jump to navigation

Petróleo-Presupuesto-Impuestos octubre 19, 2009

Posted by Manuel Andrés Casas in política nacional.
Tags:
trackback

Se ha mencionado que los venezolanos no reaccionamos de la manera adecuada cuando se está utilizando de manera indebida el dinero público. Podría decirse que en este punto somos bastante inmunes a cualquier tipo de reacción al respecto. Órdenes de nacionalización van y vienen, las empresas del Estado cada vez arrojan números más rojos, los regalos internacionales cada vez son más generosos, todo a la par de unos servicios públicos ineficientes y en los que se invierte poco por no decir nada. Sin embargo, toda la situación mencionada no logra obtener de los ciudadanos venezolanos (excluyendo uno que otro conspicuo personaje en medios de comunicación) una protesta contundente o indignación extendida.

Dicha práctica contrasta con la celosa relación que mantienen otros pueblos con respecto al presupuesto público, en los que un mal manejo del erario público provoca casi inmediatamente voces opositoras y rotundas protestas.

Considero que la razón de la discrepancia entre ambas reacciones sociales es mucho más racional de lo que pareciese a primera vista. Prima facie, podría atribuirse la diferencia de reacciones en cuestiones sociales, culturales y políticas, imputándole la falta de reacción venezolana a nuestra indiferencia política, a nuestra flojera o a la falta de seriedad de nuestras instituciones. No obstante, considero erradas dichas concepciones. De hecho, creo que la indiferencia del venezolano hacia la constante elevación del gasto público tiene una explicación muy sencilla (y mal que bien racional): en Venezuela, no existe y no ha existido nunca, una correlación entre gasto público e impuestos.

Simplemente es así. En otros lugares por cada programa social que se pretenda instaurar, por cada carga más que asuma el Estado los ciudadanos saben con certeza quién va a terminar pagando la cuenta: ellos. Ya sea directamente, mediante la creación de nuevos impuestos o el alza de los existentes, o indirectamente, a través de la impresión de nuevos billetes que acarreará ese escurridizo impuesto llamado inflación. En Venezuela, los ciudadanos también tienen claro quién pagará esa cuenta: El Estado, o mejor dicho, papá petróleo.

La renta petrolera y su control monopólico por parte del Estado han condicionado ese estado mental. Nadie asocia la nacionalización de empresas (y su ya empíricamente comprobado y casi inevitable arrojo de pérdidas al poco tiempo de pasar a manos estatales) con el alza de porcentaje del IVA, o con las cifras absurdas de inflación que tenemos. Está ya inserto en el imaginario venezolano que el gobierno obtiene sus recursos a través de la explotación de combustibles fósiles, y que es su labor distribuir dicha riqueza al pueblo.

Encontramos pues como la relación Estado-recursos-ciudadanos existe exactamente en ese orden. El Estado, encumbrado y bondadoso, es quien explota los recursos, obtiene las riquezas y las distribuye a los ciudadanos. Dicha relación entra en fuerte contraste con las sociedades donde los ciudadanos son quienes, mediante su trabajo y productividad, obtienen las riquezas, parte de las cuales van a mantener al Estado mediante el pago de impuestos. He ahí la razón por la que considero que el manejo del presupuesto público no es algo que particularmente preocupe a los venezolanos.

Anuncios

Comentarios»

1. Moncho - octubre 20, 2009

Eso está claro. Es parte de los elementos político-institucionales de la maldición de los recursos.

La cuestión es como nos echamos cariaquito morado y generamos en este entorno político las instituciones y el apoyo social a un manejo presupuestario y a una estructura de incentivos diferentes. Cambiar este aspecto de forma viable y sostenible es vital para los proyectos de desarrollo de la nación, y es parte del debate que debería tenerse.

Algunos dirían privatizar PDVSA, otros fondos de estabilización creibles, otros hacer privada la propiedad del subsuelo para quitar las regalías… Pero todas tienen un elemento en comun, que es imponerle restricciones presupuestarias al Ejecutivo. Hay que darle la vuelta para que el impacto social de corto plazo no sea muy cabilla y la cuestión pase.

En cualquier caso, buen post!

2. Manuel Andrés Casas - octubre 21, 2009

Gracias Moncho. Este es un tema en el que soy agnóstico con las soluciones. A priori tengo simpatía con el hecho de privatizar PDVSA, pero tal cosa no es, claramente, políticamente inviable.

Ahora, (y confieso que no se mucho del tema) existe la posibilidad de hacer una “privatización populista” (o dicho eufemísticamente: transferirla al control ciudadano). Implicaría que las acciones de PDVSA estuvieran en manos de los ciudadanos, especialmente de los más desfavorecidos económicamente. Tal vez de esta manera los dividendos que recibirían de las acciones servirían para compensar los recortes subsiguientes del gasto público.

Como ya dije, no tengo idea acerca de la posibilidad efectiva de que esto se lleve a cabo, simplmente me apego al hecho de que en un plano moral me parece mucho mejor que los ciudadanos reciban directamente los recursos y sean ellos quienes decidan que hacer con ellos a que sea el Gran Hermano quien decida en que se van esos reales.

3. Moncho - octubre 21, 2009

Creo que el sistema del que hablas es el de Acciones Intransferibles. Quiros Corradi proponía: “Crear un Fondo Mutual con un porcentaje de las acciones de todas las empresas del Estado que se privaticen, incluidas las constituidas como resultado de la “Apertura Petrolera”. Emitir certificados de participación gratuitos e intransferibles a todos los venezolanos mayores de 18 años. Los dividendos de estos certificados estarán sujetos al pago del impuesto sobre la renta (Esto lograría que se convirtiera en verdad el mentiroso slogan de que el petróleo y las empresas del Estado “son nuestras”).”

Sala i Martin propone algo parecido también (ninguno se metía con las regalías). No me consta que el desenvolvimiento de los incentivos sea óptimo. Es argumentable que un subsidio directo a la gente puede motivar comportamientos cortoplacistas, sesgados al consumo, y desmotivar el trabajo. Es un tema debatible, pero lo que es seguro es que la discrecionalidad al respecto no debe existir.

Nosotros tuvimos un torneo de debates del tema. Abajo te va un Link con FULL literatura al respecto.

Un abrazo.

http://sites.google.com/site/petrodebate/Home

4. Manuel Andrés Casas - octubre 25, 2009

Muchas gracias por la información Moncho!


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: