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De cortes de luz o cómo meterse un tiro en la pierna marzo 24, 2010

Posted by Manuel Andrés Casas in Economía Nacional, política nacional.
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Existe una verdad incómoda que, obviamente, ningún dirigente político que aspire al éxito se atreverá a decir: la imposición –gracias al camarada kalashnikov- de un racionamiento eléctrico es algo perverso. PERVERSO.

Lamentablemente nuestra obsesión por ser políticamente correctos en todo momento nos ha cegado a esta realidad. El hecho es que la escasez ha sido una consecuencia reiterada de las economías socialistas, donde un burócrata iluminado y no las fuerzas impersonales del mercado deciden la distribución de los recursos. Ahora, si bien muchas personas en el país proclaman a los cuatro vientos su repudio a las doctrinas de Marx (o de Dietrich…) ¿Por qué nadie ha vociferado su indignación ante las medidas de Corpoelec?

¿Será que el bombardeo mediático destinado a culturizarnos sobre el fenómeno del niño ha logrado su verdadero efecto: secarnos el cerebro?

¿O es que un resurgido nacionalismo amenazado por un enemigo exterior –el abominable “niño”- ha logrado que toleremos semejante irrespeto a nuestra libertad ciudadana sin decir ni pío?

Estoy particularmente visceral con el punto porque razones que me parecen obvias para condenarlo no creo que son comprendidas de la manera en la que deberían, por eso voy a tratar de esquematizarlas lo mejor posible (y ver si logro convencer a alguien, no sea que le disociado sea yo).

1. LA ELECTRICIDAD NO ES UN DERECHO HUMANO. No, no lo es. Por más que ofenda nuestra dignidad humana el hecho de que alguien no pueda prender un bombillo no lo convierte en un derecho fundamental; la electricidad no es algo inherente a la naturaleza humana, no lo adquirimos por el simple hecho de haber nacido: lo adquirimos porque firmamos un contrato con una compañía para que nos provea un servicio.

2. LOS PRECIOS, NO LA BOTA, SON LA MEJOR MANERA DE REGULAR EL CONSUMO. Sí, estamos gastando mucha luz, es cierto. Pero la mejor manera de hacer que ese consumo disminuya es simplemente subiendo el precio de cada Kilowatt. Si una persona considera que por x, y o z, tiene que tener todas las luces de su casa prendidas ¡Que lo haga!  Pero que pague la consecuencia (la cuenta). El que quiera que su presupuesto familiar no se vea afectado simplemente tomará las medidas para que el consumo (y la factura) bajen.

3. EL AUTORACIONAMIENTO NO RESPETA LA LIBERTAD. De hecho es simplemente equivalente a darte una oportunidad para escoger en que parte del cuerpo serás pisoteado por la bota. O, sencillamente que te den una pistola, te obliguen a meterte un tiro con la misma, pero haciendo la salvedad de que puedes escoger dónde. Claro, en vez de protestar el hecho de que nos están obligándonos a meternos un tiro celebramos el hecho de que nos dejan escoger el lugar.

Esto, es contentarse con las migajas que nos arroja el Estado. Es un conformismo en el que nos debemos rehusar a caer.

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