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Carta abierta a la Señora Trinidad Jiménez. noviembre 3, 2010

Posted by Manuel Andrés Casas in Actualidad, política internacional.
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Señora Trinidad Jiménez, señora derrotada política Trinidad Jiménez, invidente señora Trinidad Jiménez. Sus declaraciones del día de ayer me resultan no sólo vergonzantes, sino de plano ofensivas al pueblo venezolano.

Quisiera expresar mi más rotundo repudio a sus afirmaciones respecto a los presos políticos en Venezuela, bueno, a la ausencia de. Dichas declaraciones me parecen el reflejo vil de la política exterior acomodaticia y vil que el gobierno que usted representa ha desplegado hacia Venezuela.

Especialmente cuando demuestra indubitablemente la existencia de estándares dobles en cuanto al trato que su país despliega ante los presos políticos del continente latinoamericano. Me parece plausible la actitud que ha asumido España con la situación de los presos políticos cubanos; los esfuerzos que dicho país encabezó en las negociaciones que han terminado en la excarcelación de varios disidentes cubanos es merecedora de aplauso.

Pero la política pusilánime, que podríamos equiparar a un laissez faire-laissez passer en las relaciones diplomáticas entre la península y la República Bolivariana de Venezuela, en las que España, cual avestruz, pareciera hundir su cabeza bajo tierra y pretender que las situaciones antijurídicas que conspicuamente existen actualmente en nuestro país son mera ficción. No me extrañaría escucharla decir que las mismas son producto de un engaño mediático fraguado por los latifundistas de la televisión.

Cita usted organizaciones no gubernamentales para fundamentar su decisión. Organizaciones no gubernamentales de Derechos Humanos que han tenido miembros expulsados de Venezuela. ¿Por qué no revisa los reportes de la Relatoría para Derechos Humanos de las Naciones Unidas? ¿Por qué no revisa el Reporte 2009 de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (la cual por cierto no ha recibido permiso para realizar una visita in loco a Venezuela) especialmente las páginas 23-29 en particular el parágrafo 111?

La selección de fuentes al parecer fue bastante conveniente. Si uno escoge con pinzas siempre se encuentra algo que favorezca nuestras posturas. Señor Trinidad Jiménez, lamento informarle que sospecho que la razón de su aquiescencia a las actuaciones autoritarias del Gobierno de Venezuela tiene un trasfondo económico…

Señora Trinidad Jiménez, concluyo diciéndole dos cosas: primero, que analice objetivamente los hechos que han ocurrido en Venezuela y piense cuál sería su reacción en caso de que los mismos ocurrieran en su país ¿los condonaría así tan fácil? No lo creo; en segundo lugar la invito a que pise tierra Venezolana y perciba la situación por usted misma, eso sí, le aseguro que si no se separa por un momento de sus guías turísticos gubernamentales pensará que este país es la tierra prometida.

Atentamente:

Manuel Andrés Casas

Estudiante de Derecho y venezolano indignado.

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Escuchemos a Eva… octubre 6, 2010

Posted by Manuel Andrés Casas in Actualidad.
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Esa ilustre, analítica, sesuda, profunda e imparcial observadora del quehacer político venezolano, Eva Golinger en un artículo de la semana pasada expresó que, sí, en efecto la popularidad del presidente había caído, que no había logrado obtener más de la mitad de los votos PERO que sí en unas elecciones parlamentarias, en el peor año de gobierno que va hasta ahora, con 12 años de desgaste, el presidente logra obtener 48% eso es un logro.

Aunque deteste admitirlo, hoy que ya ha pasado la efervescencia del triunfo, creo que Evita tiene razón. Mucho se ha dicho de este bando que el oficialismo trató de plantear la elección como un plebiscito sobre la figura del jefe de Estado. Pero también es verdad que ciertos sectores del oficialismo, al no sentirse representados por los candidatos correspondientes decidieron quedarse en su casa y no ir a votar.

Lo que me preocupa es la diferencia de votos totales que obtuvo el PSUV en estas elecciones y en las elecciones pasadas. ¿Dónde están los 2 millones de votantes que votaron rojo en el 2006, el millón y pico más que votó sí en el último referendo y que el pasado 26 no votaron por el PSUV?

Sí son personas que definitivamente decidieron abandonar su apoyo al oficialismo entonces el panorama se ve reluciente. Pero personalmente soy escéptico ante esa posibilidad, creo que cuando se estén jugando el futuro del comandante-presidente -y su proyecto- existe una probabilidad de que salgan a darle el voto…

Algo que leer II agosto 5, 2010

Posted by Tomás Horacio Hernández in Otra.
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Desde hace algunos meses estaba leyendo el otro clásico de Ayn Rand titulado The Fountainhead (El Manantial en español.) Debo acotar que sin duda es uno de los mejores libros que me he leído en mi vida, sobre todo por lo didáctico y gráfico que se expresan los argumentos que defienden a capa y a espada al individuo. El libro es un triunfo del YO, de la integridad,  de la lucha del individuo contra el colectivismo. Les recomiendo este clásico con los ojos cerrados. No es fácil de leer aunque es menos denso que Atlas Shrugged. Pero de verdad vale la pena.

Ahorita cambiaré un poco de estilo, comenzaré a leer Rayuela de Julio Cortázar y Tried by War de James M. McPherson. Les contaré cuando termine.

Me voy julio 29, 2010

Posted by Manuel Andrés Casas in Otra.
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Me voy. Hoy arranco para uno de esos rincones recónditos de Venezuela donde el Estado es inexistente, o mejor dicho: es un Estado fallido.

Me voy a uno de esos rincones donde Doña Bárbara tiene Kalashnikov, donde la justicia la imparten los grupos irregulares y no los tribunales, donde los impuestos no tienen forma de IVA sino de extorsión, uno de esos lugares, donde, obviamente, no hay internet.

Así que no esperen que escriba nada hasta finales de agosto, se quedan con Tomás. Pero me llevo un cuadernito donde voy a ir anotando cosas interesantes para después ponerlas por acá.

A Urosa lo “invitan” a merendar julio 27, 2010

Posted by Manuel Andrés Casas in Actualidad, política nacional.
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Ahorita, mientras escribo, está el Cardenal Jorge Urosa en la Asamblea Nacional. Atendiendo a una invitación que le hizo Cilia Flores. Me parece algo positivo que el Cardenal haya acudido a la Asamblea, cuando uno tiene convicciones, y las expresa, ir a dar la cara en un ambiente tan hostil es un acto de dignidad.

No obstante creo apropiado decir unas cuantas cosas sobre la “invitación” que recibió Jorge Urosa y la manera en la que se ha desarrollado su estadía en la Asamblea. Sin cámaras, sin periodistas. La reunión, posiblemente patibularia, entre el Arzobispo y los diputados ha sido a puerta cerrada. Eso es algo que considero criticable.

La Asamblea Nacional debería estar abierta al pueblo. Me parece extraño que con tanta charlatanería sobre el parlamentarismo de calle, en un momento como este, en el cual una parte importante del pueblo venezolano quisiera estar involucrado con la actividad que se desarrolla en el parlamento les lancen la puerta en la cara.

Sin contentarse con cerrarle la puerta al pueblo, que tanto dicen es el que detenta la verdadera soberanía, le trancan la puerta también a las cámaras, incluso a las del propio canal de la Asamblea. El que no la debe no la teme, si el órgano del poder que supuestamente representa la voluntad general del pueblo venezolano “invita” a alguien, pues también deberían “invitar” (o, bueno, permitir) a ese pueblo a ver qué está ocurriendo dentro del Palacio Federal Legislativo.

¿Será que hay miedo a una posible respuesta ingeniosa del hombre ensotanado que pueda dejar en ridículo a Cilia y su combo?

Hermano julio 26, 2010

Posted by Tomás Horacio Hernández in Actualidad.
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El viernes fui al cine a ver la película venezolana Hermano dirigida por Marcel Rasquín. Ya de antemano estaba sorprendido por los premios que había ganado. Por primera ves en 30 años coincidieron la critica, la audiencia y el galardón de Mejor Película en el Festival de Moscú.

Debo confesar que durante la película se me hicieron varios nudos en la garganta y también me reí bastante. Ahí se muestra una realidad que es el día a día de Venezuela y también lo puede ser de cualquier país del mundo. En parte a eso se debe su éxito. Los chamos aterrizan tanto las actuaciones que por momentos piensas que es un documental. Y lo mas bonito es como se refleja en la pantalla el amor incondicional de un hermano.


Al final salí del cine orgulloso. Tremenda película la cual recomiendo con ojos cerrados. Produce sin duda sentimientos encontrados, pero es una muestra que con trabajo duro podemos llegar lejos.

Una montaña parió un ratoncito… julio 23, 2010

Posted by Manuel Andrés Casas in Actualidad, política internacional, política nacional.
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La montaña parió un ratoncito. Eso fue lo que dijo nuestro estimadísimo embajador Roy Chaderton. La frase me dejó ponchao´, no sé si será un refrán viejo, de esos que usan nuestros abuelos, o que simplemente ante la situación comprometedora decidió decir la primera incoherencia que le pasara por la cabeza.

Sin embargo, después de ver ayer bastantes noticias, mi opinión sobre la situación sigue siendo “la montaña parió un ratoncito”. Sinceramente no entiendo lo que pasó ayer en la OEA. Sí, Venezuela rompió relaciones con Colombia, o, como dijeron de manera bastante ingeniosa “@Chávezcandanga le dio unfollow en twitter a @Colombia”. No creo que eso sea algo permanente, Venezuela y Colombia se están comportando ahorita como esas parejas de novios que viven terminando a cada rato, cayéndose a gritos, pegándose, para después de 3 días de separación volver a juntarse.

Objetivamente eso fue lo que pasó. El comerció bilateral ya estaba bastante parado, así que, aún cuando esto representa un aumento de los roces binacionales, la cosa no cambia mucho. No creo que veamos otra vez tanques movilizándose a la frontera ni mucho menos.

Lo que no logró entender es la razón por la cual el gobierno colombiano decidió hacer eso ahorita. Como buen zuliano tengo varios prejuicios contra nuestros vecinos occidentales, y tiendo a tildarlos de ser propensos a la intriga (o a ser sencillamente unos coños de madre). ¿Será que Uribe, aprovechando que ya no tiene que preocuparse por costo electoral alguno, decidió sabotear cualquier tipo de acercamiento que pueda haber querido el gobierno de Santos? Es una posibilidad. No sé. No tengo una respuesta, pero me preocupa, creo que están cocinando algo, que vaya a ser bueno o malo para nosotros es lo que me inquieta. Lo único que podemos decir al respecto es que una montaña parió un ratoncito.

Emancipación del siglo XXI julio 20, 2010

Posted by Manuel Andrés Casas in Actualidad.
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El letargo que nos quieren imponer mediante la reiterada repetición de nuestra incapacidad es la amenaza más grande que yergue sobre el soporte de toda sociedad civilizada: la fuerza transformadora de los individuos

Por alguna extraña razón me preocupa que muchos de mis contemporáneos, si acaso no la mayoría, están cayendo en el sopor (¿auto inducido?) que implica nuestra reducción a pasivos observadores conformistas, con las manos atadas y sin ninguna posibilidad de transformar la realidad que nos rodea. Francamente es una trampa en la que es fácil caer. El mundo globalizado nos lleva a pensar en términos de que somos una gota de agua en el mar, cuyo efecto rara vez tendrá algún tipo de repercusión relevante.

Sin embargo considero que sucumbir a este fatalismo, que evidencia nuestra insignificancia, nuestra futilidad como seres, es negar nuestra esencia como individuos. Negar la posibilidad que tiene una persona, sí, una dentro de los 6 billones y contando que habitan el planeta, de tener un impacto copernicano en el devenir histórico de la humanidad es simplemente negar nuestra condición de individuos. Pues al considerarnos individuos estamos implícitamente aceptando que tenemos la capacidad de ser excepcionales, que podemos tener la determinación de liderar una insurrección solitaria contra el tiránico status quo, que nos rehusamos vehementemente a someternos a los designios de las situaciones preexistentes que nos rodean.

El hecho determinante, no obstante, radica en la posibilidad de que esa chista, capaz de desencadenar los desenfrenados eventos marinados en locura irracional que nos llevan a emprender quijotescas cruzadas revolucionarias tenga la resistencia suficiente para perseverar ante los embates incontables que encontrarán antes de su desenlace.

¿pasión o locura? O por qué no, locura apasionada. El miedo a emprender, a tener metas propias, metas grandes, es lo que tiende a paralizarnos, a impedir que intentemos llevarlos a cabo. Es nuestra degeneración en vulgo colectivo; nuestra degeneración como individuos. Nuestro miedo al fracaso, del ridículo, del escarnio público, no son más que flagrantes demostraciones de las cadenas y grilletes que nos ha impuesto el tirano. Es la confirmación de la frase acuñada por Einstein que dice que “los grandes espíritus siempre han encontrado una violenta oposición de parte de mentes mediocres”.

Es por eso que resulta obligatorio ser rebeldes, abolir los “no podrás”, eliminar los “eso no es posible”, mandar pal carajo la sarta de imbecilidades conformistas con las cuales los mediocres y los tibios tratan de disuadirnos de perseguir nuestro camino.

Esa es la revolución del individuo. Esa es la emancipación de la sutil esclavitud que la mediocridad del siglo XXI discretamente nos impone…

Quemar las naves julio 1, 2010

Posted by sinelchivoysinelmecate in Actualidad.
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De Jordy Enrique Moncada Cartaya

Y cuando por fin toca volver, cuando el Ávila se presenta como esa muralla que resguarda nuestra querida Caracas, verde porque verde es la esperanza, verde como el verde de Lorca, verde porque el verde nunca será rojo. Serán las olas del Caribe quienes me arrastren hasta la tierra en donde nací y en donde con suerte moriré. Me recibirá Vargas, un Estado lleno de heridas sin sanar, pisaré sus calles con las venas abiertas.

Cuando emerjan del negro subconsciente los recuerdos, me encontraré dentro de un mercado del mismo tono que presagió a mis recuerdos. El vapor inconfundible de Maiquetía me impregnará cuando se abran las puertas, esas puertas que sueño con atravesar en sentido contrario al que me tocó hace casi un año.

Como Caracas es idílica, tendré que subir para llegar a ella, a ese refugio donde sobreviven sus habitantes, a esas calles arropadas por la intransigencia, a ese contraste entre el fuerza ciudadana y la desidia gubernamental que supone la ciudad y el país.

Seguro las cosas habrán cambiado, los árboles quizás tengan otro verde, la vida cueste más, o menos, dependiendo del punto de vista del que se observe, pues quizás la vida nos cueste una discusión, pero consumir los alimentos necesarios para despertar cada mañana sea más costoso.

Las calles seguirán impregnadas por el tráfico, por los indigentes, por los niños de la calle, por la basura, por la basura electoral (que no se debe agrupar con la basura general), pero también por la belleza de las madres venezolanas, por esos estudiantes que levantarán en un futuro la bandera del Nunca Jamás.

El cielo seguirá en el mismo lugar y la noche seguirá siendo cómplice de tantas sonrisas que la ilusión reflejó en nuestras caras, el aire de libertad seguirá despeinándonos aunque nos quieran obligar a no despeinarnos, la lluvia nos seguirá recordando lo vital que es cuidar al medio ambiente que tanto descuidamos.

El río Guaire seguirá atravesando la ciudad y la funcionaria que prometió limpiarlo seguirá cobrando su sueldo con el dinero de los venezolanos, el olor del río se seguirá sintiendo en los Ministerios y la locura seguirá desbordada por la irracionalidad que sólo demuestra quien sabe que morirá mañana.

Sin embargo, esta es la Caracas que ofrece el reto de transformarla, una Caracas que nos ofrece derroches de belleza, retratos del alma, ternura de enamorados adolescentes, una Caracas que refleja esta locura que supone soñarla distinta.

Cómo recomendó el maestro Benedetti, el día o la noche en que por fin lleguemos habrá sin duda que quemar las naves, así nadie tendrá riesgo ni tentación de volver.

Twitter: @JordyMoncada

-Manuelita, ¡Al Panteón! junio 30, 2010

Posted by Manuel Andrés Casas in Actualidad, Personalidades, política nacional.
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Manuelita Saenz, compañera sentimental y amorosa del Libertador (aunque yo prefiero considerarla como sencillamente una mujer de moral un tanto distraída) será la nueva incorporación que se hace a la corte celestial de los próceres de la República. Con el traslado de sus “restos simbólicos” al templo celestial del Olimpo (el Panteón Nacional) se suma al ya nutrido grupo de dioses, semi-dioses y santos dignos de devoción que conforman la teología venezolana. Obviamente el lugar de Zeus estando ocupado por nuestro señor y redentor, el glorioso Libertador.

No quisiera incurrir en la herejía de cuestionar la exacerbada preponderancia que tiene en el ideario colectivo los héroes militares de la independencia, claramente eso sería suficiente para tildarme de pitiyanki apátrida y burgués. No obstante, hay que preguntarse dos cosas; primero, ¿Por qué la desproporción existente entre las glorias atribuidas a los héroes militares (muchísimas) y las (escasas) concedidas a los ilustres civiles que también tanto han contribuido en la formación de la patria?, luego, ¿Cuál es la razón del monopolio que ejerce la independencia en la repartición de glorias?, tal es el acaparamiento que ejerce sobre las mismas la etapa independentista que uno podría pensar que en este país después de 1830 no se ha hecho más nada…

El hecho de que pretendan aunar los restos -aun cuando sean simbólicos- de Manuela Saenz al Panteón me llevó a investigar un poco sobre este lugar; el resultado: una descarada preponderancia (monopólica y acaparadora) de líderes militares. Sí, de hecho hay ilustres civiles en el panteón: Simón Rodríguez, los Doctores Vargas, Razetti y Rangel, los abogados Sanojo, Sanabria y Toro, los intelectuales Gallegos, Baralt, Blanco-Fombona, Iragorry, Andrés Eloy Blanco y Tomás Lander; y importantes personajes de las artes como Teresa Carreño, Pérez Bonalde y Michelena, entre otros. Pero el hecho es que la representación civil es ínfima comparada con la de militares. No me tomé la molestia de sacar la cuenta entera, pero a simple vista creo que un estimado conservador de la proporción civiles-militares es algo así como 1 a 6.

Igual podemos ver como de los grandes monumentos y cenotafios (monumentos a un muerto que no tienen sus restos) sólo uno es dedicado a un civil, Andrés Bello.

Creo que la composición del Panteón es una muestra de la valoración que le da la mayoría del país a los logros en los diferentes ámbitos de la vida republicana; de hecho recuerdo que, durante la campaña presidencial de 1998 (a mis cortos diez años de edad) uno de los principales argumentos a favor del actual Presidente era que “es un militar, el sí va a poner mano fuerte acá”. Todo lo cual apunta a que, como sociedad, tendemos a colocar al desempeño castrense por encima de la cívica.

No sé si será nuestra cultura de machos caribeños la responsable de la atracción que sentimos como pueblo por la bota y la bayoneta; pero sí creo con bastante fervor que hasta que no aprendamos a valorar debidamente los logros civiles nos costará salir de este atolladero.

Por eso propongo que construyamos un nuevo monumento a los próceres, pero a los próceres civiles. El gran médico Humberto Fernández Morán (inventor del bisturí de diamante, rechazó un Nobel por no nacionalizarse yanki) merece ser más que un distribuidor en Maracaibo; Baralt (primer americano en ser miembro de la Real Academia Española) debe ser más que el nombre de una escuela secundaria y ni hablar de personajes como Rómulo Betancourt, que ya no es ni siquiera el nombre de un parque.

Descifrando la fiebre mundialista junio 28, 2010

Posted by Manuel Andrés Casas in Actualidad.
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Ya finalizada la fase de grupos del mundial de fútbol hemos observado la manera en la que la atención del país es monopolizada por el evento deportivo. Por doquier han brotado pantallas para que se puedan ver los partidos, desde las instaladas en plazas y sitios públicos por las alcaldías, hasta las que pone en su abasto el comerciante más humilde; las conversaciones cotidianas tienden a centrarse en el balompié y la razón de la rivalidad entre venezolanos dejó de ser una ideología política para pasar a ser el color de una camiseta deportiva.

Ahora bien, dicha euforia futbolística, al acaparar la atención plena de una parte significativa de la población podría interpretarse como un desinterés pleno de dicha población por asuntos categóricamente más relevantes. ¿Acaso somos todos una partida de indolentes capaces de dejar de lado por completo el acontecer nacional por ver una competencia deportiva en donde ni siquiera participa nuestra selección nacional? ¿Tan grande así es nuestra indiferencia que expropiaciones e intervenciones van y vienen pero estamos pendientes es de los goles de Brasil?

Mis prejuicios me llevarían, intempestivamente, a contestar que SÍ. Que somos, como país, una cuerda de indolentes que no nos interesa nuestro país y que por eso merecemos el gobierno que tenemos (inserte cualquier otro cliché despectivo del venezolano aquí). Pero haciendo un poco de introspección me veo entonces obligado a tratar de formular una defensa de las personas que tienen fiebre futbolera.

No me gusta mucho el fútbol, antes del mundial creo que tenía más de 3 años sin ver un partido de fútbol completo. ¿Y saben qué? Actualmente he disfrutado ver los partidos, ha sido refrescante inmiscuirse en las discusiones, me ha relajado ver deporte en vez de periodismo de opinión. Creo que podemos atribuir lo desmesurado de la obsesión con el mundial con lo desgastante que es psicológicamente vivir en Venezuela. El aluvión de malas noticias a las que nos vemos expuestos diariamente representan una carga mental negativa que es capaz de agobiarnos rápidamente; incluso a aquellos (dentro de los que me considero) que tenemos un compromiso con el país. Estamos claros que la lucha va pa´ largo, que esto es un maratón, pero tal vez lo que no hemos internalizado es que no es humanamente posible terminar el maratón si uno no se toma un vaso de agua de vez en cuando. Para mí, ese vaso de agua ha sido ver con amistades la copa del mundo de un deporte que no me gusta.

P.D. Esto no significa que me he desinteresado de los asuntos del país ni que he dejado de participar en diversas actividades de índole político; sencillamente quiere decir que en vez de hablar TODO el tiempo de política, ahora (generalmente sólo escucho, no sé suficiente para dar una opinión calificada) hablo un poco de fútbol.

Pura pinta junio 27, 2010

Posted by Tomás Horacio Hernández in Actualidad, política nacional.
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Mentiras y en nombre del Presidente y comandante en jefe le damos la bienvenida. Así recibieron en el aeropuerto internacional de Maiquetía a las selecciones de softball femenino que llegaron a nuestro país para el mundial de esta disciplina. Para su recibimiento se preparó algo bien autóctono,  unas chamas bailando tambore y otros chamos con banderas de Venezuela diciendo viva Chávez.  Y no podía faltar el súper ministro con un micrófono el cual realizó una intervención en donde la palabra socialismo fue nombrada por lo menos diez veces y en donde se recalcaba que el presidente era un gran deportista.

Después de esa pantalla, me pregunto que cara de Caracas le irán a mostrar a nuestras invitadas. Seguramente las pasearán  por los barrios caraqueños y las llevarán a comer  perros calientes y arepas socialistas. Cuando se lesionen irán inmediatamente al hospital mas cercano, ya que cuentan con una  gran capacidad para atender a pacientes de manera rápida y así las invitadas se puedan llevar una buena imagen del país. Si tienen suerte y es una lesión muy puntual las llevan directo a la Misión Barrio Adentro.  Si les provoca comprar ropa su primer destino es el mercado del cementerio de Caracas ya que ahí están los precios mas solidarios y en donde la seguridad abunda por sus pasillos.
Vamos a cruzar los dedos para que en efecto esos sean los sitios visitados por las selecciones internacionales. Para que así otras personas puedan ver el gran progreso que tiene la capital, la esperanza que se siente en sus calles y la gran aceptación que tiene el comandante en el pueblo.

Ojala sin embargo que no comenten nada de su experiencia lejos de nuestras fronteras. Si es positiva, las van a idolatrar y llamar verdaderas revolucionarias, al estilo Oliver Stone. Si es negativa, serán tildadas como capitalistas, golpistas, fascistas y apátridas.  Habrá que hacer entonces un grupo en Facebook donde le digamos: Tranquilas, su visión es compartida por la mayoría democrática del país.

Palabras de fin de curso junio 25, 2010

Posted by Manuel Andrés Casas in Actualidad, política nacional.
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A SY.

Ahora que está terminando el año académico, varios Profesores tienen la costumbre de cerrar el curso con unas palabras, dichas alocuciones, por las circunstancias que atravesamos, han tendido a lo largo de mi vida universitaria a basarse en la situación del país; y en que debemos/podemos hacer para mejorarlas.

Me pareció particularmente acertado lo que un Profesor en particular dijo, razón por la cual me tomo la libertad de, en resumidas cuentas, replicar acá lo que él dijo en ese salón.

El Profesor comenzó refiriendo la razón por la que consideraba era su obligación dirigirnos unas palabras: la alarmante cantidad de sus anteriores alumnos que hoy día le comentaban cuando se encontraban que tenían ganas de irse del país, que sencillamente ya estaban hastiados de la falta de oportunidades, de la mala calidad de vida, de la tragicomedia política etc. (tomando en cuenta la cantidad de trabas existentes para los egresados de Derecho para ejercer en el extranjero la cantidad de gente queriendo irse es preocupante). No podemos abandonar el país nos dijo, si nacimos acá, crecimos acá, y queremos trabajar para que “acá” sea un lugar donde queramos estar, irse no es la solución, afirmó el catedrático.

Luego pasó, en un, hay que aceptarlo, raro momento de humildad, el jurista prosiguió a aceptar la culpa que él y su generación tenían en lo que respecta al status quo. Nos refirió que su generación veía con desdén los cargos públicos, como algo que olía mal, que no implicaba prestigio sino presunciones de corrupción; dicho desprecio por la función pública por parte de las personas más capacitadas no pudo tener otra consecuencia que lo que efectivamente ocurrió: las posiciones públicas de mayor jerarquía, aquellas que se encargan de la dirección de la nación pasaron a ser ocupadas por (seamos moderados y no digamos incompetentes) las personas que tal vez no eran las más aptas para asumirlos. Todo eso a raíz del vacío que una generación desarraigada e indiferente dejó a su paso.

En tercer lugar nos exhortó a que nos convirtiésemos en el cambio que queríamos ver en el país; que repudiáramos de manera contundente todas aquellas conductas que actualmente nos parecen despreciables, que rechazáramos bajar nuestros estándares simplemente por encontrarnos rodeados por un mar de mediocridad, que preservásemos a toda costa los principios republicanos (en el sentido de forma de Estado, no del partido…) que nos jactamos de profesar (y que tanto nos ha costado internalizar).

Por último, que entendamos que no por el hecho de no tener la disponibilidad de acceder a cargos en el sector público (aspiración de varios jóvenes venezolanos, cosa que me produce mucha alegría y esperanza) no implica que no podamos contribuir a la creación de un país mejor, que asumiendo una postura crítica y reflexiva, intentando determinar las conductas que resultan nocivas para la República y dedicando tiempo a pensar en posibles soluciones a las mismas estaríamos ya dando los primeros pasos para asegurar la construcción de un país al que la gente quiera pertenecer.

De más está decir que me parece bastante acertada la reflexión que hizo el mencionado Profesor, espero que a ustedes les haga el mismo eco que a mí.

Con título y sin rumbo junio 21, 2010

Posted by Tomás Horacio Hernández in Actualidad.
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Recién graduado y ¿ahora que? Esa es la pregunta millonaria que no hacemos muchos jóvenes al recibir nuestro titulo universitario. Para los que no tenemos visa ni mucho menos un capital para irnos al exterior, quedarnos en Venezuela para ser nuestra única opción. Que triste que en lugar de ser nuestra primera opción, la incertidumbre que se vive en el país hace que la palabra única se parezca cada vez más a la palabra última.

Actualmente estamos parados frente a una encrucijada con distintos caminos presentes. La intriga y necesidad de acertar seguro nos atormentan sobre cuál camino se debe elegir, pero la decisión del camino correcto sólo dependerá de hacia dónde queramos ir.

La independencia programada de nuestras vidas es un camino difícil, particularmente por el tema del dinero. Conseguir un trabajo que te remunere acorde a tu título es tan complicado como conseguir variedad de aceite y mantequilla en el mercado. Sin embargo está bien lejos de ser imposible, ya que si algo existe en Venezuela es la oportunidad de ser emprendedor y el poder “resolverse” con algo por aquí y algo por allá.

El camino que se debería evitar a como dé lugar es el de convertirse en la famosa población flotante. De quedar en ese grupo de personas es relativamente poco lo que se le puede aportar al país y por tanto a nuestra vida personal.

Por los momentos entonces lo importante es conseguir trabajo y aplicar los valores aprendidos en la universidad en cada nueva etapa de nuestra vida. Si las oportunidades no se presentan, salgamos a buscarla. Si se nos presenta un problema, pensemos en la solución. Cuando pensemos que quedarse es la ultima opción, pensemos que si nosotros no nos preocupamos para sacar adelante este país, ¿quién lo va a hacer?

Esas colas eternas… junio 7, 2010

Posted by Manuel Andrés Casas in Actualidad.
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Esto no es sobre el tráfico capitalino; es, más bien, sobre otras colas que, lamentablemente, aparentemente también son perennes. Cuando bajó del autobús diariamente en camino a mi trabajo, todos los días veía en la parada una larga cola, gente esperando en cola para tomar el bus, eso pensaba… ¡No! Más bien era gente en cola para entrar a la embajada de un país de esos del primer mundo. Una cola, y bien larga…

Luego camino un par de cuadras para llegar a mi lugar de trabajo, curiosamente, en un edificio cercano, veo también una larga cola de gente ¿Estarán esperando un crédito en el Banco del Tesoro? ¿Será qué la Onidex tiene ahí una sucursal para sacar el pasaporte? La respuesta es similar al caso anterior: gente esperando para ir al consulado de un país Europeo; una visa o un pasaporte, da igual, un mecanismo para salir de este país.

El otro día una Profesora nos comentó que varias encuestas indican que dos tercios de todos los jóvenes universitarios del país quieren emigrar, desde que escuché eso estuve pendiente para ver si las dos fulanas colas que diariamente presenciaba confirmaban la estadística. La respuesta visual era contundente, sí, la mayoría de los integrantes de la cola eran personas relativamente de mi edad.

Todo lo cual nos apunta a una realidad evidente: una cantidad importante de jóvenes venezolanos ha perdido la fe en el país. ¿Culparlos por traidores, llamarlos gusanos a lo cubano? Nunca. Francamente, aún cuando mi posición personal en el tema es bastante intransigente (es básicamente quedarme, a rajatablas), a veces pienso que irse es la decisión más racional, como me comentó un buen amigo “Mi pana, uno sólo vive una vez, ¿Por qué desperdiciar tu juventud en un país que, sinceramente, está jodido porque quiere estarlo?” Es una posición que, aunque no comparto, respeto totalmente. Soy de los que cree que la mayor responsabilidad que uno tiene en la vida es para con uno mismo y para buscar su propia felicidad, creo que uno no escoge su país de nacimiento y por tal, sentirse sobremanera orgulloso del mismo, o sentir que uno tiene una deuda moral con él, es un absurdo. Sin embargo acá me quedo.

Me propongo pues a hacer una defensa, desde el punto de vista meramente individualista, de porque es racional quedarse en Venezuela. En primer lugar, porque los que aspiramos a, algún día, ejercer cargos públicos y trabajar por la construcción de un país, no hay mejor sitio que éste; en Canadá y Australia ya todo está hecho, acá está la oportunidad de construir país y poder en la retrospectiva de la vejez decir “esto, en parte, es obra mía”. En segundo lugar, para los que tenemos ambición, es difícil que uno alcance, como inmigrante, los niveles de éxito que uno puede tener en su país. En tercer lugar, porque, por más abierto y tolerante que se jacte de ser el posible país de destino, uno siempre tendrá, en cierto grado, la etiqueta de “inmigrante” estampada en la frente, eso es particularmente algo que aborrezco. En cuarto lugar porque sé, sin lugar a dudas, que el remordimiento de saber que no me quedé a dar la pelea me atormentaría a un punto que me amargaría la existencia.

Tal vez mis razones les parecen ridículas, o fatuas, pero a mi me bastan. Respeto y admiro a la gente que tiene la valentía para ir a buscar mejor fortuna en el extranjero, pero para todos los que discrepamos, juntémonos a rezarle a San Judas Tadeo y a ahogar nuestras penas con una buena dosis de cerveza Polar, antes de que la expropien.

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