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Tribulaciones de un rey socialista junio 10, 2010

Posted by sinelchivoysinelmecate in Colaborador.
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De Jordy Enrique Moncada Cartaya

En algún momento, el orden social fue suprimido, se instauró una única relación entre una especie de rey que se viste de militar y se autodenomina socialista; y los súbditos, que pasamos a depender de la gracia e iluminación divina de la que goza el nuevo monarca, quien es el único que puede mantener el orden de ellos, que en algún momento dejaron de ser ciudadanos.

Así pues, toda decisión emana del poder divino del que goza el soberano, que ya no es el pueblo, pues el pueblo cedió su soberanía a una sola persona que con gran sacrifico lo representa, que entiende el sufrimiento de cada uno y conforme a ello toma las mejores decisiones para otorgar la mayor suma de felicidad posible a sus súbditos.

Todo comenzó por suprimir los derechos de los ciudadanos, pues resulta obvio que es el monarca y no los ciudadanos, quien sabe que es lo correcto, quien sabe qué camino tomar y sobre todo, que le conviene a cada una de las personas que gentilmente deja que viva en su reino. Por ello, se suprimió ese invento verdaderamente revolucionario que fue la propiedad privada, pues aspirar tener sus propias posesiones era una enfermedad que se tenía que combatir.

Se decidió entonces que se mantenían algunas posesiones, pero ya no eran propias, pertenecían al monarca. Todo lo propenso a producir riqueza pasó a ser manejado sabiamente por el iluminado y su corte, quienes influidos por esa gracia socialista, decidieron y pusieron todo su empeño en dejar de producir riqueza, se asumió la consigna sabia de “ser rico es malo”, luego de horas de debate.

Acertadamente, se cambio el modo de medir el progreso económico, adaptándose un sistema creado por el gentil monarca, en donde su reino no decrecía, se suprimió el Producto Interno Bruto como indicador, pues era un invento de los burgueses y sus equivocados medios de administrar recursos.

Luego de atacar correctamente a todos los burgueses que producían alimentos de los que se nutrían los antiguos ciudadanos, el monarca rodeado de su sapiencia se encargaba de distribuir los alimentos, pero entre tantas obligaciones que tenía, de vez en cuando éstos se perdían, pues no es fácil poder otorgar la felicidad a sus súbditos, quienes si sentían hambre recurrían a la resignación y a la esperanza de que pronto su gentil rey socialista les daría algo para comer.

Pero el hambre de vez en cuando alimenta sueños, así que como es natural los súbditos comenzaron a recordar la libertad que supone ser ciudadanos, aunque todavía lo dudaban algunos, comenzaron a convencerse de que son los propios seres humanos los que saben que es lo correcto para ellos, que no existe justificación alguna para que uno decida el destino de muchos.

Así comenzó la revuelta, la miseria se llenó de ambición, de sueños de progreso, todo lo que había tomado el monarca y su corte fue devuelto a sus legítimos dueños. Se rescató un viejo concepto genuinamente revolucionario, no era otro que la extinta Propiedad Privada.

Twitter: @JordyMoncada

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