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La justicia, ese privilegio mayo 7, 2010

Posted by sinelchivoysinelmecate in Colaborador.
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De Jordy Enrique Moncada Cartaya

En un país en donde las instituciones encargadas de impartir justicia trabajan a medio tiempo, bajo una inaceptable excusa de ahorro de energía. En un país en donde un significativo número de los cuerpos policiales poseen funcionarios policiales que incurren en delitos penados por la ley. En un país en donde el número de defensores público dista muchísimo de poder satisfacer las demandas de quienes no pueden cubrir los gastos de los honorarios de un abogado. En un país en donde la inmensa mayoría de los delitos quedan impunes. Es un país en donde necesariamente la justicia más que un derecho, más que una certeza, se convierte en un privilegio.

Es preocupante como las personas que giran en torno al sistema de justicia venezolano se sumergen en una pasividad de silla de oficina o de comedor, desde donde se limitan a quejarse de que no funcionan las cosas, de que los Tribunales son corruptos, de que la policía está impregnada de delincuentes, pero a fin de cuentas no hacen ni proponen nada, consienten con su actuar en que la justicia sea un privilegio.

Existe un nivel de incoherencia e inconsistencia en las firmas de abogados, llenas de profesionales muy bien formados, que no se atreven a unirse por encima de sus propios intereses y comenzar a denunciar públicamente las carencias del sistema y a proponer dentro de su experticia las posibles soluciones al sistema.

Y es precisamente coherencia lo que demanda la sociedad para poder afrontar un cambio real, más allá de lo estrictamente político, todos quienes somos parte interesada en el progreso del país debemos proponer soluciones y ser parte de ellas. Son muy pocos los abogados que destinan horas Pro Bono efectivas, más allá de realizar trabajos gratis para alguna Fundación amiga o a algún particular amigo, cuando existe una inmensa cantidad de personas necesitadas de una ayuda legal que no llega por parte del Estado y que puede llegar por medio de la acción privada. De igual modo, los organismos del Estado encargados de este tema, no aceptan ni propician condiciones para que existan mejores condiciones para realizar trabajos Pro Bono desde lo privado. Cae siempre el Estado en una pugna entro lo público y lo privado, cuando todo evidencia que el éxito está en el trabajo conjunto entre lo público y lo privado.

Los defensores públicos no tienen ni obligación, ni medios y en muchos casos formación para llevar los casos que atienden a instancias internacionales, lo que niega la oportunidad de obtener justicia en un Tribunal Internacional cuando los tribunales locales niegan la justicia. Se obvian en Venezuela las múltiples recomendaciones al respecto y con esa omisión se sigue convirtiendo a la justicia en un privilegio.

En Venezuela existe talento y conocimiento suficiente para que el acceso a la justicia y su efectiva aplicación sean una realidad, pero desde la pasividad nada se cambia ni nada se logra. La invitación es a unirse a las iniciativas existentes o proponer la suya propia. Cada uno de nosotros tiene el poder para que los derechos estén al alcance de todos.

Twitter: @JordyMoncada

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