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Palabras de fin de curso junio 25, 2010

Posted by Manuel Andrés Casas in Actualidad, política nacional.
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A SY.

Ahora que está terminando el año académico, varios Profesores tienen la costumbre de cerrar el curso con unas palabras, dichas alocuciones, por las circunstancias que atravesamos, han tendido a lo largo de mi vida universitaria a basarse en la situación del país; y en que debemos/podemos hacer para mejorarlas.

Me pareció particularmente acertado lo que un Profesor en particular dijo, razón por la cual me tomo la libertad de, en resumidas cuentas, replicar acá lo que él dijo en ese salón.

El Profesor comenzó refiriendo la razón por la que consideraba era su obligación dirigirnos unas palabras: la alarmante cantidad de sus anteriores alumnos que hoy día le comentaban cuando se encontraban que tenían ganas de irse del país, que sencillamente ya estaban hastiados de la falta de oportunidades, de la mala calidad de vida, de la tragicomedia política etc. (tomando en cuenta la cantidad de trabas existentes para los egresados de Derecho para ejercer en el extranjero la cantidad de gente queriendo irse es preocupante). No podemos abandonar el país nos dijo, si nacimos acá, crecimos acá, y queremos trabajar para que “acá” sea un lugar donde queramos estar, irse no es la solución, afirmó el catedrático.

Luego pasó, en un, hay que aceptarlo, raro momento de humildad, el jurista prosiguió a aceptar la culpa que él y su generación tenían en lo que respecta al status quo. Nos refirió que su generación veía con desdén los cargos públicos, como algo que olía mal, que no implicaba prestigio sino presunciones de corrupción; dicho desprecio por la función pública por parte de las personas más capacitadas no pudo tener otra consecuencia que lo que efectivamente ocurrió: las posiciones públicas de mayor jerarquía, aquellas que se encargan de la dirección de la nación pasaron a ser ocupadas por (seamos moderados y no digamos incompetentes) las personas que tal vez no eran las más aptas para asumirlos. Todo eso a raíz del vacío que una generación desarraigada e indiferente dejó a su paso.

En tercer lugar nos exhortó a que nos convirtiésemos en el cambio que queríamos ver en el país; que repudiáramos de manera contundente todas aquellas conductas que actualmente nos parecen despreciables, que rechazáramos bajar nuestros estándares simplemente por encontrarnos rodeados por un mar de mediocridad, que preservásemos a toda costa los principios republicanos (en el sentido de forma de Estado, no del partido…) que nos jactamos de profesar (y que tanto nos ha costado internalizar).

Por último, que entendamos que no por el hecho de no tener la disponibilidad de acceder a cargos en el sector público (aspiración de varios jóvenes venezolanos, cosa que me produce mucha alegría y esperanza) no implica que no podamos contribuir a la creación de un país mejor, que asumiendo una postura crítica y reflexiva, intentando determinar las conductas que resultan nocivas para la República y dedicando tiempo a pensar en posibles soluciones a las mismas estaríamos ya dando los primeros pasos para asegurar la construcción de un país al que la gente quiera pertenecer.

De más está decir que me parece bastante acertada la reflexión que hizo el mencionado Profesor, espero que a ustedes les haga el mismo eco que a mí.

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