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1 tumba 89 marzo 2, 2011

Posted by Manuel Andrés Casas in Articulo, política nacional.
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Con más frecuencia de la que me gustaría escucho a mucha gente decir que en este país nadie sirve para nada. Me molesta que digan eso. Me molesta, principalmente, porque es mentira.

Llámenme iluso, díganme que unas ansias de optimismo me han llevado a la locura, pero mantengo que tengo razón. En este país hay muchísima gente que vale la pena. Cuando hago ese comentario, y doy los ejemplos que tanto piden. Ante eso los que se niegan a ver el capital social venezolano tienen una respuesta común, un cliché casi: “pero eso no es Venezuela, eso es una minoría ¿Cómo vas a basarte en eso para decir que hay gente que sirve para algo?

Pues si lo hago. Por dos razones: en primer lugar, creo que en Venezuela ocurre el fenómeno de percepción en el que unas pocas cosas malas se vuelven mucho más notorias que muchas cosas buenas, es así como cuando un jugador de fútbol ha jugado bien por 89 minutos del partido pero en el último minuto hace un error grave, la gente se olvida de todos los minutos buenos y se enfoca únicamente en el minuto del error, algo así como el tiro penal que falló Roberto Baggio; en Venezuela ocurre lo mismo, 10 abusadores infelices se meten por el hombrillo y se colean, ya con eso es suficiente para que afirmemos que “no hay ciudadanos”  o  “en esta vaina todos son unos salvajes”, sólo les recuerdo que por cada infeliz de los que va por el hombrillo, hay 10 ciudadanos que van, civilizadamente, por el canal apropiado. No niego que haya gente salvaje, sólo digo que esos salvajes minoritarios y escandalosos hacen que nos olvidemos de la mayoría silenciosa.

En segundo lugar, aún si aceptáramos que los salvajes son mayoría ¿Quién dice que las minorías no cuentan? ¿Acaso no vivimos también en este país? Afirmar eso implica no sólo negar la relevancia de las mayorías, sino que parte de una visión del mundo que niega la posibilidad de que individuos excepcionales cambien el destino de su país. ¿Qué sería de la India o de Sur África sin Gandhi o Mandela? No creo que la mayoría de los indios o surafricanos hayan sido como ellos dos, pero eso no les impidió, a través de mucho trabajo, compromiso y pasión alcanzar sus ambiciosos objetivos.

En fin, espero haber podido expresar que: no todos somos salvajes y, aún cuando la mayoría lo fuese, una minoría determinada podría igual marcar la diferencia.

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