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Justicia. Tarde o temprano. agosto 13, 2010

Posted by Tomás Horacio Hernández in política nacional.
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Vamos a partir del hecho que no se celebra ni se le desea la muerte a nadie. Teniendo eso claro, debo decir que me dejó sorprendido las distintas reacciones que provocó la muerte del parlamentario Luis Tascón el día jueves 12 de Agosto. Por una parte se vio al lado oficial darle cierto homenaje a su muerte, con minuto de silencio en la Asamblea Nacional y demás. Por otra parte, se vio a un grupo indefinido de personas celebrar, en mayor o menor medida, a través de chistes o comentarios fuertes del fallecimiento del diputado, y por ultimo una gran cantidad de personas que al no sentirse identificada con ninguno de los bandos, asumió un centro muy particular.  Un centro que hablaba de paz, de perdón , de descanso eterno y hasta enfrentó en ocasiones a aquellas personas que aplaudieron la muerte del diputado.

No vengo a celebrar la muerte de Tascón pero si defiendo el derecho a hacerlo. Si alguien ha sido responsable por la persecución y discriminación  de decenas de miles de venezolanos, ha sido Luis Tascón. Una lista que dividió a una población, como la suya, generó el genocidio de Ruanda en 1994. La identificación absoluta de una persona en contra de un gobierno totalitario es un hecho con consecuencias lamentables. Los venezolanos hemos sido testigos perseguidos políticos, de despidos no justificados y hasta ver como se le niega la medicina a alguien por el simple hecho de haber firmado. Ante esas consecuencias es natural que alguien no sienta el más mínimo dolor por la muerte de un ser humano. Por más lamentable que sea una muerte, no se puede olvidar o pasar por alto los hechos de esa persona en la tierra, sobre todo cuando esa persona abiertamente le hizo daño a un país.

Me sorprende enormemente como algunas personas toman como ofensa los chistes generados tras su muerte. En particular aquellas personas se ríen e inclusive formulan chistes de la muerte de otros seres humanos. En otras palabras, sí está bien inventar chistes y enviar cadenas de la muerte de Michael Jackson , que hasta con sus hijos se metían las personas, pero hablar con humor de la muerte de Tascón es un hecho abominable. ¿Se dan cuenta del temor intrínseco que tienen tantos venezolanos cuando se trata de reaccionar ante un hecho que le “duele” al gobierno? Si eres de las personas que no compartes hablar bien o mal de la muerte de un ser humano, perfecto, pero ese actitud debe ser algo constante. Lo que no se puede tener es una moral selectiva y adaptable al gobierno que está de turno por temor al que dirán.

Estamos claros que la reacción que tiene cada persona ante la muerte de un ser humano es algo muy personal. Ya sea cuando se asume una actitud como las mencionadas al principio del articulo o cuando dicha muerte no produce ningún tipo de sensación, caso con el cual me identifico. Pero lo que si está mas que claro es que en esta en nuestra vida toda acción tendrá una reacción. Y a veces mas temprano que tarde se produce una justicia que no puede ser ni sobornada, ni comprada ni muchos menos intimidada.  A Tascón le llegó esa justicia: La Justicia Divina.

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Comentarios»

1. Ira Vergani - agosto 16, 2010

Gracias!!!! alguien tenia que explicarlo racionalmente y sin pasiones….

2. Sabrina Ayala - agosto 16, 2010

La lista de Tascón sin duda fue uno de los tantos eventos lamentables del gobierno de Esteban que marcó un antes y un después en la historia de Venezuela. Fue el instrumento con el cual el gobierno logró que fuera aceptable la persecución política. En un intento por sobrevivir en estos tiempos, más rápido de lo que hubièramos preferido muchos, el venezolano se adaptó/conformó olvidándose fácilmente de las víctimas de aquella aberrante lista y buscó vías alternas para seguir su vida como siempre. Ahora los despidos o discrimaciones por razones políticas causan que con más frecuencia se diga “Guerra avisada no mata a soldado” o “quien le manda”; no sólo hemos perdido la capacidad de asombro, sino también la de indignación. Y por eso debemos asumir nuestra parte de culpa. Yo hoy no soy de las que celebra la muerte de Tascón; celebrable hubiera sido una sentencia de condena de la Corte Penal Internacional que mostrara al mundo de una vez por todas los mecanismos de opresión de Esteban y su clan. Celebrable hubiera sido que todas esas víctimas sintieran que su sufrimiento fue escuchado y que ya nadie podrá dudar de su condición de perseguidos políticos de un régimen totalitario. Celebrable hubiera sido que el país y la historia hubieran hecho de su sufrimiento una razón de orgullo y no de tristeza. A Tascón le tocó el camino fácil, y si hay algo que les deseo a todos aquéllos que han contribuido a la miseria del país es que tengan que recorrer el largo camino de la justicia terrenal antes de que les toque la Divina; confío en que ese es el remedio más eficaz para combatir la plaga del olvido que padecemos en Macondo.


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