan por lo más sencillo: gatean. Si no logran gatear exitosamente, difícilmente lograrán caminar, en caso de lograr pararse en dos piernas sin haber cumplido el prerrequisito de gatear la consecuencia es una caída estrepitosa.

Como pasa con los niños, pasa con los Estados. La función primordial de un Estado es la de garantizar la seguridad y el orden público; es decir, asegurarle a los ciudadanos que su propiedad, o por lo menos su integridad física y su vida estarán, en la mayor medida de lo posible, libres de todo daño, o, en caso de ser lesionadas, que se hará todo lo posible para castigar adecuadamente al culpable.

¿Qué pasa cuando un gobierno, o peor aún, cuando una pueblo, olvida este principio fundamental? El Estado, eventualmente, colapsa.

¿Por qué afirmo esto con tanta certeza? Porque sencillamente considero que será el curso natural de las cosas y que, en algún momento, cuando nos caigamos bien duro y nos demos un buen coñazo, saldremos del estupor en el que nos encontramos sumidos y recordemos que, antes de tener corporaciones de mercados socialistas o areperas el fin principal de un gobierno es garantizar la seguridad de sus ciudadanos. Siempre, claro está, manteniendo el debido respeto por los derechos civiles.

Dada la situación deplorable de violencia a la que ve sometido el pueblo venezolano a diario no me queda más que pensar a qué me recuerda el actual proceder del Estado.

Visto que este ha fracasado miserablemente en lo que debería ser su meta principal, el mismo me recuerda a un niño que, aunque está repitiendo por cuarta vez consecutiva 5to grado de primaria insiste en gastar su tiempo en practicar mil deportes (en los que también es malísimo), tocar mal un instrumento de música y perder las elecciones para presidente del centro de estudiantes.

Primero lo primero, cuando podamos medianamente garantizarles a las madres de nuestro país que sus hijos tienen altas probabilidades de llegar ilesos a sus casas es que debemos pasar a preocuparnos por otras cosas, incluso antes que de la salud y la educación. Obvio que estas dos son esenciales, de ninguna manera pretendo menospreciarlas, pero sólo son útiles una vez que la vida y la integridad física están protegidas adecuadamente. ¿De qué sirven hospitales magníficos si por los tiros que te pegaron ya estás muerto cuando llegas? ¿Para qué tener miles de colegios prístinos con maestros motivados y bien pagados si antes de terminar tu formación te matan para robarte cualquier nimia?

Tratemos de poner en perspectiva la razón por la cual decidimos tener gobierno en primer lugar (éste, a diferencia de la grama, no lo trajo el mundo de fábrica) y es para que, mediante el monopolio de la violencia legítima éste garantice que nadie atentará contra nuestras vidas. Por lo tanto es necesario alinear nuestras prioridades. Seguridad primero, arepas, después.

Ese detalle ¿Irrelevante? febrero 25, 2010

Posted by Manuel Andrés Casas in política nacional.
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Hoy me tope en un libro con la siguiente joya de frase, la cual considero lo suficientemente interesante como para compartirla:

“la salud de las democracias, cualesquiera que sean su tipo y grado, depende de un mísero detalle técnico: el procedimiento electoral. Todo lo demás es secundario. Si el régimen de comicios es acertado, si se ajusta a la realidad, todo va bien; si no, aunque el resto marche óptimamente, todo va mal. […] (Hablando del declive de Roma) Sin embargo, está a punto de fenecer, porque se obstina en conservar un régimen electoral estúpido. Un régimen electoral es estúpido cuando es falso”

Esta reflexión, realizada hacia 1926, resulta vigente para la situación política venezolana. La muy nefasta LOPE, de la cual ya se ha comentado bastante en este blog, pretende imponer un régimen electoral ESTÚPIDO, estúpido en cuanto es, inexorablemente, falso.

Siguiendo la opinión citada, dicha reforma del procedimiento electoral va a determinar la salud de nuestra democracia (de más está decir que esta está ya quebrantada…) ahora, mi pregunta vendría siendo ¿va a ocasionarle a la República una neumonía que terminará sepultándola? ¿O causará un meró resfrío que se resuelve con dos pastillitas?

Creo que la respuesta radica en el nivel de distorsión que genere el sistema entre el número de votos obtenidos por un bando y el número de escaños que obtiene en el Parlamento. Creo que en el caso de que cierta tendencia obtenga más de la mitad de los votos y menos de la mitad de los escaños estaremos enrumbados a una grave neumonía -o por lo menos a una bronquitis, con bastante tos-. Lamentablemente (¿O debería decir menos mal?) no creo que esa sea la situación que consigamos cuando venga septiembre. Creo que el momento político ha cambiado drásticamente como para que pueda ocurrir un fenómeno similar al acaecido en la Constituyente (la oposición obtuvo el 47% de los votos y sólo 7 escaños).

Esperemos que el sistema inmune de toda democracia ¿El sentido común de sus ciudadanos? Se percate del posible riesgo de infección y decida  obrar de manera tal que evitemos un posible desliz a la insalubridad.

Nota: pido disculpas por mi ausencia, compromisos personales me obligaron a tomar un breve hiato de escribir.

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El fin del Estado arepera enero 12, 2010

Posted by sinelchivoysinelmecate in Colaborador.
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De Jordy Enrique Moncada Cartaya

Despertamos, en el 20… algo, no hace falta pensar en unidad para enfrentar unas elecciones, pues tenemos un sistema democrático normal en donde la pluralidad es la regla, funcionan instituciones fuertes que cumplen con sus mandatos constitucionales, bajo la vigilancia debida de los órganos de control constitucional, plenamente independientes.

Los cargos públicos están sometidos a un exigente concurso de oposición, para poder acceder a ellos, digamos que ser funcionario público es uno de los cargos más difíciles de obtener en nuestra Venezuela. Una comisión de académicos universitarios, supervisa esas oposiciones y se exigen altos niveles de eficiencia y eficacia en la función publica.

El Defensor del Pueblo es una persona de gran trayectoria que no se identifica con el partido que gobierna, cumple una función contralora dura, en donde se supervisa constantemente el respeto a los derechos humanos por parte de los funcionarios públicos.

En el sector económico, observamos día a día el desarrollo de nuestra industria petroquímica; disfrutamos del resultado de una apertura a la inversión turística, en donde la inversión extranjera y nacional emprendió al fin el deseado desarrollo turístico de nuestra nación, construyendo grandes, medianas y pequeñas colonias turísticas, así como grandes vías de comunicación, para el óptimo disfrute de ellas. El petróleo sigue siendo de gran importancia, pero ya no es la base del presupuesto.

Los servicios públicos funcionan óptimamente, el Estado pasó de subsidiar la oferta para subsidiar la demanda de esos servicios, generando competitividad entre quienes lo prestan.

El sistema fiscal se ve reflejado en la calle, una calle en la que se puede andar libremente sin el temor a ser violentado en cualquiera de nuestros derechos, los órganos de seguridad al fin tienen una buena remuneración, que deviene de una amplia recaudación a todos los niveles.

Tenemos el mejor sistema de transporte público de América Latina, por ende el tráfico dejo de ser un problema para los venezolanos. Sin embargo, quienes conducen lo hacen en apego a las normas, pues las faltas son castigadas con la severidad que amerita.

El sistema penitenciario es ejemplo del mundo entero, pasamos de tener las cárceles más peligrosas del mundo a tener las más seguras, se impulsa la formación y el trabajo productivo de los internos.

Adoptamos verdaderas políticas ecológicas, con un sistema nacional de reciclaje que fortalece la petroquímica, invertimos en fuentes alternas de producción de energía para enfrentar las sequías que nos dieron tantos problemas en el pasado.

Trabajamos duro en la consolidación de una integración latinoamericana real e incluyente, en donde impere la integración económica y política, en pleno respeto por el sistema democrático, los derechos fundamentales y la paz.

En definitiva, por fin en el 20… algo el Estado arepera ya no existe.

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jordyenrique@gmail.com
Twitter: @JordyMoncada

Caracas, más allá de sus problemas diciembre 21, 2009

Posted by sinelchivoysinelmecate in Colaborador.
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De Daniela Ruiz


Para quienes vivimos en Caracas, cualquier ocasión y cualquier compañía es buena para guindarse a hablar de los insoportables problemas compartidos. Despotricar de nuestra ciudad lamentablemente se ha vuelto un hábito.

Aprovechando la época decembrina y el llamado a la reconciliación, propongo que cambiemos nuestros cristales ahumados y nos tomemos un momento para considerar lo bueno de esta ciudad; la nuestra.

Si bien el abordaje usual es una crónica de “por qué estamos como estamos” según la teoría de algún sociólogo europeo, citando autores de apellidos impronunciables para exponer una solución a nivel urbanístico, quisiera cambiar un poco ese esquema. Principalmente porque considero que aquí no hay expertos en materia: creo que todos los habitantes de Caracas no sólo conocemos la ciudad, también somos parte de ella; todos somos beneficiarios, víctimas o cómplices del  drama citadino y tenemos propiedad para expresarnos al respecto.

¿Quién mejor que el ciudadano de a pie para hablar de Caracas? En otros tiempos me habría ido a una plaza a recoger opiniones de la gente, pero como estamos en pleno siglo XXI, lo que hice fue abrir mi cuenta de Twitter, una red social en la que más de miles de caraqueños compartimos opiniones a diario,  e inicié una discusión pública virtual. Los participantes me permitieron exponerla en este artículo usando sus respectivos seudónimos (son aquellos que vienen precedidos de un “@” ej. @PedroPerez).Es así como entre diversas opiniones y sentimientos recurrentes, en los 140 caracteres que permite  Twitter recordamos juntos las razones para reconciliarnos con Caracas.

Se sufre pero se goza

A pesar de los comentarios como el de @LaDivinaDiva, quien nos aseguró (un poco en broma, un poco en serio) que seguía en Caracas porque “no le han ofrecido trabajo en New York City”, muchos de nosotros tenemos que admitir que si realmente quisiéramos podríamos irnos, bien al exterior o por lo menos a alguna ciudad tranquila del interior del país. Si seguimos en Caracas es porque, como dice @YimmiCastillo, “realmente no es tan mala”.

Les aseguro que para muchos el irse al interior ni siquiera es una opción. Y es que esa creencia de los hombres de la antigüedad de que vivir en la ciudad es vivir ante los ojos de Dios persiste hasta nuestros días. Con nuestros propios dioses modernos, claro está, pero persiste. Por eso lo demás es “monte y culebra”.

Más allá de esa razón fundamental, muchos de los que participaban en la discusión tuvieron dificultades para puntualizar qué los une a Caracas. Como sabiamente lo supo expresar @ChachoUCV: “todas las maravillas y desventuras de Caracas no caben en 140 caracteres”. Tiene razón, las posibilidades son infinitas. La misma concentración que aparentemente trae tantos problemas, permite la interacción de diversos grupos y actores, creando un valor agregado a la vida urbana; aquí hay de todo.

Como me comentaba @edgarmanuel, en Caracas está “la gente de mas real, los que tocan música en la calle, los que exponen un drama en transporte público” y los kioscos pueden vender “hasta regalos del día de la madre”. Adicionalmente, la dialéctica ciudad-individuo hace de Caracas una realidad inagotable, renovada a cada instante, impredecible. Así tenemos, en palabras de @meleciop, una ciudad “vibrante, metamórfica, multifacética, alternativa, diversa”

La noción intuitiva de que el potencial de la ciudad no está en su infraestructura se reflejó en la discusión, en la que curiosamente nadie mencionó ningún monumento, calle o plaza en particular. Coincidimos en que no son tanto los espacios los que hacen ciudad, sino las personas que se apropian de los espacios; que se sientan en sus plazas y caminan sus calles. No es lo mismo el boulevard camino a la parada, que el boulevard que recorriste de la mano con tu pareja cuando empezaron a salir, o la esquina en la que te encontraste a un amigo que tenías años sin ver. Suena anacrónico, pero son esas pequeñas cosas las que nos salvan de nuestras soledades y le dan un sentido íntimo a nuestra experiencia de ciudad.

En el caso de Caracas, el gran depositario de nuestras añoranzas es el Ávila. El cerro que sirve de fondo al escenario urbano no es visto sólo como un lugar de esparcimiento, sino como una presencia constante en la ciudad entera que nos transmite la paz de la naturaleza en medio del ajetreo citadino. Quienes vivimos en Caracas nos conectamos con el Ávila en un anhelo de armonía.

Elementos como el clima, la variedad gastronómica, el metro y el metrobús también surgieron en la discusión, pero más que exponer la agenda cultural y de entretenimiento, los invito a que si aún no tienen su propia selección de pequeños goces citadinos, salgan a descubrirlo. Diciembre es un buen momento para probar cosas nuevas.

Hagamos ciudad

En Caracas se puede estar tranquilo y, cómo no, ser feliz. Sus problemas pueden ser resueltos. Al fin y al cabo la ciudad es la manifestación de lo que sus habitantes piensan y de cómo se comportan, y mejorará en la medida que seamos mejores ciudadanos. Las cosas pueden cambiar para mejor y Caracas, más que ninguna otra, es una ciudad de oportunidades.

Como haríamos en un momento difícil con nuestra pareja, en vez de pensar en los problemas, recordemos por qué estamos aquí en primer lugar. Pensemos en las cosas buenas. Ahora, desde la experiencia inigualable de vivir en Caracas y con la vista puesta en un futuro lleno de posibilidades, hagamos ciudad.

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El gran legado del comandante-presidente diciembre 19, 2009

Posted by Manuel Andrés Casas in política nacional.
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Este no es un post sarcástico, de hecho, es algo en lo que creo firmemente. Puedo pecar de ingenuo o de autoengañado, intentando encontrar el lado positivo-vaso medio lleno de las cosas, pero reitero, es algo en lo que creo firmemente. Y es que, al final de todo, creo que mi generación (espero) tendrá mucho que agradecer al actual Presidente de la República.

Podría decir irónicamente que tenemos que agradecer una criminalidad rampante, instituciones decaídas, servicios públicos que dan pena e irrespeto constante a Derechos Fundamentales. Sin embargo, eso sería confundir causa con resultado.

Lo que (espero) mi generación debe agradecer al estado actual de las cosas y a su causante principal (el comandante-presidente) es el retorno de las ganas desbordadas de hacer país, de despertar un interés por lo público que por mucho tiempo fue inexistente, tenemos que agradecer que, al ver su futuro amenazado, nuestro amor por el país a crecido. Nunca he sido apologista del nacionalismo, espero nunca serlo, pero creo que era necesario para nuestra sociedad entrar en crisis para que podamos finalmente abrir los ojos y visualizar a lo lejos el camino que queremos emprender.

Creo que debemos agradecer que (espero) hemos desarrollado la convicción de que el facilismo y la mediocridad en la que estábamos sumidos deben ser dejados de lado definitivamente. Creo que es necesario darnos cuenta que en este momento ha nacido en un porcentaje importante de la juventud el anhelo por diseñar un país diferente, un país mejor. Creo que lo más importante es resaltar que (espero) muchos ya internalizamos que la historia hay que hacerla, que si no tomamos las riendas nosotros otros la harán, que si no decidimos asumir responsabilidades entonces todo seguirá igual.

Tal vez estoy equivocado, tal vez (espero que no) mi teoría de que lo que nos importa (como sociedad) es el ron, la rumba y los culos esté acertada. Pero me niego a creer eso (por lo menos por momentos) Quería aprovechar uno de mis escasos momentos de optimismo para escribir esto. Momentos que espero tengan razones para hacerse más abundantes.

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Sobrevivir, partir, volver y vencer (idilio del joven venezolano) noviembre 21, 2009

Posted by sinelchivoysinelmecate in Colaborador.
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De Jordy Enrique Moncada Cartaya

En cuatro acciones podríamos resumir las alternativas de todos los jóvenes venezolanos.

Sobrevivimos, por suerte o desgracia, aún no lo sabemos, sobrevivimos al hampa, claro está, a las 9mm que comentó acertadamente el fin de semana un compañero, al exceso de velocidad del borracho inconsciente que no es controlado por la autoridad competente, a la imposibilidad de hacer nuestra propia vida, a la imposibilidad de independizarnos, a los malos tratos de muchos empleadores, a la irresponsabilidad de tantos otros, a los acosos oficiales y no oficiales, al “gas del bueno”, a los perdigones “buenos”, a los funcionarios policiales y militares que ven en nosotros un botín, en fin, sobrevivimos día a día a la iracunda realidad de nuestras calles.

Partimos, todos partimos, a casa antes de que se haga más tarde,  antes de que cierre el metro, antes de que nos asfixiemos por el “gas del bueno”, antes de enfrentarnos a una 9mm, partimos a veces sin esperanza ante la irresponsabilidad de tantos otros, ante los acosos oficiales y no oficiales, partimos para evitar ser ese botín que tantos buscan. Algunos parten en un avión a otro país con sueños relacionados casi siempre con la idea de tranquilidad, tranquilidad al circular, al caminar, al comprar, al vender, al dormir, al cobrar un salario, al expresar su opinión; otros, parten por cualquier medio a su refugio, a su fortaleza, a su intimidad que cada vez es menor, a su casa o alguna casa buscando seguir sobreviviendo.

Volvemos, todos volvemos, al trabajo, a la calle, al cordón policial o militar que nos lanza gas prohibido por la Constitución, al país algunos, a la rutina otros, a la lucha con esperanza, a cantar y a militar en la vida, a ayudar a otros, a contar pequeñas anécdotas de las instituciones que nos rodean, a un funeral de alguno que no logró sobrevivir (que ya son tantos), a un tribunal a apoyar a ese que no lo dejan sobrevivir libremente, a una cárcel a constatar que se puede estar muerto en vida gracias a las malas políticas carcelarias, volvemos, siempre se vuelve a Venezuela, con un recuerdo o sin él.  Hay dos tipos de personas que nunca vuelven, aquellos que de un modo u otro siempre extrañaran estas calles y aquellos a los que siempre extrañaremos.

Venceremos, en la medida en que seamos honestos, en la medida en que trabajemos duro, en la medida en que nos formemos con excelencia, en la medida en que reconozcamos nuestros errores y sepamos aprender de ellos, en la medida en que seamos siempre irreverentes ante la imposición (venga de donde venga), en la medida en que estemos siempre organizados, en la medida en que definamos claramente nuestras ideas y propósitos, en la medida en que transmitamos correcta y masivamente esas ideas y propósitos, en la medida en que nos desliguemos de muchas cosas y personas del pasado que sólo entorpecen la construcción de un país en donde más que sobrevivir podamos vivir en paz y en democracia.

Venceremos, seguro que venceremos, porque cuando suena el río, suena el río …

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No quiero diálogo noviembre 19, 2009

Posted by Tomás Horacio Hernández in Otra, política nacional.
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“Cuando se trata de soberanía, no hay mediación que valga”, así se expresó el presidente Chávez el domingo en las elecciones internas del PSUV. Para ponerle mas leña al fuego, el día martes el Ministerio de Relaciones Exteriores sacó un comunicado el cual afirma entre otras cosas que la oferta de mediación que ofreció EEUU es grosera y que tiene como objetivo desviar la atención.

Cuando un jefe de estado se pronuncia tan fuertemente y dice textualmente que no quiere dialogar, uno como ciudadano lo único que puede hacer es preocuparse y llenarse de angustia. El no querer dialogar se traduce inevitablemente en la anti- diplomacia y a nivel internacional en una política exterior oscura, de poca confianza y peligrosa.

Irán tiene varios anos engañando a la comunidad internacional sobre el desarrollo de armas nucleares. Le tienen un odio a Israel impresionante y no titubean cuando de guerra se trata pues no lo anuncian por televisión cual Walter Mercado sino que lanzan su misil y ya. Inclusive con esa actitud de desadaptado social, Irán se ha sentado varias veces en una mesa para buscar soluciones de manera pacífica a los conflictos. Se ha sentado con EEUU, Rusia y Alemania en el llamado G3 así como también lo han hecho con Francia. El hecho es que a pesar de que los panas de Irán están locos, tienen la decencia y la diplomacia de sentarse a dialogar.

Resolver un problema sin tratar de hablar es el parecido más exacto que veremos a un cavernícola y a un rebelde sin causa. La política exterior de Venezuela la han liderado par de adolescentes ejemplares. Sus frases más famosas son: “Si no me devuelves mi juguete no juego más contigo” y “Te voy a caer a golpes si haces cualquier cosa que no me guste”. Brillante! Tales frases nos van a sacar del puesto número 162 de los países más corruptos del mundo! Estoy seguro.

A mí lo que me tiene preocupado es que de ahora en adelante me voy a caer a golpes todos los días en la calle. Como el Presidente dijo que cuando se trata de soberanía no hay mediador que valga, entonces a cada cubano que vea en la calle le voy a meter una mano. No me digan extremista, hay más de 60 mil cubanos en Venezuela que ocupan el puesto de trabajo de venezolanos. Eso es una invasión y una violación de la soberanía. Y le advierto de antemano a cualquier policía y persona mayor que trate de interferir de buena fe, ¡Si se meten le doy también a ustedes!.

Mis padres siempre me han dicho que la mejor pelea es la que se evita. ¿Será conveniente pelearnos con nuestro vecino si son prácticamente nuestro mejor aliado comercial? ¿Quién sale perjudicado? El diálogo es necesario tanto a nivel internacional como a nivel nacional. Los venezolanos tenemos que resolver los problemas hablando, evitando las polarizaciones. Lo más parecido a un chavista radical es una persona de oposición radical. Si nadie cede ni camina por la calle del medio, nos vamos a terminar matando unos a otros.

Pensándolo bien, mejor trato de hablar con los cubanos. Y capaz con la policía también. Después de todo, si peleo con todo el mundo me voy a quedar sin amigos, sin plata, sin proyecto de vida y preso. Ni de vaina.

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Desde los ojos del malandro octubre 16, 2009

Posted by Tomás Horacio Hernández in política nacional.
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Ayer tuve la oportunidad de asistir a un conversatorio con el Profesor Alexander Campos, quien forma parte del Centro de Investigaciones Populares, gracias a la invitación de la fundación Futuro Presente. El tema que discutimos fue un trabajo muy interesante y profundo que han realizado: “Y salimos a matar gente”. Esta investigación trata principalmente de la delincuencia en Venezuela, teniendo a los delincuentes como protagonistas y co-historiadores.

En el conversatorio pude llegar a 3 conclusiones interesantes. La metodología del Centro de Investigaciones Populares sitúa al malandro como figura principal del estudio y de esta manera se observa a través de sus ojos la evaluación de su comportamiento y estilo de vida. Cuando un ser humano te admite que no posee ningún afecto en su vida, que su vida la vive por instantes, que su norte es sobrevivir el día y tener más poder, que sus amistades más cercanas son las desarrolladas en las cárceles y que en el barrio no existe el estado, créanme que son afirmaciones escalofriantes y dolorosas que reflejan de alguna manera la realidad del país. En segundo lugar es impresionante como las características de los delincuentes estructurales se asemejan a las características de muchos personajes que están en la palestra política hoy en día y más aun aquellos que forman parte de las instituciones públicas. Finalmente nos podemos dar cuenta a través de este tipo de investigaciones como muchísimos políticos tanto del oficialismo como de la oposición tienen una visión distorsionada y alterada de la realidad, la cual se afirma a diario al no poder resolver ni proponer soluciones para el grave tema de seguridad que afecta a Venezuela.

Aplaudo enormemente esta iniciativa y los invito a que conozcan en profundidad su trabajo dándole clic a la dirección al final de la entrada.

http://www.javellan.com/en/art/509/

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Números que no se entienden octubre 13, 2009

Posted by Tomás Horacio Hernández in política nacional.
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Durante el fin de semana se produjeron 75 homicidios en la ciudad de Caracas. Esta cifra nos reafirma que la capital venezolana es la segunda ciudad más violenta del mundo. Seguramente hemos escuchado eso antes, de la misma manera que hemos escuchado que el número de muertos en Venezuela en los últimos diez años es más alto que en muchos lugares del mundo donde existe un conflicto armado. La inflación de nuestro país está considerada como la más alta de latino América, el índice de pobreza cada vez es más preocupante, la persecución política ya se considera como un acto normal y todas las semanas se revelan encuestas que nos muestran como el grado de aceptación y apoyo al presidente se mantiene igual. Sólido.

La mayoría de los venezolanos sufre las consecuencias de las realidades anteriormente mencionadas, sin embargo son muchos los que no encuentran una relación directa entre la grave situación del país y el gobierno nacional. Podríamos darle el crédito al gobierno por semejante actitud de tantos venezolanos como también podríamos apuntar el dedo hacia nosotros mismos ya que hemos sido incapaces de convencer argumentativamente a tantos venezolanos y hemos fallado a que se hagan la siguiente pregunta: ¿Quién es el responsable de tener a Venezuela en este estado y de tener a los venezolanos sobreviviendo?

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