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Descifrando la fiebre mundialista junio 28, 2010

Posted by Manuel Andrés Casas in Actualidad.
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Ya finalizada la fase de grupos del mundial de fútbol hemos observado la manera en la que la atención del país es monopolizada por el evento deportivo. Por doquier han brotado pantallas para que se puedan ver los partidos, desde las instaladas en plazas y sitios públicos por las alcaldías, hasta las que pone en su abasto el comerciante más humilde; las conversaciones cotidianas tienden a centrarse en el balompié y la razón de la rivalidad entre venezolanos dejó de ser una ideología política para pasar a ser el color de una camiseta deportiva.

Ahora bien, dicha euforia futbolística, al acaparar la atención plena de una parte significativa de la población podría interpretarse como un desinterés pleno de dicha población por asuntos categóricamente más relevantes. ¿Acaso somos todos una partida de indolentes capaces de dejar de lado por completo el acontecer nacional por ver una competencia deportiva en donde ni siquiera participa nuestra selección nacional? ¿Tan grande así es nuestra indiferencia que expropiaciones e intervenciones van y vienen pero estamos pendientes es de los goles de Brasil?

Mis prejuicios me llevarían, intempestivamente, a contestar que SÍ. Que somos, como país, una cuerda de indolentes que no nos interesa nuestro país y que por eso merecemos el gobierno que tenemos (inserte cualquier otro cliché despectivo del venezolano aquí). Pero haciendo un poco de introspección me veo entonces obligado a tratar de formular una defensa de las personas que tienen fiebre futbolera.

No me gusta mucho el fútbol, antes del mundial creo que tenía más de 3 años sin ver un partido de fútbol completo. ¿Y saben qué? Actualmente he disfrutado ver los partidos, ha sido refrescante inmiscuirse en las discusiones, me ha relajado ver deporte en vez de periodismo de opinión. Creo que podemos atribuir lo desmesurado de la obsesión con el mundial con lo desgastante que es psicológicamente vivir en Venezuela. El aluvión de malas noticias a las que nos vemos expuestos diariamente representan una carga mental negativa que es capaz de agobiarnos rápidamente; incluso a aquellos (dentro de los que me considero) que tenemos un compromiso con el país. Estamos claros que la lucha va pa´ largo, que esto es un maratón, pero tal vez lo que no hemos internalizado es que no es humanamente posible terminar el maratón si uno no se toma un vaso de agua de vez en cuando. Para mí, ese vaso de agua ha sido ver con amistades la copa del mundo de un deporte que no me gusta.

P.D. Esto no significa que me he desinteresado de los asuntos del país ni que he dejado de participar en diversas actividades de índole político; sencillamente quiere decir que en vez de hablar TODO el tiempo de política, ahora (generalmente sólo escucho, no sé suficiente para dar una opinión calificada) hablo un poco de fútbol.

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