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Seguridad primero, las arepas, después marzo 17, 2010

Posted by Manuel Andrés Casas in política nacional.
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Los niños cuando empiezan a intentar moverse por sí mismos comienzan por lo más sencillo: gatean. Si no logran gatear exitosamente, difícilmente lograrán caminar, en caso de lograr pararse en dos piernas sin haber cumplido el prerrequisito de gatear la consecuencia es una caída estrepitosa.

Como pasa con los niños, pasa con los Estados. La función primordial de un Estado es la de garantizar la seguridad y el orden público; es decir, asegurarle a los ciudadanos que su propiedad, o por lo menos su integridad física y su vida estarán, en la mayor medida de lo posible, libres de todo daño, o, en caso de ser lesionadas, que se hará todo lo posible para castigar adecuadamente al culpable.

¿Qué pasa cuando un gobierno, o peor aún, cuando una pueblo, olvida este principio fundamental? El Estado, eventualmente, colapsa.

¿Por qué afirmo esto con tanta certeza? Porque sencillamente considero que será el curso natural de las cosas y que, en algún momento, cuando nos caigamos bien duro y nos demos un buen coñazo, saldremos del estupor en el que nos encontramos sumidos y recordemos que, antes de tener corporaciones de mercados socialistas o areperas el fin principal de un gobierno es garantizar la seguridad de sus ciudadanos. Siempre, claro está, manteniendo el debido respeto por los derechos civiles.

Dada la situación deplorable de violencia a la que ve sometido el pueblo venezolano a diario no me queda más que pensar a qué me recuerda el actual proceder del Estado.

Visto que este ha fracasado miserablemente en lo que debería ser su meta principal, el mismo me recuerda a un niño que, aunque está repitiendo por cuarta vez consecutiva 5to grado de primaria insiste en gastar su tiempo en practicar mil deportes (en los que también es malísimo), tocar mal un instrumento de música y perder las elecciones para presidente del centro de estudiantes.

Primero lo primero, cuando podamos medianamente garantizarles a las madres de nuestro país que sus hijos tienen altas probabilidades de llegar ilesos a sus casas es que debemos pasar a preocuparnos por otras cosas, incluso antes que de la salud y la educación. Obvio que estas dos son esenciales, de ninguna manera pretendo menospreciarlas, pero sólo son útiles una vez que la vida y la integridad física están protegidas adecuadamente. ¿De qué sirven hospitales magníficos si por los tiros que te pegaron ya estás muerto cuando llegas? ¿Para qué tener miles de colegios prístinos con maestros motivados y bien pagados si antes de terminar tu formación te matan para robarte cualquier nimia?

Tratemos de poner en perspectiva la razón por la cual decidimos tener gobierno en primer lugar (éste, a diferencia de la grama, no lo trajo el mundo de fábrica) y es para que, mediante el monopolio de la violencia legítima éste garantice que nadie atentará contra nuestras vidas. Por lo tanto es necesario alinear nuestras prioridades. Seguridad primero, arepas, después.

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