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¡Corre, corre, que viene el Indepabis! mayo 5, 2010

Posted by Manuel Andrés Casas in política nacional.
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Ese es el nuevo lema de todo carnicero/panadero/comerciante que habita en Caracas. Con sus flamígeras chaquetillas rojas y un contingente de la Guardia Nacional (el honor es su divisa) detrás, salen los esbirros de Valentina Querales a sembrar el terror en los comercios de la capital.

Claramente nos indigna el hecho acontecido la semana pasada, en el cual numerosos carniceros del centro de la ciudad fueron llevados -conminados por el camarada Kalashnikov- a Fuerte Tiuna. ¿Su atroz crimen? Vender carne por encima del precio regulado. El mensaje enviado por las autoridades es tajante: acá los secuestradores son invisibles y los asesinos intocables, pero a los carniceros los tenemos con la rienda corta, esos si no van a violar la Ley.

Esto sirve para confirmar un miedo que vengo desarrollando desde hace un tiempo. Y es que el Indepabis se ha convertido en, potencialmente, la herramienta represiva más peligrosa del régimen. ¿El Indepabis? ¡Pero si ellos lo que hacen es ponerle orden a los sucios especuladores, pah, ellos son inofensivos! Obviamente no es posible comparar el Indepabis con la Seguridad Nacional, ni a Eduardo Samán con Pedro Estrada. Pero el hecho es que en el totalitarismo del s. XXI, en el cual la fachada de legitimidad es lo primordial, son organismos como este los que representan el mayor peligro.

Podríamos definir la estrategia de las autoridades nacionales como una de “tira la piedra y esconde la mano”. Olvidados están los tiempos de la Guacina y de colgar a los hombres por su hombría (por ahora). Pero sí encontramos vigente la preocupación imperante por revestir toda actuación arbitraria y despótica de un velo turbio de legitimidad. No vamos a presenciar una noche de los cristales rotos, eso sería demasiado evidente. Lo que sí es probable que veamos es como un escuadrón ataviado de rojo se dedique a, sistemáticamente, usar subterfugio tras subterfugio hasta lograr erradicar a los comerciantes que se tenga en la mira.

De hecho, sería posible hablar de la posibilidad de un exterminio económico dirigido. El Indepabis, con su facultad expropiatoria y sancionatoria, puede, si se lo propone, llevar a la quiebra a quien le dé la gana

¿Será que al legado de Samán se le encomendó realizar un genocidio económico de los pequeños burgueses?

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¡Glasnost! diciembre 8, 2009

Posted by Manuel Andrés Casas in política nacional.
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Ese era el clamor del pueblo, pueblo que clamorosamente exigía transparencia de parte de la gestión gubernamental, que exigía acceso a la información, que demandaba una gestión abierta por parte de las instituciones públicas. Glasnost, la medida con la que Gorbachev intentó hacer frente a la rampante corrupción imperante en la cúpula del polit-buró que regía Rusia.

Los acontecimientos recientes han hecho de conocimiento público ciertas situaciones irregulares que ya tenían un tiempo en la punta de las malas lenguas. Los resultados no han sido nada despreciables, 7 bancos intervenidos, dos infames boliburgueses en celdas ¿o suites? De la DISIP, y un ministro dejando su cargo a la orden. Pareciera, pareciera, que las autoridades gubernamentales le están dando una respuesta contundente a una serie de situaciones turbias de las que –según quieren hacernos creer- no estaban al tanto. La conclusión lógica pareciera ser que el Ejecutivo nacional está teniendo mano fuerte contra la corrupción, claramente algo que no es tolerado en socialismo, una vez que todo salió a la luz pública, empezaron a rodar las cabezas.

Por más que Arné esté detenido y que Fernández Barrueco también, creo que nada más apartado de la realidad venezolana que glasnost. Sencillamente somos un país opaco, en el que los asuntos públicos se tramitan de manera truculenta, donde no hay ningún tipo de rendición de cuentas por parte de los políticos y funcionarios públicos ante la ciudadanía. Esto, debo decir, ocurre en ambos bandos. Si pudiera dar una recomendación a los espacios en manos de la alternativa democrática sería que fueran transparentes con sus gastos, publiquen sus presupuestos en sus páginas de internet, hagan pública la declaración de intereses de los burgomaestres y gobernadores.

Debemos afrontarlo, Venezuela es un país corrupto, de hecho, según Transparencia Internacional, el segundo más corrupto de la región (los haitianos tuvieron el descaro de ser más corruptos que nosotros) Debo confesar que comencé a escribir la frase pasada de la siguiente manera “tuvieron el descaro de tener niveles africanos de corrupción” pero, al detenerme a revisar los datos, me di cuenta de que la mayoría de los países africanos son menos corruptos que nosotros. Esa es la gravedad del asunto, al punto de que es considerado Nigeria es un país más recto que Venezuela.

Chile (siempre Chile, espero que algún día en estas cosas digan Venezuela, siempre Venezuela) es el paradigma regional de honestidad, teniendo niveles de corrupción incluso inferiores a los que presentan países como Portugal, España e Italia. Para certificar la veracidad de esa afirmación los invito a ver los siguientes enlaces. En este, podemos observar la declaración patrimonial y de intereses del Sr. Urbano Marín Vallejo, el presidente de la Corte Suprema de Chile. (el Luisa Estela de allá) En esta otra, podemos ver desglosados con bastante minuciosidad, todos los gastos realizados por el Senado Chileno. No sé si es injusto decir que vivimos en una suerte de kleptocracia, pero creo que estamos a muchos años de ver en la página web del TSJ la declaración patrimonial de Luisa Estela o ver en el sitio de la Asamblea en que se gasta la plata Darío Vivas.

Esto no es una cuestión de plata, es meramente una cuestión de tener la voluntad política de agarrar a altos funcionarios, hacerlos que declaren su patrimonio, escanear la hojita y montarla en internet. Claro está que eso es dejando de lado la cuestión de los testaferros.

El intento ruso de transparencia fracasó abruptamente (a juzgar por el nivel de mafiosismo que impera en el Kremlin). Espero que Venezuela pueda ser un caso aparte, que seamos en un futuro un ejemplo de libro de texto de cómo superar la corrupción de manera eficiente y para siempre.

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La nueva Ley del Trabajo octubre 22, 2009

Posted by Leonidas in Economía Nacional.
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La legislación laboral tiene una interesante particularidad. Mucha legislación laboral que suena buena, que 38248089tile_industry_girlaparenta defender de los intereses de los trabajadores, a menudo es perjudicial, o simplemente beneficia a unos a expensas de otros. Esto es sin duda la realidad de la nueva ley laboral venezolana, que en aras de proteger al trabajador venezolano perjudicará inmensamente a lo que queda de sector privado de venezolano y cerrará las puertas de la formalidad a millones de venezolanos, a cambio de dudosos beneficios para los trabajadores formales.

Para resumir las medidas que adopta la nueva legislación: aumentará los beneficios laborales (bonos vacacionales, por ejemplo), regularizará los aumentos en salario mínimo, y prohibirá el despido injustificado y la tercerización; la famosa reducción de la jornada laboral sigue en evaluación. Dejando aparte lo de la tercerización (no que no sea una idiotez), pasemos a analizar las medidas restantes, que en papel al menos suenan como algo bueno.

Vamos primero con el despido. Imáginate por un momento que eres un empresario que quiere aumentar su producción o explorar un nuevo negocio, para lo cual quisieras contratar a un nuevo trabajador. No estás cien por ciento seguro de que vas a necesitar a este nuevo trabajador por mucho tiempo; quizás el nuevo negocio no resulte, o no tengas a quien vender la nueva producción. Puede que sea un trabajo permanente, pero puede que no. El caso es que si pudieras despedir trabajadores sin justificación, contratarías a alguien nuevo sin pensarlo dos veces. Si el nuevo empledo llega a ser innecesario, lo despides y ya, mientras tanto tiene trabajo. En cambio, si sabes que no vas a poder despedir al nuevo trabajador, por mucho que a tu negocio le vaya mal, que tus planes no resulten, o simplemente que el tipo resulte ser un mal trabajador, lo pensarás mucho antes de contratar a alguien nuevo, y lo más probable es que no lo hagas. Al hacer a cada trabajador nuevo efectivamente permanente, te aseguras que sólo empresas que están muy seguras de su futuro contrarán. Las consecuencias son obvias: desempleo o informalidad para las personas que no forman parte ya del sector formal.

Los aumentos de los beneficios laborales y los aumentos periódicos del salario mínimo, tomando en cuenta la inflación aumentar el efecto de la medida anterior. Quizás algunas empresas estuvieran dispuestas a contratar trabajadores indespedibles si supieran que no van a ser particularmente costosos. Pero con el aumento de los beneficios laborales se está aumentando al salario mínimo a un nivel dónde la mayor parte de las empresas simplemente prefirirían no contratar a nadie. Además, el aumento de la remuneración de las horas extra y el horario nocturno resta flexibilidad a la empresa a la hora de tomar decisiones. Debe reconocerse que estas medidas sin duda benefician a los que ya tienen empleo formal, y ni siquiera a todos. Remuneración es remuneración no importa como se llame, y a la gente que no gana salario mínimo los empleadores sin duda reducirán los aumentos de salario para tomar en cuenta los beneficios adicionales que reciban. Pero a la mayor parte de los venezolanos o desempleados o empleados informalmente, estas medidas terminan de cerrar las puertas de acceso al sector formal y hace muy difícil crear empleo para las nuevas generaciones. No sólo pierden las empresas, sino también los trabajadores.

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Indepabis: ¿medio efectivo de solución de conflictos? octubre 14, 2009

Posted by Manuel Andrés Casas in política nacional.
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Muchas veces olvidamos que el Ministro de Comercio, Eduardo Samán, ubicuo estos días, pasó a la fama mientras se desempeñaba como Presidente del Instituto Nacional para la Defensa de las Personas a las Bienes y Servicios (INDEPABIS), cargo que por cierto, sigue ocupando hoy día (las responsabilidades de encabezar un Ministerio no eran suficientes). Para hablar un poco de historia, recordemos que el Indepabis es el descendiente directo del extinto Indecu (Instituto Nacional de Defensa y Educación del Consumidor y Usuario) nombres ambos, bastante rimbombantes por decir lo mínimo.

El Indepabis, aparte de ocupar bastante centimetraje en los medios por su peculiar forma de operar, léase: cerrar comercios en medio de una fanfarria, utilizando visibles tiras de cinta amarilla y calcomanías flamantes, todo por supuesto grabado para demostrar a viva voz y por medios estatales, como el Instituto estaba llevando a cabo de manera eficiente sus labores de derrotar a la especulación capitalista malvada, ganó su fama por fungir como un sitio donde las personas estafadas, sonsacadas, engañadas, básicamente cualquier verbo que termine en ada podía formular una denuncia contra la empresa o persona responsable. Generalmente obteniendo buenos resultados, es decir, compensación económica.

En las sociedades modernas es inevitable que surjan controversias. La manera de resolverlas dice mucho acerca del grado de civilización y progreso de dicha sociedad. Estas varían desde, básicamente entrarse a piña con un mazo a lo troglodita, hasta, medios mucho más civilizados, donde impera el dialogo y la no violencia. En los países civilizados, cuando alguien se siente estafado, sonsacado, engañado etc. Tiene una manera muy sencilla de resolver ese conflicto: demandar a la persona/empresa que siente que lo estafó/sonsacó/engañó. En caso de demostrarse en juicio que en efecto esa persona fue víctima de una acción ilegal, el juez ordena a el estafador/sonsacador a que indemnice a la persona perjudicada, generalmente mediante el pago de una suma de dinero. Demandar algo ante un Juez es MUY diferente a denunciar algo en un Instituto Adscrito a un Ministerio.

No son necedades de pseudo-abogado. Los conflictos entre personas deberían ser resueltos en Tribunales, por un juez (en teoría, docto, independiente y honesto), las partes deberían hallarse en igualdad de condiciones, cada parte debe poder defenderse de lo dicho por la otra y, muy importante, todo el mundo debe presumirse inocente hasta que se demuestre lo contrario. Todas estos son cosas que se dan (o deberían darse) en un proceso judicial, son igualmente, cosas que por lo general no ocurren en un procedimiento ante un Ministerio.

El por qué es simple, los Ministerios, lamentablemente, están severamente politizados, los funcionarios del Indepabis, por más que puedan tener buenas intenciones, son empleados del Sr. Samán. El Sr. Samán, a su vez, es designado personalmente por el ciudadano Presidente. Cabe esperarse entonces que dichos funcionarios tengan una ideología donde imperan dogmas del estilo: empresario malo, comerciante capitalista codicioso, vendedor = especulador, o cualquier cosa similar. En las denuncias ante el Indepabis los funcionarios juegan un doble rol, son a su vez jueces y parte. Ellos son quienes deciden si la empresa es sancionada o no, mientras a su vez juegan un rol de inquisidores. Así de fácil, ellos se pagan y se dan el vuelto.

Nuestro sistema de justicia es –deficiente- por decir lo mínimo. Sin embargo, no olvidemos que es mediante éste que debemos dirimir las controversias. No veamos creaciones ministeriales como la solución mesiánica y eficiente a todos nuestros problemas. Así que, una pequeña recomendación, antes de proferir amenazas al panadero de la esquina, diciéndole que llamarás a Samán  y combo, sólo piensa que mañana podrían crear otro “Instituto” que podría venir a coercionarte a ti en lo que sea que hagas.

Autobuses, Incentivos y la fotocopiadora del Indepabis septiembre 24, 2009

Posted by Manuel Andrés Casas in Otra.
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En mis deambulaciones por la burocracia Estatal me he encontrado con un amplio número de situaciones inverosímiles, capaces de dejarlo a uno, por lo menos, atónito. Una de ellas ocurrió la semana pasada, cuando me encargaron obtener las copias de un expediente del Indepabis (ente burocrático que ha suplantado al ya occiso Indecu) Experiencia que, aunque a priori pareciera trivial, me parece excelente para ilustrar un punto esencial relativo a las burocracias (todas)

Por experiencia sabía que el proceso no sería sencillo (¿Cómo podemos esperar que sacar copias, un proceso con una complejidad similar a la fisión nuclear, sea un trámite sencillo? Un poco más de empatía por favor). Sin embargo, una vez que hice la cola y hable con 3 funcionarios diferentes me sueltan la siguiente frase “ay, pero tendrás que sacar la copia abajo, porque la fotocopiadora de acá está dañada”. Me sirve de consuelo pensar que por lo menos me están dejando sacar mis copias.

Mientras estoy bajando por las escaleras acompañado de la persona encargada de supervisar que no hurte el expediente, le pregunto: “¿Mire, y cuánto tiempo tiene dañada esa fotocopiadora?” a lo que la Sra. Dora (que hay que decir es muy buena gente) respondió “ay mijo, eso tiene como 3 años roto”, a lo que increpé “¿Y no pretenden arreglarla algún día? La Sra. Dora, mirando desesperadamente al cielo, responde: “Mej, sabe, yo en verdad estoy comenzando a creer que no”. Llegamos a la ferretería/centro-de-copiado-improvisado y logré sacar mis copias.

¿Cuál es la infame moraleja de esta anécdota? La respuesta es sencilla, sin embargo, implica aceptar ciertos principios que algunas tendencias ideológicas se rehúsan a reconocer. Dicho principio es que los seres humanos tendemos a actuar en base a incentivos. Bien se ha dicho que es instinto de toda persona buscar procurar mejorar su existencia, la de sus hijos y la de los hijos de sus hijos. La moraleja es que si algo no nos afecta directamente no le damos tanta importancia.

Partiendo de esa premisa creo que podemos entender la razón por la cual la fotocopiadora del Indepabis está perennemente dañada y la del Sr. de la ferretería no, o porque el camionetero independiente procura reparar su camioneta a la brevedad posible, diferencia flagrante con las unidades del Metrobus que pueden estar un buen tiempo recogiendo polvo antes de ser reparadas. La razón, para llover sobre mojado, es que la calidad de vida tanto del camionetero como del hombre de las copias dependen del correcto funcionamiento de sus bienes de producción. Probablemente si el camionetero no arregla su autobús no podrá trabajar, si no puede trabajar probablemente no podrá llevar comida a su casa. Resultado: si el autobús se daña el hombre vuela a repararlo.

Caso contrario ocurre con los entes burocráticos. Basta preguntarse en qué afecta a todo funcionario adscrito a la nómina del Indepabis que su fotocopiadora no funcione. Aunque tengan buena voluntad para hacer su trabajo ninguno de estos funcionarios dejará de cobrar su sueldo si la fotocopiadora sigue sin arreglo. Lo cual, oh sorpresa, hace que la misma continúe, ya por tercer año consecutivo, inoperante.

El ser humano tiene condiciones intrínsecas que no debemos negar. Respondemos a incentivos. Si algo nos afecta directamente probablemente estemos más pendientes de ese algo. Sólo es un punto que quisiera que se tomara en cuenta antes de ver al Estado (y en especial a las burocracias) como los entes bajados de los cielos que han de encargarse de resolver todos nuestros males. Puesto que estos, por su naturaleza, no tienden a tener incentivos que lleven a sus funcionarios a buscar la eficiencia.

Nota: La idea de la ineficiencia de las burocracias públicas será desarrollada con más profundidad posteriormente.

Crónica de un día en el Registro septiembre 22, 2009

Posted by Manuel Andrés Casas in política nacional.
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El otro día, por razones laborales, tuve que acudir desde tempranas horas de la madrugada a un Registro Público. En la cola para recibir el infame “número” empezó, muy venezolanamente, una conversación entre dos señores que también estaban en la cola y mi persona.

Los dos hombres, que por su apariencia intuyo que debían estar ya adentrados en la segunda mitad de la cincuentena, como cualquier persona civilizada, se quejaban profusamente de lo absurdo, largo y burocrático del funcionamiento del sistema de Registros Públicos (Tomás da una muy buena explicación) Hay que sentir empatía por esta gente, especialmente por uno de los hombres, que vivía en San Antonio y no tenía carro, por lo cual se había visto obligado a levantarse ya por 4 días a las 3 A.M. para llegar a tiempo para la misericordiosa y compasionada repartición numérica.

Como forma de paliar el ocio (y de experimentar la acogida de ciertas propuestas) me propuse traer a colación una posibilidad: El otorgamiento de concesiones a ciudadanos para que operen los Registros. Claramente el planteamiento no fue de esa manera (a las 6 A.M. hablar de la posibilidad de una transferencia operativa a manos privadas de una función del Estado me parece de pésimo gusto) lo propuse, creo, de una manera mucho más discreta. Fue algo así como “¿saben cuando se va a arreglar esto? Cuando dejen a un panadero portugués tener un registro, ahí van a ver, no te van a pedir timbres fiscales y te van a dejar registrar documentos a las 9 de la noche (una mejor considerable tomando en cuenta que el mencionado registro sólo reparte 20 números al día).

El planteamiento fue bien recibido, con el acostumbrado reconocimiento de la dedicación al trabajo de los panaderos. Cosa que comentaron mis interlocutores “claramente falta en los organismos del Estado (cabe acotar que uno de los señores igualmente tenía días acudiendo al Seguro Social a que le pagaran lo que le deben de su jubilación, en esta institución también es común la práctica de “vender los cupos”)

¿Por qué no entonces permitir a ciudadanos operar registros mercantiles? Los apologistas de la burocracia saltarán a decir que la propensión a la corrupción es demasiado alta, que el registro público es de vital importancia para el correcto funcionamiento de la sociedad, que se requiere conocimiento técnico avanzado para operarlos o cualquier otra cosa por el estilo. Claro, los funcionarios públicos son un paradigma de honestidad, (según estudios somos el 134 país más corrupto de los 149 estudiados) (ojo, no quiero implicar que TODOS son corruptos, sólo muchos) También debemos destacar el alto nivel de conocimiento técnico y especialización que caracteriza a la función pública nacional.

Dejemos el escepticismos, con las reglas, procedimiento y supervisión adecuada confío que podríamos permitir que particulares operaran Registros y Notarías (sin eliminar las existentes operadas por el Estado, operación que si creo debe estar a cargo de los Estados Federales o los Municipios, no del Poder Nacional) ¿Qué podrían cobrar caro? Sí, es una posibilidad. Pero creo que en muchos casos, como el del hombre que estaba antes de mí en la cola que ha tenido que perder 4 días de trabajo (ni hablar de horas de descanso) le sala mucho más cara la ineficiencia estatal.

Buhoneros: ¿Escoria o Reacción? septiembre 17, 2009

Posted by Manuel Andrés Casas in Otra.
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En Venezuela, según algunos estudios, hay 5 millones de personas que se dedican al comercio informal. Son los infames (¿o convenientes?) buhoneros. Todo Venezolano los ha visto, ocupando las aceras de las avenidas y a veces hasta las mismas calles. Ahora, con respecto a estos frugales comerciantes hay posiciones encontradas. Por un lado, mucha gente los tilda como insurrectos que menosprecian el orden público y ayudan a sembrar -aún más- el caos en nuestras ciudades, por otro lado, otros grupos los ven como un paliativo a el alto costo de la vida y la inflación, puesto es bien sabido que éstos venden a precios mucho más asequibles

Entonces, los buhoneros qué son ¿escoria? ¿O más bien héroes emblemáticos del espíritu emprendedor venezolano? Creo que para contestar esta pregunta primero es necesario hacer referencia a un par de datos que serán de utilidad para comprender este fenómeno.

Venezuela, según estimados de instituciones afiliadas al Banco Mundial (si ayer le pedimos prestado al Fondo Monetario, hoy me siento con plena libertad de citar al Banco Mundial) somos considerados el país número 173 en facilidad para hacer negocios (de 183 estudiados). Otros estudios, como el de la Heritage Foundation nos ubican en el escalafón 174 (de 179) en materia de libertad económica. Más dantesco aún es el hecho de que países como Haiti, Chad y Sierra Leona estén varias posiciones por delante (tomando en cuenta que la mayoría son países que han sido destrozados por guerras civiles, despotismo y tiranía)

Tomemos en cuenta que nuestra paupérrima posición en dichas clasificaciones se extienden a: el respeto a los derechos de propiedad, los días (y número de procedimientos) requeridos para abrir un negocio, la facilidad de hacer cumplir un contrato. En fin, todas las cosas que son necesarias para poder ser un comerciante civilizado y dentro de la Ley.

Creo que podemos afirmar que los buhoneros son una reacción, una reacción de las fuerzas espontáneas que rigen la sociedad sublevándose de la inmensa y abrumadora carga tanto regulatoria como burocrática que el Estado ha impuesto a los ciudadanos. Podríamos decir entonces que la aparición -y continua expansión- de la economía informal es una lección de la cual nuestros gobernantes (a todos los niveles) deben aprender. El Estado (y por ende las leyes) y la Sociedad viven una relación de mancuerna, en el cual cada uno necesita del otro. Sin embargo, cuando los legisladores empiezan a separarse demasiado de las condiciones y necesidades sociales que viven los habitantes de la República los resultados son estos: el desacato de un ordenamiento jurídico que no es cónsono con las realidades del país.

No quiero convertir esto en una apología del buhonerismo, puesto que me parece que no la merece. Pero si quisiera aprovechar para reforzar el punto de que las leyes deben adaptarse a las realidades de la población. Pretender que una persona que depende de su comercio para que él y los suyos puedan comer puede darse el lujo de realizar más de 150 días en trámites, sacarse el RIF, el NIT, que la Lopcymat, que el Indepabis, que el IVSS y cuanto acrónimo y sopa de letras de siglas puedan inventar es francamente absurdo.

Los buhoneros podrán pagar salarios subestandar, no tener las condiciones sanitarias idóneas, ni contribuir al Fisco Nacional. Sin embargo, cuando el desempleo es alto y el hambre también, éstos logran circunventar la regulación laboral nacional para poder brindarle a un gran número de personas la posibilidad de, mediante un trabajo honesto (no son delincuentes) ser productivos y llevar el pan a sus casas.

La solución parece sencilla, si queremos que esos 5 millones vuelvan a la “economía formal” se debe llevar a cabo un procedimiento profundo de simplificación de trámites y desburocratización. Si los legisladores, reguladores y surtidos aparatchiks estatales siguen ignorando el estado actual de las cosas, por más que legislen y regulen, esas leyes y regulaciones difícilmente dejarán de ser algo más que letra muerta.

Incentivos expropiados agosto 26, 2009

Posted by Tomás Horacio Hernández in política nacional.
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Las calles de Caracas te llenan de sorpresas todos los días. Y la calle del Registro Mercantil V en Chuao, en el Municipio Baruta, no es excepción. Hace poco me sorprendió la cantidad de personas que se encontraban en la calle y no me quedo otra opción que preguntarle a dos personas para que aclararan mi confusión. La primera me respondió un poco cansado: ” Tengo que resolver el tema de los papeles “, la otra por su parte fue muy franco y respondió : “ Estoy aquí pa’ venderle el puesto a un tipo mañana”.

Lo cierto es que desde que mudaron la ubicación física del registro mercantil a una zona residencial han ocurrido cosas interesantes. Primero vemos como los venezolanos tenemos que exponer nuestras vidas en las peligrosas calles caraqueñas con el fin de ” que con suerte me atiendan”. Por otro lado vemos que cada día que pasa la crisis económica es sinónimo de hambre, y somos capaces de restarle valor a nuestras vidas a cambio de quien sabe cuánto dinero. A su vez los vecinos de la zona vivirán un caos TODOS LOS DIAS DE LA SEMANA sin importar llantos ni pataleos .Y por último, la pregunta del millón de bolívares devaluados. Acaso las personas que trabajan dentro del registro no tienen la capacidad de trabajar eficientemente, y por eso las eternas colas desde el día anterior?

En efecto las personas que trabajan dentro del registro tienen toda la capacidad de poder trabajar eficientemente y eficazmente. Solo que cuando eso ocurría eran porque los motivaba una sola cosa, y completamente racional además. Los incentivos. Resulta que desde hace más de un año el ejecutivo nacional decidió centralizar todo lo relacionado a los registros, por ende los mismos perdieron su autonomía y finalmente su funcionamiento basado en premiar la productividad quedó archivado en el olvido. De la misma manera se decidió eliminar las llamadas habilitaciones, que servían para efectuar con mayor velocidad el procesamiento de algún documento fuera del horario normal del registro. En pocas palabras, se “socializo” el Registro Mercantil.

Pero no se preocupen que eso de socializar absolutamente todo está funcionando de maravilla. Para que trabajar duro, lo que en el ámbito del Registro Mercantil se traduciría en registrar cientos de documentos en una semana, si al final si registre 20 documentos al mes o 1000 documentos al mes, yo como funcionario público voy a ganar exactamente lo mismo. Y a quien se le ocurriría tener instituciones públicas que funcionen y que inspiren confianza, si por el camino que vamos ni siquiera la crisis mundial nos afecta.

En conclusión, debemos recordarles a nuestros camaradas cada vez que podamos que se olviden de recuerdos oscuros como lo pueden ser los incentivos y mucho más de las aspiraciones de superarse como ser humano a costas de trabajar arduamente. De no cumplirse esta tarea titánica mis queridos camaradas estaremos en alto riesgo de parecernos a un país industrializado en el cual se observan cosas absurdas. Tales como seguridad en las calles, libre competencia, instituciones que funcionan, y sobretodo calidad de vida. NO podemos olvidar nuestro norte que no es otro que la isla caribeña la cual nos entusiasma con su desarrollo.

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